¿Sabías que la mayoría de las veces no es la situación en sí lo que nos genera ansiedad, sino cómo la interpretamos?
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), se sabe que nuestros pensamientos automáticos pueden ser grandes amplificadores del miedo y la preocupación.
Por ejemplo:
Ante una reunión importante de trabajo, podríamos pensar:
"Seguro voy a equivocarme."
"Todos se van a dar cuenta de que no sé lo que hago."
Estos pensamientos no son inocentes: alimentan la ansiedad y nos hacen sentir inseguros y temerosos.
💡 Un ejercicio sencillo para empezar a cambiar esto:
Cuando notes que te sientes ansioso, pregúntate:
¿Qué pensamiento pasó por mi mente?
¿Qué evidencia real tengo de que eso es cierto?
¿Cómo podría interpretar esta situación de una forma diferente, más equilibrada?
Con el tiempo, aprenderás a desactivar esos pensamientos automáticos y recuperar el control de tus emociones.
Recuerda:
Cambiar la forma de pensar no significa ignorar los problemas, sino aprender a verlos con mayor claridad y calma.
Te acompaño en este camino de transformación. 🌱