Colegio De Bachillerato
"Carmen Mora de Encalada"
lic. Patricio Medina
estudiante: Daren Vasquez
"Carmen Mora de Encalada"
lic. Patricio Medina
estudiante: Daren Vasquez
la leyenda de las puchainas
Re datación de las leyendas/historias de las puchainas:
La leyenda de la puchaina negra. Se cuenta que en el año mil novecientos veintitrés, casi mil novecientos veinticuatro, una bruja llamada Aime P3 tenía la puchaina negra y maldita, con la que tenía los grandes poderes de hacer salir a las Adrianas en los temblores, y así usarlas para sus sacrificios Aime p3 fue la primera gran portadora de la puchaina negra, pero se cree que después fue trasladada a la famosa Ternura sesenta y ocho. Ternura utilizó la puchaina negra para sus rituales en los que absorbía la juventud de los niños a través de sus cantos. Se cree que aún es la portadora de la puchaina negra, y aún hay más portadoras. Se cree que, en la churrería de ternura, algunos churros te vuelven la puchaina negra la portadora de la oscuridad.
Había una vez una joven llamada Ana, conocida por sus amigos como “Puchaina” debido a su amor por las compras. Un día, Ana descubrió Shein, una tienda en línea con una gran variedad de ropa y accesorios a precios muy accesibles. Al principio, Ana compraba solo algunas prendas de vez en cuando, pero pronto su interés se convirtió en una obsesión.
Cada día, Ana pasaba horas navegando por la página de Shein, añadiendo artículos a su carrito de compras. No podía resistirse a las ofertas y descuentos constantes. Su habitación comenzó a llenarse de paquetes, y su armario ya no podía contener toda la ropa que compraba. Sus amigos y familiares empezaron a preocuparse por ella, ya que Ana gastaba todo su dinero en Shein y descuidaba otras áreas de su vida.
A pesar de las advertencias, Ana no podía detenerse. La emoción de recibir nuevos paquetes y la satisfacción de encontrar la prenda perfecta la mantenían enganchada. Un día, Ana se dio cuenta de que había acumulado una deuda considerable debido a sus compras impulsivas. Fue entonces cuando decidió que necesitaba ayuda.
Con el apoyo de sus amigos y familiares, Ana comenzó a asistir a terapia para tratar su adicción a las compras. Poco a poco, aprendió a controlar sus impulsos y a disfrutar de otras actividades. Aunque todavía le gusta la moda, ahora compra de manera más consciente y responsable.
cuenta la leyenda de una criatura mítica que habita en los mares de “fifeland”. Esta puchaina tiene una adicción inusual y muy fuerte a la Coca-cola. Según la historia, la puchaina descubrió la bebida cuando un barco cargado de Coca-Cola naufragó cerca de su hogar. Desde entonces, no puede vivir sin ella.
La puchaina se embarca en una serie de aventuras para conseguir su bebida favorita. En una de sus travesías, se pierde en el vasto océano y termina en lugares desconocidos, siempre en busca de más Coca-Cola. Su adicción la lleva a situaciones cómicas y a veces peligrosas, como enfrentarse a otros seres marinos que también quieren la bebida o intentar robarla de los barcos que pasan.
Había una vez una joven llamada Carla, conocida por sus amigos como “Puchaina” debido a su comportamiento coqueto y su habilidad para atraer la atención de los demás. Carla estaba en una relación con un chico llamado Juan, quien la amaba profundamente. Sin embargo, Carla no estaba satisfecha con la estabilidad de su relación y buscaba constantemente nuevas emociones.
Un día, Carla conoció a un chico llamado Diego en una fiesta. Diego era carismático y encantador, y Carla se sintió inmediatamente atraída por él. A pesar de estar en una relación con Juan, Carla comenzó a ver a Diego en secreto. Sus encuentros eran apasionados y llenos de emoción, algo que Carla sentía que faltaba en su relación con Juan.
Sin embargo, las mentiras y los engaños comenzaron a pesarle. Carla se encontraba constantemente inventando excusas para ver a Diego y ocultar su infidelidad. La culpa y el miedo de ser descubierta la atormentaban, pero no podía dejar de ver a Diego.
Finalmente, Juan descubrió la infidelidad de Carla. Devastado, decidió confrontarla. Carla, atrapada en sus propias mentiras, no tuvo más remedio que confesar. Juan, herido y decepcionado, terminó la relación. Carla se quedó sola, habiendo perdido a ambos hombres debido a su incapacidad para ser honesta y fiel.
Había una vez una joven llamada Puchaina, que vivía en un pequeño pueblo. Puchaina era una chica común y corriente, hasta que un día descubrió TikTok. Al principio, solo veía videos de vez en cuando, pero pronto se volvió adicta a la plataforma. Pasaba horas y horas viendo y creando contenido, olvidándose de sus responsabilidades y de sus amigos.
Con el tiempo, Puchaina comenzó a participar en todos los desafíos y tendencias de TikTok. Uno de esos desafíos la llevó a un lugar abandonado en las afueras del pueblo, donde se decía que ocurrían cosas extrañas. Sin pensarlo dos veces, Puchaina fue al lugar y grabó un video. Desde ese momento, cosas inexplicables empezaron a sucederle.
Puchaina comenzó a ver sombras y a escuchar voces extrañas en su casa. Sus amigos notaron que estaba cambiando, pero ella no les prestaba atención. Estaba demasiado ocupada con su teléfono, tratando de ganar más seguidores y likes. Una noche, mientras grababa un video, Puchaina desapareció misteriosamente. Su teléfono fue encontrado en el lugar abandonado, con el video aún grabando.
La leyenda dice que Puchaina quedó atrapada en el mundo de TikTok, condenada a vagar por la plataforma para siempre. Algunos usuarios afirman haber visto su perfil activo, subiendo videos extraños a altas horas de la noche. Otros dicen que si pasas demasiado tiempo en TikTok, podrías encontrarte con uno de sus videos y ser arrastrado al mismo destino.
En un pequeño pueblo, vivía una bruja llamada Aime P3, conocida por su poderosa “puchaina negra”. Esta puchaina tenía la capacidad de conceder deseos, pero siempre a un alto costo. Aime era temida y respetada por todos en el pueblo, y su puchaina era el objeto de muchas leyendas y rumores.
Un día, Aime descubrió una nueva moda en las redes sociales llamada “mewing”. Intrigada por las promesas de mejorar la estructura facial y la apariencia, decidió probar la técnica. Aime comenzó a practicar el mewing obsesivamente, manteniendo su lengua en el paladar y respirando por la nariz en todo momento.
Con el tiempo, la puchaina de Aime también se volvió adicta al mewing. La puchaina, que tenía una conciencia propia, empezó a practicar la técnica junto con Aime. Los habitantes del pueblo notaron que la puchaina parecía más esbelta y con una mandíbula más definida. La combinación de los poderes mágicos de la puchaina y la técnica del mewing creó una serie de eventos cómicos y extraños en el pueblo.
La puchaina, ahora con una apariencia mejorada, comenzó a conceder deseos de manera más eficiente, pero con condiciones aún más extravagantes. Los habitantes del pueblo se encontraron en situaciones hilarantes, como tener que practicar mewing durante horas para que sus deseos se hicieran realidad.
A pesar de las complicaciones, la historia de la “puchaina adicta al mewing” se convirtió en una leyenda local. La gente del pueblo aprendió a aceptar y reírse de las excentricidades de Aime y su puchaina, y la historia se difundió en las redes sociales, convirtiéndose en un fenómeno viral.
En un pequeño pueblo, donde las fiestas eran el alma de la comunidad, surgió una figura mítica conocida como la “puchaina perreadora”. Se decía que esta misteriosa entidad aparecía en las noches de luna llena, cuando la música y el baile llenaban el aire.
La puchaina perreadora no era una persona común. Tenía una energía inigualable y un carisma que atraía a todos a la pista de baile. Con movimientos hipnóticos y un estilo único, se convertía en el centro de atención, dejando a todos boquiabiertos con su habilidad para el perreo.
Se contaba que aquellos que lograban seguirle el ritmo y bailar a su lado eran bendecidos con una noche de diversión y alegría sin igual. Sin embargo, aquellos que no podían mantener el paso eran llevados por la puchaina a un lugar desconocido, donde aprendían a bailar hasta el amanecer.
Con el tiempo, la leyenda de la puchaina perreadora se extendió más allá del pueblo, llegando a oídos de personas de todas partes. Muchos viajaban largas distancias con la esperanza de presenciar su magia y, tal vez, tener la oportunidad de bailar con ella.
Aunque nadie sabía de dónde venía ni a dónde iba, la puchaina perreadora se convirtió en un símbolo de la fiesta y la diversión, recordando a todos que, en la vida, siempre hay tiempo para bailar y disfrutar.
En un bosque encantado, lleno de criaturas mágicas y árboles centenarios, vivía una pequeña puchaina. La puchaina era un ser diminuto, con alas brillantes y un corazón lleno de sueños. Desde que tenía memoria, su mayor deseo era crecer y ser tan grande y fuerte como los otros seres del bosque.
Cada día, la puchaina observaba a los grandes árboles que se alzaban hacia el cielo y a los animales que corrían libres y poderosos. Soñaba con el día en que ella también podría alcanzar esas alturas y ser admirada por todos. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, siempre permanecía pequeña.
La puchaina no se desanimaba fácilmente. Probó todo tipo de remedios mágicos y siguió los consejos de los sabios del bosque. Se alimentaba de las hojas más verdes y bebía del agua más pura, pero nada parecía funcionar. A pesar de su tamaño, la puchaina tenía un espíritu indomable y una determinación inquebrantable.
Un día, mientras exploraba una parte desconocida del bosque, la puchaina encontró una anciana sabia que vivía en una cueva. La anciana, con una sonrisa amable, escuchó los deseos de la puchaina y le dijo:
—Querida puchaina, el tamaño no define tu valor. Eres única y especial tal como eres. La verdadera grandeza no se mide por la altura, sino por la bondad y el amor que llevas en tu corazón.
La puchaina reflexionó sobre las palabras de la anciana y, poco a poco, comenzó a aceptarse a sí misma. Se dio cuenta de que, aunque nunca crecería físicamente, podía ser grande en otros aspectos. Empezó a ayudar a los demás seres del bosque, usando su pequeño tamaño para llegar a lugares inaccesibles y resolver problemas que otros no podían.
Con el tiempo, la puchaina se convirtió en una figura querida y respetada en el bosque. Todos admiraban su valentía, su generosidad y su espíritu indomable. Aunque nunca creció en tamaño, la puchaina se dio cuenta de que había crecido en sabiduría y amor.
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