Walter Bellolio fue un destacado narrador y catedrático universitario ecuatoriano, nacido en Guayaquil en 1930 y fallecido en 1974. Se graduó como Doctor en Jurisprudencia en la Universidad de Guayaquil, donde también inició su carrera literaria. Durante sus años universitarios, participó en la publicación "Diez cuentos universitarios" (1953), que marcó la aparición de una nueva generación de escritores en Ecuador.
Bellolio es reconocido por su habilidad para combinar la tradición narrativa ecuatoriana con elementos vanguardistas, creando relatos que exploran la condición humana con profundidad y sensibilidad. El novelista Adalberto Ortiz comentó sobre su escritura: "(...) se mantiene dentro de la mejor tradición del cuento corto. Clara y grácilmente dice sus humanas historias, algunas de ellas eróticas a otros hombres, sin otra preocupación que la fundamental o sea la estética, y sin más propósito que el de interesar, hacer sonreír al buen lector."
La noche del 31" (1955): UEsta colección de cuentos incluye relatos como "Las gambusinas", "El soldado guerrero" y "La moneda", donde Bellolio explora en ellos diversas facetas de la condición humana, utilizando una narrativa ágil y profunda.
"La sonrisa y la ira" (1968): Otra colección de cuentos que refleja el estilo distintivo de Bellolio. Conocido que el autor aborda temas relacionados con las emociones humanas y sus contradicciones.
"El largo camino de la playa" (1972): Esta obra le valió el Premio Nacional "José de la Cuadra" en 1968.
"Crónica del hombre que aprendió a llorar" (1975): Publicada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, esta colección de cuentos incluye títulos como "El círculo vicioso", "Cuento con cierto son y cierto ton", "Por nacer sin invitación", "Historia de una canalla con fallas gramaticales", "Cabelleras largas en week-end", "Se necesita un muerto" y "Una mujer para las seis". Estos relatos reflejan la versatilidad de Bellolio para abordar diferentes temas y estilos narrativos.
Walter Bellolio no se adhirió a un movimiento literario conocido como el Realismo Mágico que forma parte del Modernismo, pero formó parte de la llamada “Generación del 50” o también conocida como la Generación del 52 en Ecuador. Fue una época de transción donde se abandonaba completamente el maltrato a los indígenas y los abusos que sufrían por parte de sus jefes. Buscaban alejarse del realismo social predominante hasta entonces, para enfocarse más en el individuo, la ciudad, lo psicológico, lo íntimo y lo existencial. Su estilo fue más literario, moderno y técnico.
La generación de los 50 también estaban conformados por otros autores:
Miguel Donoso Pareja, Jorge Dávila Vázquez, Raúl Pérez Torres, Eliécer Cárdenas, Humberto Vacas Gómez, Pedro Jorge Vera, Fernando Tinajero, Galo René Pérez.