Noticia Cultural.
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Bosa es maravillosa no solo por su historia y su territorio, sino por su inmensa capacidad de juntanza popular, esa que florece cuando los barrios se encuentran, se escuchan y se piensan colectivamente.
Por:
Equipo La Maravillosa
07 febrero
2026
Bogotá Colombia.
Bosa es maravillosa no solo por su historia y su territorio, sino por su inmensa capacidad de juntanza popular, esa que florece cuando los barrios se encuentran, se escuchan y se piensan colectivamente. Bajo esa premisa se celebró una nueva asamblea de La Poderosa Colombia, un espacio vivo de encuentro donde confluyeron organizaciones, juntanzas y voluntades barriales que creen en la fuerza de lo comunitario como motor de transformación social.
La asamblea reunió a procesos diversos como el colectivo artístico-cultural La Alborada, nacido en la localidad séptima de Bosa; jóvenes de Bosa Occidental que hacen parte de la juntanza juvenil desde IDEC de Fe y Alegría Colombia; vecinas y vecinos del barrio Obrero y militante El Mirador de Soacha (comuna 4); y la colectividad de mujeres del barrio Villa Luz de Soacha (comuna 1), reconocida por su trabajo comunitario y popular sostenido en el territorio. Diferentes caminos, una misma convicción: construir desde abajo y con otros.
La jornada inició con un momento profundo de memoria, en homenaje al compañero Carlos Pedraza Salcedo, joven líder social y militante asesinado en 2015, cuyo legado sigue interpelando a las organizaciones populares a no renunciar a la verdad, la justicia y la construcción de memoria como acto político y colectivo. Recordarlo fue también reafirmar que la lucha por la dignidad sigue vigente en los territorios.
Posteriormente, se abrió un espacio de análisis y contexto geopolítico marcado por una pregunta central: ¿cuál es el mundo que habitamos hoy? De allí emergieron reflexiones sobre un escenario global en transformación, atravesado por la crisis de un orden hegemónico encabezado históricamente por Estados Unidos y sus actuales estrategias de presión, control y violencia sobre América Latina. En medio de ese panorama, las voces coincidieron en que los pueblos siguen siendo protagonistas de los grandes cambios que ya están en marcha.
El trabajo colectivo tomó un sentido especial al retomar el pensamiento y la enseñanza de Camilo Torres Restrepo, particularmente su noción del Amor Eficaz, entendida como una práctica concreta de compromiso con los más excluidos. Su memoria, aún viva en los procesos populares de Colombia, sirvió como guía ética y política para pensar la organización, la acción y la coherencia entre palabra y territorio.
La asamblea finalizó con el trabajo por territorios y la planeación de múltiples apuestas de acción para el año, fortaleciendo la articulación, el cuidado mutuo y la proyección colectiva. Todo esto enmarcado en el proceso de La Poderosa Colombia, que hace parte de una red latinoamericana impulsada por La Garganta Poderosa, el medio de comunicación villero nacido en Argentina que ha logrado amplificar las voces de los barrios populares en toda América Latina, demostrando que la comunicación también es organización, identidad y poder popular.
La Poderosa Colombia forma parte de una red más amplia que trasciende fronteras y que nace desde una intuición poderosa: que las voces de los barrios populares deben ser escuchadas desde adentro, sin intermediarios ni prejuicios. Esta idea tiene una expresión emblemática en La Garganta Poderosa, un medio de comunicación comunitario originado en los barrios vulnerables de Argentina que ha ampliado su gestión e incidencia por toda Latinoamérica.
La Garganta Poderosa — cuyo nombre simboliza “la garganta poderosa”, es decir, el grito colectivo de quienes históricamente han sido silenciados — nació en 2010 como una revista impresa producida por y para vecinos de las villas de emergencia de Buenos Aires, con el objetivo de contar sus realidades desde el propio territorio, sin los filtros de los medios tradicionales.
Los comunicadores de La Garganta no sólo producen contenidos periodísticos, sino que también han desarrollado una plataforma multimodal que incluye redes sociales, entrevistas, talleres y espacios de formación en comunicación popular. A través de estas herramientas, han visibilizado problemáticas que van desde la urbanización de barrios y la violencia institucional hasta las expresiones culturales de la periferia, con un lenguaje propio que refleja la oralidad y el sentir de los territorios.
Esa experiencia de comunicación comunitaria se ha convertido en un referente para organizaciones populares en otros países de Latinoamérica. La red de La Poderosa — articulada histórica y políticamente por este proyecto mediático y de abajo hacia arriba — hoy está presente en Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Brasil, Cuba, Perú, Chile, Ecuador, Colombia y México, donde vecinos y vecinas se organizan bajo principios similares, adaptando el enfoque a sus propias realidades locales.
Pero su importancia va más allá de la difusión: La Garganta Poderosa ha ampliado la incidencia organizativa en los territorios, promoviendo vínculos entre asambleas barriales, facilitando intercambios de experiencias entre comunidades de distintos países y fortaleciendo procesos de educación popular y acción colectiva. Este enfoque ha permitido que iniciativas comunitarias — desde proyectos culturales hasta cooperativas de trabajo — encuentren un espacio de visibilidad, articulación y reconocimiento internacional.
En tiempos donde la comunicación masiva suele reproducir discursos estigmatizantes sobre las periferias y sus habitantes, La Garganta Poderosa representa una alternativa poderosa: un medio que no solo informa, sino que transforma y empodera, haciendo de la voz villera una herramienta de lucha, dignidad y emancipación.Entonces, retomando, este encuentro reafirmó que La Poderosa Colombia es, ante todo, un proceso vivo que nace y se fortalece en los territorios, en la juntanza barrial, en la memoria compartida y en la capacidad de las comunidades para pensarse políticamente desde lo cotidiano. Su articulación latinoamericana, impulsada por experiencias hermanas como La Garganta, no busca imponer un modelo, sino tejer puentes, compartir aprendizajes y amplificar las voces populares en un contexto regional marcado por profundas disputas sociales, económicas y culturales.
En un escenario geopolítico donde persisten las desigualdades, la violencia estructural y los intentos de fragmentar a los pueblos, estos lazos entre organizaciones populares de América Latina cobran un sentido estratégico: defender la vida, el derecho a la ciudad y la dignidad desde abajo, con identidad propia y raíces en cada barrio. Desde Bosa, esta asamblea dejó claro que la fuerza del proceso está en la gente, en su capacidad de organizarse, cuidarse y proyectar futuro colectivo, demostrando que cuando el territorio se reconoce y se piensa en común, la historia no se recibe: se construye.
Así, entre memoria, análisis, afecto y proyección, la asamblea reafirmó que cuando los barrios se juntan, la esperanza se organiza… y por eso, Bosa sigue siendo —y siendo cada vez más— verdaderamente maravillosa.