José Ignacio Martínez Cortés
Coordinador del Laboratorio de Análisis de Comercio, Económico y Negocios
Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Después de un año meses del conflicto entre Rusia y Ucrania, diversos países han externado su posición sobre el impacto que en sus mercados han provocado las sanciones hacia Rusia.
Puesto que, 120 de sanciones, en el escenario internacional no es positiva la coyuntura bélica, principalmente por la crisis económica que ha generado en tres frentes: a) seguridad energética; b) seguridad alimentaria y, c) seguridad monetaria.
Las sanciones hacia Rusia han generado múltiples dificultades en la economía de distintos países, debido a que se presenta una perturbación significativa de escala internacional al sistema financiero, la energía, los hidrocarburos y las telecomunicaciones y transportes.
Tan solo a unos días del inicio del conflicto, países como Polonia, República Checa, Bulgaria y Alemania, sumados al Reino Unido, bloquearon su espacio aéreo a aerolíneas rusas. Canadá y Japón cancelaron permisos de exportación e importación de productos rusos; sumados a la decisión de 433 empresas como Microsoft, Apple, Nissan, Coca-Cola, PepsiCo, Starbucks, McDonald’s, Netflix, TikTok, Boeing y la petrolera ExxonMobil, de retirar sus negocios de Rusia.
Por su parte, desde el 26 de febrero den 2022, la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos acordaron bloquear determinados bancos rusos del sistema bancario SWIFT (The Global Provider of Secure Financial Messaging Services), lo cual provocó la caída de activos rusos de diferente índole, sumado a la decisión por parte de grupos financieros como American Express, MasterCard, J.P Morgan Chase & Co, Goldman Sachs y Visa; de retirar o congelar sus cuentas rusas.
Estados Unidos no ceso en las sanciones, de manera específica veto al gigante de la energía rusa Gazprom y otras empresas rusas del financiamiento en mercados occidentales, limitó las exportaciones a Rusia de productos tecnológicos (en sectores de defensa y aeronáutica), prohibió transacciones con el Banco Central de la Federación Rusa, y quizás el que ha tenido más relevancia para la sociedad estadounidense, la prohibición total de importación petróleo y gas ruso.
En un principio se creía que la decisión del presidente Joe Biden sobre prohibir la importación de petróleo ruso, era meramente simbólica. No obstante, el conflicto sembró la especulación sobre los precios de los hidrocarburos; provocando el alza de los precios en el petróleo por lo que el titular de la Casa Blanca expresó: ‘’la guerra de Putin ya está perjudicando a las familias estadounidenses en la bomba de gasolina’’1.
Ello provocó incrementos en los precios reduciendo el poder adquisitivo de las familias estadounidenses, ya que el Departamento de Trabajo informó el 10 de junio de 2022, que la inflación en Estados Unidos alcanzó su nivel más alto en 40 años, luego de que los precios de la gasolina, los alimentos y otros productos básicos aumentaron en mayo.
Los precios al consumidor aumentaron 8,6% en mayo con respecto al mismo mes del año anterior, superando el aumento del 8,3% en abril. Los precios aumentaron 1% de abril a mayo, comparado con el 0,3% de marzo a abril. La mayor parte del aumento se debió a la gasolina.
La inflación rampante impone presiones graves a las familias al obligarlas a pagar mucho más por los alimentos, la gasolina y el alquiler y reducir su poder adquisitivo de artículos no básicos, desde cortes de pelo hasta artefactos electrónicos. Los hogares de menores ingresos, en particular los hispanos y la población negra, son los más golpeados porque deben dedicar una mayor parte de sus ingresos a los artículos de primera necesidad.
A esta alza de precios, la entonces portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, se refirió en todo momento a la alta inflación como "la subida de precios de Putin", en referencia al presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Los precios, no obstante, ya estaban disparados en Estados Unidos antes del conflicto en Ucrania. Así, en noviembre, diciembre y enero se registraron aumentos interanuales del Índice de Precios al Consumo (IPC) del 6.8%, 7% y 7.5%, respectivamente.
La aseveración más que fungir como discurso político, lleva en el contenido una visión de la realidad microeconómica estadounidense, ya que el precio promedio que las personas en Estados Unidos pagan por la gasolina se acerca a los 5 dólares por galón (3.785 litros), es decir, 1.32 dólares por litro o el equivalente aproximado a 25.98 pesos mexicanos. Es decir,
la gasolina se compra más cara en Estados Unidos que en México, al menos con cifras mensuales de mayo y junio.
Lo anterior tiene repercusiones significativas en los bolsillos de la sociedad estadounidense, ya que, aunado al alza del precio de la gasolina se suman el alza de indicadores vitales de la microeconomía como lo son la inflación y el índice de precios al consumidor (IPC).
Por un lado, el índice de precios al consumidor en EE. UU. aumentó 8.6% respecto al año anterior, con un IPC subyacente que aumentó un 0.6% respecto al mes anterior (abril) y 6.0% respecto al año anterior (2021).
Debido a lo anterior, se preveía desde principios de junio 2022 que la Reserva Federal (FED) tomaría acciones para hacerle frente al sostenido aumento de los precios, y, por ende, al aumento de la inflación. Dichas acciones girarían en torno al aumento de la tasa de interés, acentuando que la inflación no ha alcanzado aún su pico más alto.
Después de días de incertidumbre, las proyecciones de cumplieron, el 15 de junio de 2022, el FED decidió elevar en 75 puntos base la tasa de interés de los fondos federales, con este aumento el rango referencial se ubica del 1.5% al 1.75%, el alza más significativa en Estados Unidos de la tasa de interés desde 1994.
Con ello, se afecta el plan de infraestructura de comprar autos eléctricos, ya que el aumento de la tasa de interés hace que sea más complicado para las personas obtener algún tipo de crédito (automóvil, bancario, hipotecario).
Asimismo, el alza de la tasa de interés, también impacta en el aumento de salarios y la disminución de la amplia demanda hacia los principales productos de consumo, aspecto que provoca el alza de los precios.
La inflación ha penetrado tanto en los bolsillos de las familias, que cada mes tienen que aportar aproximadamente 460 dólares más que en la misma época del año pasado para pagar los mismos bienes y servicios.
Es susceptible que las alzas en la tasa de interés estadounidense provoquen un efecto derrame hacia las tasas de interés de las economías que tengan una paridad monetaria débil respecto al dólar, ya que se debe realizar un ajuste para que, por ejemplo, economías como la de México, Chile, Argentina y parte de América Latina, no vean mermado el atractivo de los inversionistas para adquirir instrumentos financieros que rindan en su moneda nacional.
Ante un mundo globalizado es difícil aislar la crisis en un solo espacio, tanto que, aunque solo dos países se encuentren en disputa, el resto sufre las consecuencias de la posición que toman al respecto. El conflicto entre Rusia y Ucrania ha desatado diferentes crisis, aquellas ocasionadas por las sanciones a Rusia y aquellas que se relacionan directamente con la dependencia económica y comercial que el sistema internacional tiene con ambos Estados.
Son 125 países los que directamente tienen una fuerte dependencia hacia productos básicos y energéticos de Rusia y de Ucrania:
Son evidentes las consecuencias acarreadas por las diferentes coyunturas internacionales; dos de los principales países productores de productos básicos en el mundo ven deteriorada su producción y comercialización, originando una crisis de granos y especias que son de consumo popular en el mundo, aunado a la crisis de oferta/demanda de insumos provenientes de empresas de estos países; lo que se suma al alza de los precios de petróleo a escala global y con ello un aumento considerable en los precios en los productos de consumo básico.
La perspectiva del escenario internacional se resume fenómenos económicos íntimamente relacionadas: estanflación y recesión global.
La estanflación por la alta escasez de las materias primas y la vulnerabilidad financiera mundial originada por el conflicto Rusia-Ucrania.
La recesión por la dificultad que enfrentará el consumidor para hacer eficiente su ingreso contra los gastos potenciales acarreados por altos precios, afectando de esta forma las ganancias empresariales y, por ende, el crecimiento económico.
Lo único seguro serán las acciones que los gobiernos poco a poco irán implementando para disminuir considerablemente el impacto que provoca las sanciones a la economía rusa afectando al mercado mundial. Pero también afectando en mayor medida a aquellas personas que perciben menos dinero, dejando al ahorro como última instancia para hacer rendir sus ingresos.
1 BBC, ‘’Rusia & Ucrania: qué tan importante es la prohibición de EE. UU a las importaciones de petróleo, gas natural y carbón ruso’’, 9 de marzo, 2022. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias- internacional-60611643