La natación es la primera disciplina que se desarrolla en un triatlón.
Según las características del circuito y la organización de la competencia, existen tres formas posibles de salida:
Salida desde el agua: los deportistas se ubican dentro del agua, detrás de la línea de salida. Es frecuente en lagos, embalses y algunos ríos con condiciones adecuadas.
Salida desde la orilla: los participantes se ubican fuera del agua y se inicia con una corrida hasta ingresar al agua. Es habitual en playas y también puede utilizarse en lagos.
Salida desde una plataforma o muelle: los deportistas se lanzan al agua desde una plataforma elevada o un muelle. Se utiliza cuando las características del lugar lo permiten y es común en competencias internacionales o eventos de gran porte.
En competencias con un gran número de participantes puede utilizarse el sistema de Rolling Start (salida continua), en el que los deportistas ingresan al agua de forma individual o en pequeños grupos, separados por breves intervalos, con el fin de reducir la congestión y mejorar la seguridad.
Independientemente de la modalidad de salida, lo más conveniente es ubicarte de acuerdo con tu nivel y el objetivo que tengas para el segmento de natación.
Durante los primeros metros, quienes buscan obtener una ventaja desarrollan un ritmo muy intenso para lograr una buena ubicación y luego mantener un nado más cómodo durante el resto del recorrido.
Comenzar desde una posición que no se ajusta a tus posibilidades puede obligarte a nadar por encima de tu ritmo, provocando un desgaste innecesario que probablemente lamentes durante el resto de la competencia.
La orientación en una prueba de aguas abiertas comienza antes de la largada.
Al reconocer el circuito de natación, intenta identificar la dirección de las corrientes y otros factores que puedan influir en tu recorrido. Esto te permitirá planificar la estrategia y trazar mentalmente el recorrido más conveniente.
Durante los tramos de nado hacia aguas profundas especialmente en pruebas con salidas desde la playa, las boyas serán, en muchos casos, tu única referencia visual. Según tu evaluación antes realizada, deberás decidir si conviene dirigirte directamente hacia ellas o orientar el nado ligeramente hacia alguno de los lados para compensar el efecto de las corrientes y llegar correctamente al punto de giro.
El reconocimiento previo no se limita al agua y sus condiciones. También deberás buscar en el paisaje elementos que destaquen del entorno, como edificios, árboles, mástiles u otros puntos fácilmente identificables, que puedan servirte de referencia para orientarte durante el nado de regreso hacia la orilla.
Debes alternar tu nado normal con el "nado de acercamiento" (cabeza fuera del agua y mirada al frente) para verificar que mantienes el rumbo correcto. Una vez confirmada la dirección, retoma inmediatamente tu técnica normal de nado.
La orientación es una de las técnicas más importantes en las pruebas de aguas abiertas. La frecuencia con la que debas orientarte dependerá del estado del agua, las corrientes y tu capacidad para mantener la dirección, aunque como referencia suele realizarse cada 6 a 12 brazadas.
Si el oleaje dificulta la visibilidad, procura levantar la cabeza cuando te encuentres sobre la cresta de la ola, ya que desde ese punto tendrás una mejor referencia de la boya o del rumbo a seguir.
Como toda técnica, este procedimiento debe ser entrenado, hasta incorporarlo de manera natural en tu nado.
Al momento de nadar paralelo a la costa con presencia de oleaje, es conveniente que mantengas la respiración rotando la cabeza hacia la costa con la finalidad de evitar tragar agua. Siempre que te sea posible, continúa alternando con el nado de acercamiento para confirmar que mantienes el rumbo correcto.
Al igual que en otras disciplinas, el deportista que se ubica detrás de otro viaja asistido y en la natación también es así.
Recuerda que en aguas abiertas la orientación es tan importante como el nado mismo. Un error de dirección puede obligarte a recorrer una mayor distancia o dejarte en una situación en la que debas enfrentar una corriente en contra.
Nunca olvides que, si tu eventual "guía" equivoca el rumbo, tú también quedarás implicado en ese error. Para reducir ese riesgo, ubícate detrás de él, pero ligeramente hacia uno de sus lados, de forma tal que puedas mantener una buena visión de las boyas o de otros puntos de referencia y, además, reducir la posibilidad de recibir alguna patada.
Salvo que forme parte de tu estrategia de carrera, evita asumir el desgaste de nadar en punta. Analiza si realmente te conviene ocupar esa posición, ya que seguir a un competidor te permitirá ahorrar esfuerzo y reducir la frecuencia con la que deberás orientarte.
Es aconsejable utilizar lentes de natación que, preferiblemente, cuenten con protección UV y cristales espejados para reducir el encandilamiento.
Existen productos especificos para evitar que los lentes se empañen, aunque un método muy utilizado y eficaz, por más que no sea el más delicado, es lubricar la parte interior de los lentes con tu propia saliva.
Situaciones como el oleaje, un golpe o una patada pueden provocar que la gorra se desplace o incluso se salga, llevándose consigo los lentes. Una forma de reducir ese riesgo es colocarte primero los lentes y luego la gorra. De esta manera, los lentes quedan por debajo de la gorra y mucho más seguros. Incluso si la gorra se mueve o se pierde, será más probable que los lentes permanezcan en su lugar.
Recuerda que los lentes no solo te protegen de golpes e irritaciones, sino que también son fundamentales para mantener una buena visión durante la orientación. Tener que completar este segmento de la prueba sin ellos puede complicar seriamente el resto de la competencia.
Como toda preparación, la colocación del traje no debe dejarse para último momento.
Para facilitar su colocación, es conveniente disponer de una bolsa de nylon. Utilízala a modo de media para colocar cada pierna y como guante para cada brazo. De esta forma facilitarás la colocación del traje y reducirás el riesgo de dañarlo con las uñas.
En la zona del cuello y de los tobillos, para evitar las rozaduras, es aconsejable aplicar crema de enjuague, aceite para bebé o productos específicos destinados a este fin.
No es recomendable utilizar vaselina, ya que puede deteriorar el neopreno.
Lo más apropiado es colocarte completamente el traje con suficiente anticipación para poder ingresar al agua, realizar un reconocimiento del circuito y efectuar tu correspondiente entrada en calor.
Las playas son uno de los escenarios más comunes en nuestro país para el desarrollo del segmento de natación, por lo que su final generalmente culminará con una corrida que se inicia dentro del agua.
Un error muy frecuente es ponerse de pie antes de tiempo. Si lo hacemos cuando el agua todavía supera la altura de las rodillas, deberemos realizar un gran esfuerzo para correr y, además, avanzaremos menos que si hubiéramos continuado nadando.
Por ello, una forma sencilla de saber cuándo es el momento de ponerse de pie consiste en continuar nadando hasta que, al realizar una brazada normal, toquemos el fondo con la mano. En ese momento, el nivel del agua estará aproximadamente a la altura de las rodillas y será más conveniente comenzar la corrida hacia la orilla.
Todas las opiniones aquí publicadas tienen la simple intención de brindar un apoyo a quienes practican esta actividad.
Ninguna de ellas es perfecta, obligatoria ni necesariamente útil para todos. Su aplicación o no dependerá del criterio de cada deportista.