A dos Micras de Una Vida Kaat Vicious
A dos Micras de Una Vida Kaat Vicious
Se trataba de una hermosa chica adolecente, de no mas de 18 años, vestida completamente de blanco, con un vestido extremadamente extraño, formado por múltiples pliegues, capa sobre capa de una tela completamente mate, ligeramente desgarrada de las esquinas, como si hubiera huido de una boda en plena celebración y se hubiese deshecho por partes de aquel vestido durante el camino, más... sin embargo lucía lo suficientemente alegre y serena, lo cual descartaría la historia de tragedia que podría fácilmente atribuirse a primera instancia, dadas las inusuales condiciones. Su cabello era castaño claro, era de un rizado suave, como seda, tan bien cuidado que brillaba como cajeta líquida con las luces blancas del mismo vagón, su tez era blanca pero más hacia un tono rosa pálido, super uniforme y coronando todos los inusuales detalles de su aspecto, tenía unos gigantescos ojos grises, como dos enormes diamantes que también me miraban de vuelta.
Cuando espabile, ya era demasiado tarde, es decir, no se cuanto tiempo llevaba mirándola directamente a los ojos, nunca sentí la clásica incomodidad de pudor habitual cuando sucede algo asi, rápidamente tragué saliva y desvie rápidamente la mirada hacia la ventana del vagón, ahora sí con una sensación total de pena, era seguro que me encontraba ya completamente sonrojado, no había marcha atrás, podía sentir todo ese calor en la cara, pero nunca lo vi venir, tenía una mirada tan gentil que ni siquiera podía sentirla, asi que espere varios minutos viendo a la nada y esperando lo mejor, respire y lentamente con la mayor de las cautelas intenté mirarla de reojo nuevamente.
Mi sorpresa sería tal que ella seguía ahí, inmovil, ahora con el mentón apoyado sobre uno de sus brazos para descansar la cabeza, esta vez sonriendo intermitentemente, con una seguridad y determinación que no suelo ver a menudo en mi dia a dia, mirandome fijamente y sin miedo con aquellos ojos que no podía esquivar, hipnóticos, profundos, gigantes.
Entonces sintiéndome salvado por la llegada de la estación “chabacano” destino al cual debíamos llegar, el vagón se iluminó al mismo tiempo que la gente rápidamente se ponía de pie y se apresuraba a bajar, rompiendo abruptamente el poder magnético que aquellos ojos parecían ejercer sobre mí, rápidamente eché mi mochila al hombro y salí tan pronto se abrieron la puertas.
Una vez ya caminado en el transbordo, lejos ya de todo aquel suceso, pregunte al “Tio” si la había visto, solo para corroborar que no se trataba de una aparición fantasmal, ya que toda persona que vive en la ciudad sabe, que los encuentros con lo paranormal en el metro son bastante habituales, sin embargo para mi tranquilidad me respondió.
El Tio: Si la vi, realmente hermosa…
Yo: Si era... muy inusual
El Tio: y te veía sin parar, de hecho todo el camino, mínimo para que le hubieras hablado.
Yo: ¿Todo el camino?
El Tío: Así es señor, no es broma, te miro fijamente durante todo el camino…
De nuevo, jamás volvería a saber de esta misteriosa chica, sin nombres, sin realmente saber el propósito u origen de sus historias, las interrogantes pueden ser muchas y tener respuestas inabarcables, llegar a ser desde extremadamente curiosas o aburridamente sencillas... y sin embargo heme aquí iniciando un relato tan relativamente inverosímil, como si se tratara de una larga historia escrita, abierta aleatoriamente justo por la mitad, y de hecho lo es… es justo aquí en la mitad de una larga travesía de sucesos extraños que deseo comenzar, puesto que aunque aun no tenga sentido aun el cómo fue que terminamos aquí, en un carrusel de memorables eventos, si deseo que comiencen mis escritos justo aquí, justo a la mitad de todo, donde es esta incómoda e insistente pregunta hace su indeseada aparición.
Es cierto que encuentro terriblemente frustrante estos intrusivos destellos de regresión que me abordan con cada vez más constancia en estos últimos días, como si una extraña y carente de todo sentido pendiente me estuviera llamando con fuerza, del más allá, de un pasado que yace sepultado, debajo de miles y miles capas de pasado, de memorias que se han ido desvaneciendo al olvido, de incógnitas no resueltas, pero ya sin respuesta.
De haber escogido el camino de hablarles…
¿Qué tan diferente sería mi actualidad? y ¿esa actualidad sería mejor que la que tengo ahora o podría ser considerablemente peor?
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