(Ed. Rubric, Portugalete 2026, ISBN 979-13-991715-0-1)
y la vida trae sus carrozas
con esa desproporción que desvela
el alma. Trae sus mensajeros cada
buen día y en las cartas diarias
un reminder que ensordece
como ensombrece la tarde lluviosa
En mi boca hay un quehacer que no culmina
su labor y me llaga porque muerde
pensar más allá del pacto de nacimiento
más allá del código por el que nos han lactado
donde se cuecen los pasos del caminante
del buscador en su eterna tropelía.
Recordar es casi siempre Olvido
es casi siempre un papel mascado por mí
tampoco molestaré junto al sendero
para mí esa senda que nos da la forma
o al menos el deseo de la forma
Por eso no disturbo ni concluyo
para dejarte la evacuación
y en lo vacuo luego ser algo más
Insisto en no beber de inquietud
más bien esperar de la espiga anterior
hacia dónde señala y se bifurca
esa idea de ayer si el tiempo lo permite
Reiterado voy y no creo devolver la frase
la petición en esta colina colindante
¿o ponemos todo a fuego lento?
(Ed. Agoeiro, Vigo 2024, ISBN 978-84-127754-3-3)
recibiendo cada sonrisa y gorjeo
y el gajo seco del olvido
con ese olor a recuerdo desatado.
Estaba en el tono de mi sorpresa anhelante
algo iluminado por los contornos del saber
donde nos detenemos a mensurar la vida.
a beber esa sustancia que las tardes ofrecen
La brisa es toda aquella hondura
golpeando en la cresta de tu silencio.
Nombrarte es acontecer en el ámbito
acudir sin prisa al arroyo donde se unen
mi mano y esa coordenada del hallazgo
donde traes siempre las tardes de lluvia
la nube con agudeza de pájaro
las lunas que el hombre tras los siglos
transformó en ojo enamorado como vuelta
Nada es tan fácil como verter las horas
en esa dimensión que habitas
y aletargar las hebras del día
mi elaborada estrategia de vivir.
El riesgo de la existencia -II
(Ed. Agoeiro, Vigo 2022, ISBN 978-84-125775-4-9)
Un hombre se ha descubierto
trasluz en el techo, dueña de su mirada.
Desierto como en un refugio incierto
quedan las horas. Sincera, la estancia
que desespera con su nieve
de corpiño nacarado. El desaliño
sorprende, cruje, incinera. En su rostro
la paz era una abierta habitación.
Un hombre baja el telón de su sonrisa:
cantera donde sin sol esculpiera
la clemencia de un brocal.
la palabra, gesto impuro. La pared
nace del muro donde el silbido es mortal.
por la respiración más profunda.
se hunda como tristeza sin borla.
Bocanada. Extinta orla de viento y tremor.
Sorpresa. Desde el suspiro
regresa a corear su desamparo.
Qué nieves trazan el raro dibujo
entre la cabeza y la gota
que no cesa de convivir en la duda.
Si del techo se desnuda el aire
tras la crudeza del tiempo,
si tal pavesa es el oxígeno eterno,
la gota será ese perno salvaje
fenece en gesto pálido y tierno.
El riesgo de la existencia -I
(Ed. Rourich-Paperinski, Barcelona 2017, ISBN 978-84-7705-029-2)
En la vida hay dos caminos,
seguir los pasos de la mente
(para entenderla y comprendernos)
o dejarla quieta, vigilada,
que oscile entre su rabia y su alegría
(para comprenderla y entendernos).
sin gastar el tiempo y humildemente
caminar sobre la cuerda floja.
mi traje de hombre común se ha estremecido.
Ya no es la opalescencia en la solapa,
la flor dormida en el bolsillo.
Es la luz que comienza a desabotonar
¿Y si esto que hoy me salva
es la nueva danza de la mentira,
tiempo y espacio de vivir?
Desde la extraña sinfonía del ojo
(Ed. Catauro, Miami 2014, ISBN 978-84-608-3703-9)
Qué terrible esta forma de refugiarnos
la de las cuatro innombrables paredes,
no saber dónde ubicar los ojos
cuando un dedo sorpresivo alumbra y ciega,
cuando el nombre se convierte
en un pretexto de no existencia.
En el patio de mi patio crecen ramas,
nacen brazos de su corteza
como frutos que maduran inside
bajo las moscas que se extienden
a través de un silencio subterráneo:
manipulación que deletrea el peligro
y su dolencia, dilatándose.
trabajo. espero. trabajo.
amputo un dedo de mi lógica.
sudo sin lógica y sin dedo, con sangre,
lejos del estómago. me olvido del estómago.
absorbo aire, me absorben cuerpo.
nace otro dedo (ilógico).
me quedo. trabajo. me quedo.
cuando bebe la distancia y el regreso
de una muchedumbre expandida en el cansancio,
hiere en su pupila al semejante.
penetro en los secretos del hambre
como un triunfo y tropiezo
el desnudo: la semilla: un átomo en silencio.
la salvación consiste en levantar
Como la brisa que insiste en borrarnos
(Ed. Unicornio, La Habana 2003, ISBN 959-218-114-4)
será la suerte una manera de temerle al gesto,
cuando el dado crepite en el rostro
que atrapan el aire escurridizo,
y repetidamente se pose en la oreja
como una brisa que insiste en borrarnos
y se tuerza contra la nada
en el sitio donde el pájaro detiene
la desconocida estrategia del tiempo,
imagen que se escapa tras la sombra rutilante.
será la suerte una manera de temer,
cuando apenas el dado detenga
la sorpresa a palmadas y nos burle
como la muerte al espejo sonríe,
No es oscuridad el muro que enfrentan
aturdidas por todo viento aglutinador
de la carencia acostumbrada a asomarme,
externo, esternón astillado,
donde la gravedad me une a su penuria.
Mi vestidura se expande hacia
Callado espero otros cuerpos
la oquedad desesperada entre dos materias:
otra girando torpemente hacia el reverso.
es un caos de partículas insoportables.
una insoportable escasez de partículas.
Soy simplemente partícula entre luz y sombra.