He comenzado a leer este libro de una forma un poco renuente, pues tengo el vago recuerdo de no haber sido bien recomendado por mis amigos durante nuestra adolescencia. Sin embargo, por obligación más que por curiosidad ha llegado a mis manos a la edad de 22 años, no cabe la menor duda que es un libro que es dirigido a chicos y chicas de entre los 15 y 18 años. Me sorprendió y encontré muy útil su contenido, sobre todo para re encontrarme con los principios básicos de la felicidad, que aunque no queramos se van menguando en el constante roce con la realidad.
El autor usa de forma indistinta los términos de ética y moral, explicándonos que la diferencia sustancial es que la una se encarga de estudiar el por qué de la otra, pero que tanto la primera como la segunda tienen como objetivo el “buen vivir”. Cuando una persona, por la razón que sea, lleva a lo consiente el por que de sus acciones se vuelve enteramente responsable de ellas, principio básico de la libertad, tópico eje de los textos de este filósofo español. En el capitulo primero esto es lo principal; enseñarnos a distinguir entre una orden, una costumbre o un capricho, para que de esta forma podamos priorizar la razón que daremos a nuestro actuar.
¿Por que las responsabilidades no siempre son placenteras?. La respuesta a esta pregunta que saltó a mi mente al leer los argumentos de Savater con respecto a la libertad, no la encontramos a simple vista; considero que no llegamos a encontrar agradables las responsabilidades, por que muchas veces las relacionamos con malos actos o con las llamadas consecuencias, en su interpretación estereotípica que considero está cargada de negatividad. Para este filósofo la responsabilidad de los actos que recae en las personas es directamente proporcional a la calidad de los mismos. Culpa y remordimiento, son señales de la conciencia de un error, “de un mal uso de la libertad, es decir, cuando la hemos utilizado en contradicción con lo que de veras queremos como seres humanos”.
Dentro las páginas de este libro escrito en tono parental encontramos los tips para no caer en el mal uso de la libertad en frases tan cortas que son usadas como los títulos de cada capítulo, respaldadas en razonamientos lógicos, ejemplos históricos y literarios, lo cual le dota de un matiz agradable y ligero. Me parece que todo gira en torno a la acción de identificarnos en los otros, solo así es sencillo actuar de forma tal que fluya nuestra conducta a la construcción de lazos con los demás, agradables, duraderos, estables; identificarnos en los otros es tarea continua del comunicador y el uso del lenguaje es la herramienta más sensata en esta labor, el lenguaje construye a las comunidades y las comunidades son las que nos dotan de la posibilidad de 'darnos la buena vida'. Es muy asertivo Fernando Savater al simplificar lo que durante generaciones pudo ser causa de conflicto, las normas que rigen el comportamiento humano-social deben de venir por convencimiento del individuo.