El 26 de Marzo era el aniversario del poeta, escritor y periodista Uruguayo- Mexicano Saúl Ibargoyen, fecha importante en aquel país Sudamericano por ser no sólo el día del nacimiento de quien con el paso del tiempo se podría convertir en uno de los exponentes más importantes de las letras hispánicas, así como del sincretismo cultural en la lengua de las fronteras; si no por ser el día, en el que se izó por vez primera la bandera tricolor de la provincia oriental en el fuerte de Montevideo pero, ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro?
Tiene que ver en la relación intrínseca del hombre y sus sociedades, en la lucha por la libertad de un pueblo, como en la lucha por la libertad del pensamiento y la palabra individual. Las fechas se cargan de responsabilidades, emociones, reflexiones, que los hombres relacionan en su cotidianidad, pero que difícilmente se racionalizan, conceptualizan, mucho menos se poetizan. Parece ser que existe la sentencia de que pase el hombre por la historia para que el tiempo reconozca su obra, su trabajo como escriba.
Parece, así mismo, que nuestro tiempo condena a la poesía a simples versos, sin ver en ellos el paso del tiempo, la reflexión del sentimiento, de la circunstancia, de la eterna y lejana relación con un espacio. Saúl Ibargoyen es en su origen Uruguayo, sin embargo al instaurarse la dictadura es exiliado, razón por la que llega a México durante la década de los 70’s, adoptando más tarde esta nacionalidad. ¿Cuántos escritores nacionales no conocemos? Al parecer, de forma aventurada y somera, me atrevo a decir: muchos más de los que conocemos, pues pocos logran pasar los filtros de las academias, de las editoriales, del auditorio.
Sé de antemano que no es consuelo. Sin embargo, el que no existan lectores no parece ser un problema actual de estructura o de esquemas educativos, parece ser un problema generacional. Posiblemente se puedan acortar estas brechas con una educación adecuada al despertar sensual del individuo, al uso de la conciencia, y claro a la pasión por la lectura.
Tengo que hacer una breve aclaración antes de continuar con este texto; el poeta es necesariamente escritor, aunque el escritor no es necesariamente un poeta, y la poesía no son los versos o la prosa escrita, es la reflexión, el sentimiento, la fuerza primera que lleva a la escritura. Así, la poesía se convierte en una maqueta de la realidad, como la que usan los arquitectos para ser omnipresentes al espacio en el que levantarán una morada, a partir de la cual el poeta explica los distintos niveles de realización del hombre.
Ya decía Aristóteles: “Siendo el poeta imitador ha de imitar por precisión una de estas cosas: cuales fueron o son los originales, cuales dice y piensa que hayan sido, cuales deberían ser”; en la política, en lo erótico, en lo divino... por ejemplo: Saúl Ibargoyen en su poema Patria Perdida, nos relata un hecho tal cual es, el exilio, que es una situación de reflexión política; Jesús Corona retoma la tesitura erótica en su poema Su Voz Troncada en Melodía, en el que relata como cree que es la emoción del amor que se va; o la apreciación de lo divino en lo mundano como parte de lo que deberían ser las percepciones del hombre, como lo expresa en su poema Sueño de un Dios sin Tiempo, Salvador Mendiola.
Es de esta forma que concluyo este breve pero no por eso vacuo artículo sobre el qué hacer del poeta, dejo en la imaginación del lector una reflexión sobre el qué hacer de la poesía en el mundo contemporáneo; no sólo como una rama de la literatura si no como una forma de hacer asequible la realidad, lo imposible del mundo natural. No debemos dejar pasar desapercibido el trabajo de quienes nos ponen en palabras las emociones nuevas del alma joven, no debemos dejar al tiempo que apremie los relatos que dan sentido al mundo, no debemos dejar que los poetas pasen por la historia sin hacerles saber que sus escritos dieron luz u oscuridad al pensamiento de la humanidad.
Por que el mundo del hombre está constituido por muy diversas capas que solo en la palabra encuentran el cruce y la coherencia necesarias para darles sentido o un sentido. Por que la palabra es la evolución y lo que da revolución a las sociedades, el homenaje a una fecha ha de ser tomado como el homenaje al hombre y es aquí donde la grata coincidencia en la fecha del nacimiento de un poeta quien a través de su poema Patria Perdida da luz y sentido a una fecha histórica para una nación, en este caso; el cumpleaños de Saúl Ibargoyen y el triunfo de la revolución de independencia de la hoy República de Uruguay.