Este libro lo he tomado con más ganas que el de 'Ética para Amador' primero por haber sido de más fácil acceso, lo encontré en cuanto lo busqué y segundo por tener un bonus en el que el autor responde al Marqués de Sade. Cabe mencionar que Fernando Savater es un filósofo de la libertad y el Marqués es un escritor defensor del libertinaje. Cuando a mis compañeros por parte de la escuela les dejaban leer “Etica para Amador” yo me encontré con los libros del Marqués de Sade, el tener acceso a los dos puntos de vista en cuestiones de la libertad deja mucho más que sólo haber escuchado uno solo. Partiré de lo que he encontrado tienen en común estos autores antagónicos; la congruencia, ni uno ni el otro lo mencionan en sus textos sin embargo ambos reclaman y todos los sabios buscan, vivir de acuerdo a lo que pensamos. La batalla eterna entre el vicio y la virtud tiene cabida en la mente de todos los hombres.
“LA RAÍCES DE LA LIBERTAD SE HUNDEN EN EL MAL Y ALLÍ BEBEN SU SAVIA, TANTO EN EL CASO DE DIOS COMO EN EL DE LOS HOMBRES; LO QUE OCURRE ES QUE DIOS SOPORTA TAN VENENOSO ALIMENTO MEJOR QUE ÉSTOS”
Según los razonamientos de Savater el bien y el mal sólo pueden provenir del hombre, específicamente de la individualidad o egoísmo de este, sin embargo es de esas mismas características de donde surge el bien; los vicios y las virtudes se acuñan en la necesidad de uno y se legitiman en la necesidad de varios, pero ¿Qué es lo que hace a unos elegir la virtud y a otros elegir el vicio? Bien, se dirá que en la vida debe existir un equilibrio en la fuerza, desde mi punto de vista no debiera ser necesario conocer el vicio para anhelar la virtud, aún cuando todos los caminos lleven a Roma, el camino de la virtud, y en esto concuerdan Sade y Savater es el más difícil, el que requiere de mayor disciplina, el que nos hace responsables y cargar con las consecuencias de nuestros actos. Sin embargo este camino es compatible con nosotros, es la acción más eficaz y juntamente la que mejor responde a lo que intrínsecamente queremos y somos, es el camino de la Libertad.
El otro camino es auto-destructivo, nocivo, tóxico, pues no acepta moderación ni meditación, la calumnia de lo sagrado y la transgresión de las normas sin más objetivo que corromper. De este camino también han surgido escritores, textos que nos relatan los 'tesoros' que en él podemos encontrar, que retratan crímenes y sufrimientos humanos, no podemos negar su existencia y a quienes en el han caminado o aún caminan. Sin embargo es importante aprender a diferenciar, y elegir por cual camino queremos llegar a Roma. Por el camino en el cuál se puede disfrutar amenamente del paisaje o de aquel en el que las peripecias nos harán anhelar todo el trayecto a Roma.
Lo que hace elegir un camino y no el otro es la reflexión profunda de lo que se tiene, lo que se anhela, de como puedo obtener lo que anhelo, cuales son mis prioridades, mis valores y si todo esto responde a mi actuar.