Los chicos deben respetar su entorno. A través del reconocimiento de los demás, basarán sus decisiones en la aceptación de los otros, con sus virtudes y sus defectos, más allá de apariencias, ideologías o creencias, basando sus decisiones en la moral y en la ética.
Los alumnos deben ser conscientes de cuáles son sus obligaciones y deberes. Igual que entienden sus derechos, también aceptan sus responsabilidades en diversos ámbitos, desde el escolar hasta el social.
En el caso de la escuela, el joven es consciente de la obligatoriedad de mantener al día sus labores, llegar a clase de forma puntual, realizar las tareas con diligencia, cuidar el material, etc.
Otro valor devengado de la ética que es clave en el correcto desarrollo del alumnado. Es necesario que sea educado en la tolerancia para aceptar y respetar los comportamientos y pensamientos de otros niños.
El joven respeta las opiniones de los demás, aunque no sean coincidentes con las propias. Es fundamental para crear un buen ambiente en clase aceptando a compañeros de todo tipo y condición.
Si un valor escolar es importante, ese es el compañerismo. Es clave que los alumnos se puedan apoyar los unos en los otros, aprendan a trabajar en equipo y consigan cooperar de forma que pongan en valor sus talentos y habilidades como individuos y como grupo.
Los niños se ven obligados a superar toda clase de obstáculos. Pero siendo perseverantes lograrán sus metas finalmente. Este es un valor que los profesores nos preocupamos mucho por inculcar para que los chicos aprendan y lo hagan suyo.