Nace la primera red ética de inmuebles y el primer proyecto donde el objetivo no es la burbuja inmobiliaria, ni la especulación, ni la inversión. Simplemente queremos que el producto vivienda sea asequible y compartido entre personas y no entre bancos.
Queremos devolver al sector la ética en la cual las personas son la importancia y la vivienda es un bien que se comparte entre gente con los mismo ideales. Queremos que la vivienda sea para los ciudadanos de la misma ciudad y no un campo de inversión para los extranjeros que obligan al sector a subir los precios de los alquileres y desplazar a la gente fuera de la ciudad.
Creemos que todo pasa por las decisiones de las personas y en enseñar a nuestros hijos que un modelo de gestión de vivienda es diferente. La ciudad es de los ciudadanos y la vivienda es un bien del hombre, no del banco.
" Quise colaborar a hacer de mi ciudad un lugar mejor y me sorprendí de encontrar personas que querían mi vivienda para vivir y crear una familia. Vendí mi piso por necesitar uno más grande después de mi segundo hijo, recuperé toda la hipoteca al banco y encontré una persona que me ofreció su piso por el mismo valor de mi piso antiguo. Muy contento con la gestión y con devolver la cuidad a los ciudadanos"
Mireia Prats, 32 años, ciudadana de Barcelona
" Después de estar toda mi vida con la hipoteca de mi piso al cuello, quiero que las próximas generaciones tengan una vida diferente. Por eso quise colaborar con esta red. Después de que mis hijos se fueran de casa, el piso se nos quedo muy grande. Vendí el piso por un precio inferior al comprado facilitando que los ciudadanos de Barcelona retomen la ciudad y no caiga en manos de inversores. Conseguí un piso en esta red que satisfacía mis necesidades y fue casi cambiar uno por otro, sin buscar beneficio más que la sonrisa de los nuevos propietarios de mi antigua casa, una alternativa real a la burbuja inmobiliaria es posible."
Joan Vázquez, 62 años, ciudadano de Barcelona
" Queríamos una vivienda pero el alquiler cada vez era más y más alto, encontramos esta red a través de un conocido y nos quedamos encantados. Encontramos un piso en Barcelona a un precio increíble. Eso si, con las condiciones, lo compramos para vivirlo y luego lo venderemos por el mismo precio a otra pareja que quiera vivirlo también. Muy contentos de formar parte de este gran pequeño equipo de personas que quieren una ciudad diferente"
Carla Cantó y Sergi Purtol, 32 y 33 años, ciudadanos de Barcelona