A principios de los años 2000, mientras Argentina atravesaba una de sus crisis más profundas, me tocó salir a buscar trabajo. Sé perfectamente lo que se siente mirar el futuro y no ver oportunidades.
Por esos mismos años, empecé a dar mis primeras clases particulares y me choqué con una realidad que me pareció increíble: recibía alumnos que llevaban años en institutos tradicionales, con niveles teóricamente intermedios o avanzados, pero que eran incapaces de sostener una conversación básica. Los institutos los llenaban de gramática y ejercicios de writing, pero a la hora de hablar, no podían armar una sola frase completa. ¡Ups!
El verdadero click llegó algunos años después, por partida doble. Primero, cuando mi hermano arrancó en la industria tech y me dijo: "Hay un mundo de oportunidades ahí afuera, pero sólo si hablás inglés". Pensé en el 2001, en el abismo económico, y entendí que el inglés ya no era un "plus" en el currículum: era clave para destrabar la posibilidad de trabajar para el mundo desde tu casa, sin importar el contexto de tu país.
El segundo click me tocó el orgullo, pero me abrió los ojos. Cuando yo misma decidí aplicar a puestos remotos en inglés y enfrenté mis primeras entrevistas, descubrí que, aún siendo profesora de inglés certificada, me faltaba vocabulario específico y muchas veces me costaba entender lo que me decían. Y entonces me pregunté: “Si a mí, que soy la profesora, me cuesta... ¿qué tan difícil y frustrante tiene que ser para mis alumnos?”
Ahí entendí que las clases de inglés de institutos no les sirven a los adultos como vos. Un profesional no tiene tiempo para perder memorizando en listas de verbos interminables o vocabulario para hablar de sus hobbies si lo que necesita es liderar una reunión con su equipo o negociar un contrato de software.
Lo que sí necesitan es sentirse seguros en una entrevista o comunicar con impacto cuando lideran equipos de trabajo. Y ésto no es una cuestión de talento, es una habilidad que se entrena.
Por eso creé mi propio método. Porque creo firmemente que la comunicación estratégica se basa en una gramática simple pero correcta, un vocabulario específico para tu área y una pronunciación clara que haga que tu audiencia preste atención a tu mensaje, no a tus errores.
Hoy, mi propósito es ser el puente entre el talento de los profesionales como vos y las oportunidades del mundo. Pero, como les digo a mis alumnos: el éxito es el lugar donde la preparación y la oportunidad se encuentran. No esperes a que te llegue la oferta laboral de tu vida para empezar a estudiar, porque vas a tarde. El momento de prepararse es ahora.