Lamento, anhelo, reproche, pesar, impotencia, duelo, angustia. Son sólo algunas de las palabras que podemos asociar al 5 de copas, la carta de la pérdida, del dolor enceguecedor y paralizante.
Y es que de eso se trata este arcano, con su figura cabizbaja, de luto, sufriendo por lo que perdió. De estar tan ensimismados, tan absortos en lo que ya no es (o lo que nunca fue) que olvidamos todo cuanto nos rodea, sumergidos en un mar de tristeza, de añoranza, de frustración.
Pero, ¿es eso todo lo que hay disponible con este arcano? ¿Tristeza, aislamiento, un pozo negro en el cual echarnos a sentir dolor? ¿O es esta una carta de perspectiva, de enfoque, que busca darnos un mensaje constructivo más allá del malestar?
Miremos por un momento las copas. Tres de ellas derramadas sin remedio; su contenido perdido, desperdiciado, ocasionando un terrible pesar en su cuidador. ¿Pero qué hay de las otras dos? Aún en pie, ignoradas pero plenas, listas para ofrecer a la figura encapuchada un poco de consuelo, una base sobre la cual volver a construir esperanzas, si así lo quisiera. ¿Qué es más llamativo, más importante? ¿Aquello que no tiene vuelta atrás, o el nuevo comienzo que le espera una vez que recobre fuerzas y se anime a voltear?
Con el cinco de copas, lo que vemos es cómo el dolor ciega. Nos encierra en nosotros mismos, nos paraliza, nos abruma. “¡Perdí tres copas, ya nada será lo mismo!”. Y es cierto, las cosas van a cambiar. Pero, si en vez de sólo quedarse con el pesar, la figura se permitiese a sí misma levantar la cabeza y re-enfocarse, vería que no está tan solo y aislado, no está tan desamparado, y que todavía tiene mucho por lo que luchar. Lo verdaderamente importante es que se lo permita a si mismo. Que cambie la perspectiva, que se anime a ir más allá.
Las dos copas restantes, de hecho, al igual que ocurre en el dos de ese palo, hablan de conexión, de comunión, de abrirnos a otro en busca de intercambio y armonía. Y quizá eso sea lo que todavía esté disponible para esta figura, el consuelo de volver a casa (el puente cruza el río revuelto después de todo, la opción de volver a vincularse está), de saberse contenido, respaldado, cuidado. Sólo que, para ello, es imprescindible que en algún punto se seque un momento las lágrimas, levante la cabeza y se anime a volver a empezar.
¿Quiere esto decir que el 5 de copas invita a reprimir el dolor, o a negarlo? En absoluto. Esta carta nos habla de respetar nuestros procesos, de aceptar la realidad, de permitirnos un momento para duelar. Pero también, de recordar que cuando estemos listos, siempre habrá una puerta abierta para un nuevo comienzo, para un cambio de aire, y que sólo necesitamos permitirnos ese giro en nuestra perspectiva para dejar de tomarnos a la situación vivida como una pérdida, y comprenderla como el surgimiento de una nueva oportunidad.
¡Alcemos esas copas restantes para brindar por las revanchas, que no todo está perdido! Porque siempre, si nos lo proponemos, vamos a tener algo positivo para destacar.
Bárbara🌙