El patrón clínico “placa con escamas” representa un fenotipo, no un diagnóstico. Es la forma en que la epidermis expresa proliferación acelerada, maduración anómala, infiltración linfoide o daño crónico. Esta morfología, tan frecuente como engañosa, condensa múltiples enfermedades que comparten la pérdida del equilibrio queratinocitario.
La clave no está en la escama en sí, sino en cómo se distribuye, qué color tiene, qué textura aporta al tacto, qué uñas la acompañan y qué desencadenantes o síntomas sistémicos la rodean.
Detrás de una placa escamosa pueden esconderse cinco grandes mundos clínicos:
Inflamación autoinmune (psoriasis).
Inflamación reactiva sistémica (artritis reactiva).
Queratinización aberrante (PRP).
Linfoma cutáneo T (micosis fungoide).
Dermatosis mixtas de larga evolución (formas palmoplantares y variantes localizadas).
En todos ellos, el dermatólogo se guía por un conjunto de “síntomas objetivo”, que permiten descifrar el diagnóstico con sorprendente precisión.
La vía IL-23/Th17 convierte al queratinocito en una máquina de replicación acelerada → psoriasis, lesiones de Reiter, psoriasis paradoxal por anti-TNF.
Fallos en procesado de filagrina, cornificación y señalización retinoide → PRP, hiperqueratosis palmoplantar, dermatosis ictiosiformes.
Linfocitos T CD4 atípicos con epidermotropismo → micosis fungoide, la gran imitadora papuloescamosa.
Daño previo (radiación, infección, microtrauma) → placas escamosas postinfecciosas, psoriasis inducida por betabloqueantes o litio.
Conclusión fisiopatológica:
La escama no es un residuo; es la huella funcional de la epidermis intentando madurar más rápido de lo que puede.
Placas eritematoescamosas bien delimitadas → autoinmunidad acelerada.
Escamas plateadas adherentes → psoriasis.
Escama salmón/naranja → PRP.
Escama fina, superficial y “vaga” → MF o dermatitis crónica.
Prurito variable → mayor en PRP, menor en MF, moderado en psoriasis.
Koebner → psoriasis y liquen plano, nunca MF ni PRP.
Uñas afectadas → psoriasis y artritis reactiva.
Hiperqueratosis palmoplantar dolorosa → PRP o artritis reactiva.
Placas crónicas resistentes a esteroides → MF o PRP.
Eritrodermia progresiva → PRP o MF.
Distribución sacroilíaca, glútea y muslos → sospecha fuerte de MF.
Placas en muslos/abdomen que no responden → riesgo de linfoma cutáneo.
Activación del eje IL-23/IL-17, hiperproliferación epidérmica, angiogénesis y reclutamiento de neutrófilos.
Desencadenantes clave: infecciones estreptocócicas, litio, betabloqueantes, terbinafina, estrés, alcohol.
Placas eritematoescamosas grandes, bordes netos, escama plateada gruesa.
Simetría en codos, rodillas, cuero cabelludo, ombligo, surco interglúteo.
Psoriasis inversa: sin escama, pero con borde nítido y color rojo intenso.
Palmoplantar: hiperqueratosis dolorosa o placas difusas.
Koebner: lesiones en zonas de traumatismo.
Uñas: fosetas, manchas de aceite, onicólisis, hiperqueratosis subungueal.
Clínico; biopsia opcional si duda con PRP, MF o dermatitis crónica. Antecedentes familiares en 30 %.
Tópicos: clobetasol, calcipotriol, tazaroteno, alquitrán, ácido salicílico.
Fototerapia: NB-UVB, PUVA, excímer.
Sistémicos: metotrexato, acitretina, ciclosporina, micofenolato.
Biológicos: anti-TNF, anti-IL-17, anti-IL-23.
Psoriasis guttata: tratar infección desencadenante.
Lesión nueva en paciente con fármaco reciente → revisar betabloqueantes y litio.
Autoinmunidad mediada por mimetismo molecular postinfección:
Shigella, Salmonella, Yersinia, Campylobacter, Chlamydia trachomatis.
HLA-B27 en ~70 %.
Queratodermia blenorrágica: pápulas hiperqueratósicas y placas escamosas en palmas, plantas, cuero cabelludo, nalgas, genitales.
Balanitis circinada: placas anulares erosivas en glande.
Uñas: pitting, onicólisis, igual a psoriasis.
Artralgias, conjuntivitis, uretritis → tríada clásica.
Clínico; apoyo con HLA-B27; ANA/FR negativos; biopsia no específica.
AINEs, metotrexato, sulfasalazina, biológicos en casos resistentes.
Corticoides tópicos para lesiones cutáneas.
Tratar infección original.
Psoriasis-like + uretritis/conjuntivitis + artralgias = artritis reactiva hasta demostrar lo contrario.
Trastorno queratinizante, a menudo esporádico; formas familiares por mutaciones CARD14. Implicación del metabolismo de vitamina A.
Placas eritematoescamosas salmón, de progresión cefalocaudal.
Islas de piel sana (“islands of sparing”), altamente características.
Pápulas foliculares rugosas en dorso de manos (“rallador de nuez moscada”).
Hiperqueratosis palmoplantar en “patrón de sandalia”.
Puede derivar a eritrodermia.
Clínico. Biopsia con hipergranulosis, ortoqueratosis alternante y tapones foliculares.
Falta de respuesta a corticoides sistémicos → pista clave.
Retinoides orales (isotretinoína, acitretina).
Metotrexato en refractarios.
Biológicos (efecto variable).
Emolientes intensos.
Dermatitis seborreica muy grave que “cae hacia abajo” y no responde = PRP.
Proliferación monoclonal de linfocitos T CD4 atípicos con epidermotropismo.
Placas eritematosas con escama fina, muy bien delimitadas.
Distribución típica: cintura pélvica, flancos, abdomen, muslos proximales.
Prurito leve o ausente.
Evolución lenta de años; fases: máculas → placas → tumores.
Puede dejar hiperpigmentación postinflamatoria.
Crítico: biopsias múltiples y profundas.
Estudios TCR (clonalidad).
Debe revisarse por dermatopatólogo experto.
Mostaza nitrogenada, carmustina, imiquimod.
PUVA, haz de electrones, re-PUVA.
Sistémicos: bexaroteno, interferón α, retinoides.
Fotoforesis extracorpórea en enfermedad avanzada.
Placa crónica que no responde a esteroides → pensar en MF y biopsiar.
Codos/rodillas → psoriasis.
Ingle y pliegues → psoriasis inversa vs tinea cruris vs eritrasma.
Cintura pélvica y flancos → MF.
Palma y planta hiperqueratósicas → PRP vs psoriasis vs artritis reactiva.
Estrías de embarazo → PUPPP (diferencial con placas escamosas de PRP).
Plateada → psoriasis.
Salmón → PRP.
Amarillenta-áspera → queratosis actínica (otro capítulo).
Fina, superficial → MF.
Positivo → psoriasis, liquen plano.
Negativo → PRP, MF.
Pitting y manchas de aceite → psoriasis y artritis reactiva.
Normales → PRP y MF.
Ausente/escaso → MF.
Moderado → PRP.
Variable → psoriasis.
Buena a corticoides tópicos → psoriasis.
Mala respuesta → PRP y MF.
Respuesta parcial pero recidiva → artritis reactiva o psoriasis inducida por biológicos.
Diagnosticar “psoriasis” sin revisar medicamentos desencadenantes.
Tratar PRP con corticoides sistémicos esperando una respuesta significativa.
No biopsiar placas crónicas que persisten más de 6–12 meses.
Ignorar signos sistémicos (artritis, uretritis, conjuntivitis).
Suponer que toda placa palmoplantar es psoriasis.
No considerar MF en placas de caderas/glúteos.
No evaluar campo cancerizable en lesiones crónicas escamosas fotoexpuestas.
Placas plateadas + codos/rodillas + uñas alteradas → Psoriasis.
Placas escamosas + uretritis/conjuntivitis + artralgias → Artritis reactiva.
Placas salmón en cascada + islas de piel sana + sandalia palmoplantar → PRP.
Placas en flancos/abdomen resistentes a esteroides → Micosis fungoide.
Palmoplantares muy dolorosas → psoriasis palmoplantar vs artritis reactiva.
Escama fina “demasiado sutil” → sospechar MF o dermatitis crónica.
Toda placa escamosa cuenta una historia: si es plateada habla de autoinmunidad; si es salmón, de desregulación queratinizante; si es sutil y persistente, de un linfoma T que avanza en silencio. El dermatólogo no diagnostica la escama: diagnostica a la epidermis que la produjo.