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La llave de paso general es el elemento más crítico de toda tu instalación de fontanería. En caso de una rotura de tubería, es lo único que separa una anécdota de un desastre total con muebles destrozados y vecinos inundados.
Sin embargo, es la gran olvidada... hasta que hay una emergencia.
Bloqueo por Cal y Óxido: Al no usarse casi nunca, los minerales del agua se acumulan en el mecanismo. Cuando realmente necesitas cerrarla porque se ha roto un latiguillo, la llave está "gripada" (bloqueada) y no gira.
Cierre Incompleto: A veces la llave gira, pero no cierra el paso totalmente. Eso significa que, ante una avería, el agua seguirá saliendo con presión, imposibilitando cualquier reparación rápida.
Prevención de Daños Mayores: Si tienes una fuga mientras estás de vacaciones, una llave de paso que funcione bien permite cortar el suministro a tiempo. Si falla, el daño estructural en tu vivienda puede costar miles de euros.
Está excesivamente dura al intentar girarla.
Gotea ligeramente por el eje cuando la manipulas.
Es un modelo muy antiguo (de las de "volante" negro o metálico) que tiende a romperse por dentro.
No sabes ni dónde está o nunca la has probado.
El consejo del fontanero: "Te recomiendo girar y cerrar la llave de paso al menos dos veces al año para evitar que se bloquee. Si al hacerlo notas que no cierra del todo, es el momento de llamarme."