La pedagogía Waldorf tiene una mirada amplía del niño, la visión de su ser es completa, en lo físico, en lo anímico y en su pensar. Nutrir estas tres esferas, su alma y espíritu es la labor de todos los maestros y familias de las escuelas Waldorf. Ofrecerles un saludable ritmo, movimiento y juego al aire libre, contacto con la naturaleza, experiencias en sus sentidos, buenos hábitos, rica alimentación son algunos de los ejemplos que debemos seguir para que el niño se fortalezca en todo su ser.