Empezaremos a contar nuestra historia desde el principio.
En esta entrevista, nuestra directora Lourdes Montesinos nos cuenta cómo fueron los inicios de
la Escuela Infantil el Niu, desde el primer día en que la imaginó
hasta el día en que la vio convertida en realidad.
¿En qué momento concreto de tu vida empiezas a imaginar la creación de una Escuela Infantil de Primer Ciclo?
Cuando estaba estudiando el ciclo formativo y vi la importancia que tiene esta etapa en la educación. Lo importante que somos los adultos, y en este caso los educadores y educadoras para los niños y las niñas. También me influyó ver la profesión que tenía mi madre en una “guardería” (como se llamaban antes) e ir allí a ayudarle y verlo todo tan bonito.
¿Qué te impulsó a tomar esa decisión?
Cuando terminé de estudiar el ciclo formativo de grado superior emprendí la carrera de magisterio para seguir formándome y en un futuro tener también más salidas profesionales pero fue ahí donde me di cuenta de que mi vocación estaba en la primera etapa de infantil y que haciendo oposiciones estaría haciendo algo que realmente no me llenaría. En una conversación que tuve con mi padre, él, que siempre ha sido emprendedor y con mucha decisión, apoyó mi idea.
¿Cómo elegiste la identidad: nombre y logotipo? ¿Cómo formaste el equipo? ¿Quién te ayudó?
El nombre quería que fuera corto y acogedor. “El Nido” me gustó. El logotipo lo creó mi amiga Ana De la Cruz que es toda una artista que tiene mucho gusto y sabe captar muy rápido mis ideas. El equipo lo fui encontrando haciendo entrevistas de trabajo y buscando buenas referencias. Me ayudaron sobre todo mis padres y el que ahora es mi marido y padre de mi hija.
¿Qué sentiste al caminar por la escuela vacía y acabada de construir por fin? ¿Y qué sentiste cuando la viste llena de niños y niñas por primera vez?
Mi marido y yo íbamos todos los día a ver cómo iba la obra. Nos imaginábamos cómo sería pero nunca como ha llegado a ser. Aún recuerdo el olor a nuevo, a madera, a pintura... y cómo cuidábamos y cuidábamos cada detalle. El día 12 de marzo de 2016 fue la Jornada de Puertas Abiertas a la que tanto miedo le teníamos Fue inmejorable, la Escuela estaba llena de gente interesada en conocer mis instalaciones. Incluso tuve hasta siete inscripciones para el nuevo curso. Desde las 10:00 de la mañana hasta las 14:00 no dejó de entrar gente. Sentí ilusión y mucha seguridad de que lo que estaba haciendo era lo que quería hacer; y ver que la gente respondió tan bien me llenó de felicidad. Se agotaron todas las plazas a las cuatro semanas de hacer la Jornada de Puertas Abiertas. También sentí mucha responsabilidad. El primer período de adaptación no fue fácil porque tanto los pequeños como todo el equipo educativo y yo teníamos que hacer también ese período de adaptación. Sabíamos lo que queríamos hacer y cómo hacerlo, pero el ingrediente fundamental no lo conocíamos. Aún así fue todo un éxito. Yo creo profundamente que si las cosas se hacen por vocación y con el corazón no hay nada que pueda salir mal.
Ahora que la Escuela lleva en marcha cinco años, ¿qué es el que más te gusta de “El Niu”?
La transparencia que tenemos con las familias y que siempre empezamos con un objetivo claro. Sin embargo, cuando pasa el tiempo, ese objetivo va creciendo en varias direcciones para encontrar un nuevo objetivo definitivo, lo que significa que no dejamos de buscar la manera de ofrecer a los más pequeños y a sus familias lo mejor. Sabemos que ellos nos dejan lo mejor de su casa. También me gusta que nosotros siempre miramos por el bienestar de los niños y las niñas, que respetamos sus ritmos. Es un orgullo que las familias nos dejen a sus hijos e hijas como si los estuvieran dejando con sus abuelas.
¿Qué respuestas has tenido de tus clientes más importantes: los niños y las niñas?
De momento, respuestas muy positivas. La gente habla muy bien de nuestra Escuela Infantil y el boca a boca es la mejor publicidad que hay. Yo creo profundamente que si las cosas se hacen por vocación y con el corazón no hay nada que pueda salir mal.