Bacalar es conocida como la Laguna de los Siete Colores por sus diferentes tonos de azul, que cambian según la profundidad y la luz del sol. El agua llega a la laguna a través de filtraciones de cenotes subterráneos, lo que le da una pureza especial.
Siempre busco experiencias económicas y auténticas, y este destino me sorprendió con todo lo que ofrece: naturaleza, historia y tranquilidad, sin necesidad de gastar una fortuna.
Aquí también habitan los estromatolitos, formaciones rocosas vivientes que son de las más antiguas del planeta 🌍. Además, la laguna y sus alrededores son hogar de una rica biodiversidad: entre manglares y selva baja se pueden ver aves como garzas, cormoranes y, con un poco de suerte, hasta un halcón sobrevolando en busca de presas. En el agua viven pequeños peces y caracoles, y en las orillas crecen plantas acuáticas que ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema.
Mi ruta empezó con un vuelo a Cancún en tarifa zero en Viva Aerobus por menos de $3000 pesos, ida y vuelta. Desde ahí tomé transporte hacia Bacalar. Esa es la esencia de este blog: mostrar que viajar no siempre significa vaciar la cartera, sino encontrar opciones inteligentes.
Existen varias maneras de llegar a Bacalar desde Cancún y te recomiendo checarlas todas antes de tu viaje, porque a veces surgen ofertas que puedes cazar y ahorrar mucho:
Autobús ADO: una de las opciones más cómodas. El trayecto dura entre 5:30 y 6 horas y los boletos rondan entre $600 y $900 MXN dependiendo del horario y tipo de servicio. Ideal si no quieres preocuparte por manejar.
Tren Maya: Bacalar ya cuenta con estación de Tren Maya 🚉. El viaje dura aproximadamente 4 a 5 horas y los precios varían mucho: desde $448 MXN para nacionales hasta más de $1700 MXN si eres turista internacional o viajas en clase premier. Una experiencia distinta y con paisajes bonitos en el camino.
Auto particular o rentado: conducir desde Cancún toma entre 4 y 5 horas. Debes contemplar gasolina + casetas + posible renta y seguro. La ventaja es la flexibilidad de horarios y paradas intermedias, aunque es la opción menos económica si viajas solo.
💡 Tip del Alebrije: revisa siempre las páginas de ADO, el portal del Tren Maya y las apps de vuelos/renta de autos antes de viajar. A veces aparecen promociones sorpresa que hacen toda la diferencia.
El pueblito de Bacalar también tiene su historia. En el centro se encuentra el Fuerte de San Felipe, construido en el siglo XVIII para defenderse de ataques piratas. Desde ahí se tienen vistas increíbles y se puede conocer un poco más del pasado de este lugar.
La actividad que más disfruté fue un paseo en velero con Diego, un guía local que te lleva a conocer los rincones más bonitos de la laguna con la calma del agua. Junto con el recorrido también hicimos snorkel, para asomarnos a la vida acuática bajo la superficie, y una sesión de kayak, perfecta para remar a tu propio ritmo y conectar aún más con la tranquilidad del lugar. Fue una experiencia mágica y 100% recomendable.
Me quedé en un Airbnb llamado Estancia Amanakay. No está frente a la laguna, pero la relación calidad-precio es excelente: habitaciones cómodas, alberca para refrescarse y, además, préstamo de bicicletas 🚲 que hacen todo más fácil para recorrer el pueblo. Súper recomendable si viajas con presupuesto limitado.
Bacalar es un recordatorio de que viajar no es un lujo inalcanzable. Se puede descubrir un paraíso natural, lleno de historia y cultura, gastando menos y disfrutando más. Lo importante no es cuánto inviertes, sino cómo vives la experiencia.