La historia del café de Costa Rica comienza en el siglo XVIII, y se tiene el año de 1720 como el año probable en el que se introdujo la primer semilla de café.
La primera exportación de café de Costa Rica fue en 1820 a Panamá. Hoy día, se produce café de muy alta calidad para exportación, el cual es muy valorado por las grandes empresas de distribución y venta de café gourmet del mundo.
La comercialización del café en Costa Rica siempre ha estado en manos del sector privado. El Estado ejerce una supervisión y control por medio del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE). Este instituto es manejado por una Junta Directiva, donde están representados todos los actores del sector cafetalero.
En Costa Rica fomentamos las buenas prácticas en el cultivo de café promoviendo una agricultura responsable y sostenible.
Es por eso que nos comprometemos a utilizar café de origen 100% responsable garantizando que cumple con altos estándares sociales, ambientales y económicos, validados por organizaciones independientes.
Este proyecto refleja nuestro absoluto compromiso con el futuro del café. Con los que lo cultivan, con sus comunidades y con nuestro planeta. Por eso, Costa Rica mantiene colaboraciones activas con diferentes asociaciones que definen y validan los criterios que garantizan su clasificación como café de origen responsable.
Y es que nuestro plan evidencia nuestro amor por el café y nuestro respeto hacia aquellos que lo producen y que lo consumen
Obtener el café de una fuente responsable significa conocer en detalle los grupos de agricultores que suministran el café verde, teniendo la garantía de la certificación proporcionada por organizaciones independientes en un determinado conjunto de aspectos sociales, ambientales, económicos, sanitarios y/o de seguridad.
CR mantiene colaboraciones activas con diferentes asociaciones que definen y validan los criterios que garantizan su clasificación como café de origen responsable. Para obtener esta clasificación es necesario garantizar unas condiciones basadas en las dimensiones económica, social y medioambiental, que protejan no sólo el planeta y el medio ambiente, sino también a las comunidades de productores de café.
Todos estos criterios son reconocidos por entidades externas y validados por organizaciones independientes, que colaboran con auditores locales acreditados para evaluar las prácticas de acuerdo con las normas establecidas.