Te cuento como surgió todo. De chiquita tenía la creencia que a los 25 tendría la vida resuelta: sería adulta, tendría un muy buen trabajo, un novio que me amara (y me pidiera casamiento, obvio!), proyectos de vida encauzados. Pero nada fue así.
Dije "Ok, a los 27", pero tampoco! Ni cerca estaba de toda esa proyección - historia - película que tenía en la cabeza.
Fue el mismísimo día que cumplía 30 años la vida me hizo ver la realidad y me di cuenta que si no cambiaba yo, no iba a cambiar nada.
Decidí iniciar terapia aunque no me resultó: la psicóloga me decía que estaba "bien" y que era el mundo el que estaba "fallado", por lo cual me dije: por acá no es.
Sentí la necesidad de llevarme hacia la calma por lo cual, comencé a tomar clases de yoga; mi instructora también era facilitadora de constelaciones familiares así que hice mi primera constelación familiar y me resultó increíble!
Con el pasar del tiempo, una cosa llevó a la otra: tomé sesiones de memoria celular, trabajé con biodescodificación, luego gemoterapia hasta llegar a bioenergética. Sentí que había avanzado y sanado mucho aunque mi intuición indicaba que faltaba "alguito mas"; mirando al cielo me pregunté: ¿y ahora qué? Y recordé cuando me gustaba mirar las estrellas y decidí aprender astrología.
Vale decir que también siempre fui, de alguna manera u otra, la consejera - gurú -consultora de mis hermanas, amigos, compañeros de trabajo y conocidos cuando querían hacer un cambio en su vida, con mi optimismo sagitariano como punta de lanza los ayudaba a envisionar una nueva realidad. Pero todo se hizo muy carnal cuando empecé a acompañar a una amiga en su tratamiento por su leucemia (con su posterior proceso de remisión), que tomé conciencia del poder que tiene escuchar.
Tenía el juicio profesional de que entre relaciones internacionales y coaching había un abismo muy grande, pero era ni más ni menos que mi miedo a emprender un gran cambio.
Lo pude ver, me pude observar siendo coach y me vi en mi futuro ayudando a los demás a resignificar sus historias y transformar sus vidas. Y era muy feliz.
El miedo puede hacerte perder cosas maravillosas, me agradezco haberme atrevido a arriesgarme.
Hubo lágrimas aunque éstas me permitieron sanar y evolucionar.
Desde allí y con mucha gratitud, construí la mujer que hoy SOY.