En el Juego De La Torre serás un fugitivo con algunas monedas escapando por un largo pasadizo: en tu huida puedes ser traicionado por otros fugitivos, o caer cautivo en alguna oscura mazmorra, de la que sólo conseguirás escapar y seguir avanzando si enciendes una antorcha demostrando tu destreza con el cálculo y los números; en caso contrario serás sometido a tormento* por algún verdugo** designado por el Alcaide de la Torre.
(* Cosquillas, pellizcos...)
(** ¿El más revoltoso del grupo?)
Si eres el primero en alcanzar la libertad tendrás ventaja a la hora de canjear tus monedas por dulces gemas, y recibirás una Carta de Libertad y dejar registrado tu nombre en el Libro de la Torre, donde serás siempre recordado.
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La mecánica de este juego familiar presenta una curva de aprendizaje fácil y progresiva, que permite a cualquier jugador empezar a disfrutarlo desde el primer momento sin necesidad de profundizar en todas sus normas y posibilidades.
En El Juego de la Torre suele darse la circunstancia de que los participantes más avezados cooperan gustosamente con los menos expertos, especialmente los más bisoños, sin que la competitividad se vea reducida.