Le llega el amor, así de esta manera, y no se da ni cuenta
"Fue como una ola de fuego y de caricias", comentó la afectada
"Fue como una ola de fuego y de caricias", comentó la afectada
En la tarde de ayer a una vecina de Villafranca le llegó el amor, así de esta manera, y no se dio ni cuenta. Sintió los primeros síntomas mientras paseaba a su perro por las inmediaciones del parque de la Estrella, frente al centro de salud. “Nunca me había pasado, fue como una ola —comenta la afectada—, como una ola de fuego y de caricias, una sofoquina muy tonta que me vino así de buenas a primeras”. Inmediatamente se personó en Urgencias, donde le confirmaron lo del fuego y las caricias además de una espuma blanca y un rumor de caracolas.
Tras este primer diagnóstico la señora, soltera, de 54 años, afirma que se quedó prendida a la tormenta, que perdió el timón sin darse apenas cuenta y que como una ola su amor creció, como una ola. Viendo que deliraba, el médico de guardia, soltero, de 57 años, intentó tranquilizarla diciéndole que cuando el amor llega así de esta manera uno no se da ni cuenta, que el cauca se reverdece, el guamachito florece y la soga se revienta. La señora no entendia nada y continuó subida a la ola un rato más. “Como una ola tu amor llegó a mi vida —le dijo al doctor—, como una ola de fuerza desmedida y sentí en mis labios tus labios de amapola.” Esto de los labios de amapola debió gustarle al doctor ya que su respuesta fue que cuando el amor llega así de esta manera uno no tiene la culpa y quererse no tiene horarios ni fecha en el calendario.
Ahora las que no entendían nada eran las enfermeras que veían que aquello, lejos de enfriarse, corría el riesgo de calentarse más y más, sabedoras de que el doctor es caballo viejo y cansado, y que un corazón amarrao cuando le sueltan la rienda es caballo desbocao. Y efectivamente, cuando un caballo viejo, por muy doctor que sea, se encuentra a una potra alazana el pecho se le desgarra y no hace caso a falceta ni le obedece a un freno ni lo para falsa rienda. De nada sirvieron los intentos de las enfermeras para pararle los pies al doctor, a quien se le puso la vena gorda y le dio allí mismo a la señora un bamboleo que no lo va a olvidar en la vida. “Cuando me quise dar cuenta ya tenía las bragas chorreando”, ha declarado.