El programa de mayores activos de la Universidad Popular de Villafranca ha organizado unas jornadas de convivencia con los escolares a fin de mostrarles diversas actividades típicas que ya se han perdido o están en vías de desaparición.
La primera de estas jornadas tuvo lugar en el colegio Rodríguez Cruz. Se empezó enseñando a los pequeños la técnica del zapatillazo (también conocida como “zapatilla al aire”), que era utilizada por nuestras madres a la hora de mostrar su disconformidad cuando le pisábamos lo fregao con las zapatillas llenas de barro o cuando sin querer nos comíamos las chuches de nuestra hermana pequeña y le decíamos que había sido el perro. Los alumnos de cuarto de primaria fueron los primeros en ver aterrizar sobre sus cabezas la zapatilla voladora de Reme, una abuela a la que los 75 años le han mermado el oído pero no la vista. De los 14 niños a los que apuntó sólo se le escaparon cuatro remolones que no quisieron pasar por delante de ella. Luis Manazas, de 77 años, aprovechó entonces para enseñarles la técnica del “cinturón quitao”. “O pasáis ahora mismo por delante de la Reme -les dijo a los muchachinos- o pasáis por delante de mí, vosotros veréis!” Ante esta amenaza los chavales optaron por pasar uno a uno delante de la Reme, que les soltó un zapatillazo que no van a olvidar en la vida.
Otra de las técnicas ancestrales que poco a poco ha ido desapareciendo es la de la “limpieza de cara con saliva de madre.” Cuando los niños dejaron de llorar se les dio a comer una merendilla de pan con aceite y azúcar y rebanadas untadas con Nocilla. Les salieron unos perfectos churretones que fueron aprovechados por dos viejas expertas en las labores de lavado con saliva y pañuelo, Felisa Mellada, de 68 años, y Amparito Berruga, de 72. Por la cara de asco que ponían las criaturas entendemos comprensible que esta actividad haya dejado de usarse. Aunque sería aconsejable recuperarla en épocas de sequía como la que atravesamos actualmente.
Para terminar la jornada se ofreció a los pequeños una demostración de cómo nuestros mayores hubieron de apañárse las labores amatorias en sus años mozos. “Ahora hay mucho monovolumen, 4x4 y todocaminos, pero antes nos teníamos que apañar con esto”, dijo Jesús Machote mientras se metía con su mujer, Mercedes Rolliza, en un Seat 124 rojo del año 82. No sin pocas dificultades lograron acomodarse en la parte de atrás del coche y en una introducción de un minuto escaso dejaron a los escolares con la boca abierta. Lo mejor fue cuando a Mercedes se le quedó encajonado el culo en el hueco entre el asiento de delante y el de atrás. Su marido intentó sacarla pero ya no le quedaba resuello y le pidió a su amigo Ramón Frescales que le ayudara, el cual no sólo le desencajonó el culo a su mujer sino que se prestó a terminar la exhibición. A Jesús Machote esto no le hizo ninguna gracia y le arreó con la técnica del cinturón quitao. Pero esto los niños ya no lo vieron porque los profesores consideraron que la breve introducción del principio fue suficiente para hacerse una idea y se llevaron a los niños de allí lo más rápido que pudieron.
Para el día de mañana estaba previsto realizar esta misma actividad en el patio del colegio Santa María de la Coronada pero, según se nos informa desde la dirección del centro, ha habido algunas reticencias por parte de la AMPA y la actividad ha quedado definitivamente suspendida.