LLAMADOS A SER "SAL DE LA TIERRA"
Texto base: Mateo 5:13 “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”
El Señor Jesús en sus enseñanzas frecuentemente utilizaba como ejemplo cosas comunes y conocidas por todos sus oyentes para ilustrar una verdad espiritual, en este caso utilizo un condimento muy común y conocido por todos, la sal.
En este sermón veremos tres características básicas de la sal con el fin de entender lo que quiso decir el Señor con tal comparación y así sacar una enseñanza espiritual para nosotros.
I. LA SAL PRESERVA
Esta propiedad o característica de la sal era muy importante en la antigüedad, ya que la forma que tenían de preservar la carne, pescados y otros productos perecederos era ponerles abundante sal. La sal detenía el avance de la corrupción (putrefacción) en los alimentos.
Con esta ilustración el Señor nos hace ver que los cristianos somos los preservadores que impiden el proceso de la corrupción en el mundo. Si somos sal, nuestra influencia ayudará a la detención del avance de lo inmoral o pecaminoso.
Para que la sal surta su efecto preservador debe tener contacto con el alimento perecedero. Si la sal se pone a unos centímetros de la carne no servirá de nada.
Una de las formas de frenar la corrupción en las personas es con el poder del evangelio: Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”
El evangelio “es poder de Dios para salvación”, pero para que este obre en las personas debe ser aplicado (compartido) Una vez que el evangelio es predicado y la persona lo recibe, la corrupción de esa persona es detenida.
Cuando la persona se arrepiente de sus pecados y se bautiza (Hechos 2:38) y se provoca un cambio de vida: 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
Pero para que eso suceda el evangelio debe ser compartido (aplicado) caso contrario no será frenada la corrupción en las personas: Romanos 10:13-14 “13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”
El mundo está perdido en pecado y el cristiano es el encargado de llevar el mensaje de salvación: Marcos 16:15 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Todos podemos llevar a cabo esta obra conforme a nuestra capacidad, sea hombre o mujer, joven, adulto o anciano.
II. LA SAL PRODUCE SED
La sal es que produce sed y esto es cierto. ¿A quién no le sucedió esto luego de comer algo salado o de probar agua de mar?, la sal produce sed y mucha sed.
Si esto lo llevamos a lo espiritual quiere decir que el discípulo como sal del mundo, debe provocar sed espiritual en otras personas ¿Cómo se hace esto? A través de la forma de vivir, del ejemplo que damos y lo que enseñamos podemos producimos sed de las cosas de Dios en la gente: 1 Pedro 2:11-12 “11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.”
El cristiano no calma la sed, la produce. Esto es muy importante diferenciarlo ya que el único que puede calmar la ser espiritual en las personas es el Señor Jesús: Juan 4:13-14 “13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Con nuestras vidas, y todo medio a nuestro alcance. Debemos provocar sed de Cristo en las personas. Sed de obedecerle, sed de querer ser libres del pecado. Sed de querer ser parte de la familia de Dios.
Como cristianos tenemos un deber y es “anunciar las virtudes de aquel que nos llamo de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)
III. LA SAL HACE ARDER - DOLER - IRRITAR
Muchas veces no nos damos cuenta de que teníamos una herida, un afta, una ampolla hasta que esta hace contacto con la sal y cuando eso sucede provoca ardor, dolor o irritación en la zona afectada.
Muchas veces cuando el cristiano habla del evangelio a otras personas no cristianas, es común ver como estas se duelen con uno, se irritan y hasta arden de rabia. Y eso no es porque dijimos algo malo, sino que es la Palabra de Dios obrando en la persona: Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Debemos recordar que los cristianos no producen la herida, sino que la herida ya estaba allí y salió a relucir por lo que enseñamos o por nuestra forma de vivir ya que no seguimos la corriente corrompida y carnal de este mundo, eso va a hacer que la gente se irrite, se enoje con nosotros y digan toda clase de mal en nuestra contra.
Debemos estar preparados para esto porque va a suceder. Vamos a ser difamados por gente del mundo, cristianos carnales o cristianos que se alejaron. Van a decir muchas cosas queriéndonos desprestigiar, pero eso sucederá porque estamos siendo sal de la tierra. El Señor Jesús nos dijo como debemos reaccionar cuando esto suceda: Mateo 5:11-12 “11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.”
Nosotros como sal de la tierra debemos exponer todo el consejo de Dios (Hechos 20:20,27) tal cual está escrito (1 Pedro 4:11) por más que la gente se duela o se irrite.
Como sal de la tierra, no podemos endulzar el mensaje de Dios, para caer en gracia a los oyentes, debemos tener la actitud que tuvo el apóstol Pablo en Gálatas 1:10 “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”
IV. LA SAL DA SABOR
Las comidas por más que sean preparadas con esmero, amor, se vean vistosas y ricas pero si no tienen sal son insípidas y no dan ganas de comerla. O bien si se pasa de sal queda incomible, repugnante. Ese simple condimento en sus dos extremos puede arruinar la comida por completo. Pero usado en la medida justa cambia radicalmente, y esa misma comida al probarla dan ganas de comerla y hasta de repetirse. El esfuerzo valió la pena.
En lo espiritual, lo que es la sal para la comida, debe ser el cristiano para los demás. Dice Colosenses 4:6 “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Observemos que el propósito de este pasaje es “para que sepáis” responder a los demás. Muchas veces el mensaje del evangelio queda insípido por la falta de conocimiento que tenemos. Nos preguntan cosas y no sabemos cómo responder, aun las más simples, y eso deja un gusto insípido en el oyente. El apóstol Pedro dijo que debemos “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15)
El otro extremo es el cristiano que responde arrogantemente creyéndose superior al que le pregunta o bien se va por las ramas, pone mucha sal y no sabe cómo frenar su lengua. Dice Romanos 12:3 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.
Debemos estudiar la biblia para saber cómo responder ya que nuestra palabra no puede ser insípida por falta de conocimiento. Y si tenemos conocimiento debemos no sobre salar el mensaje y así quedar como arrogantes. Debemos usar bien la palabra de verdad en su medida justa.
V. CONCLUSIÓN
Para ir finalizando espero que al analizar algunas de las propiedades de la sal les haya podido ayudar a comprender mejor lo que el Señor quiso decir con “ser sal de la tierra”.
Recordemos, para que la sal cumpla su efecto preservador debe ser aplicada en el alimento, esto quiere decir que debemos salir de las cuatro paredes en las que nos encontramos y salir a la calle, llevando el mensaje de salvación a la gente. Haciendo esto podemos detener la corrupción ya que la palabra de Cristo los puede llevar a recapacitar y arrepentirse de sus pecados. También podemos provocar sed de Dios en la gente. No importa que la gente se enoje o nos rechace, lo importante es que Cristo no nos rechace a nosotros por no ser sal.
Hasta aquí llego yo con este tema, alentando a cada uno de ustedes a que seamos sal de la tierra tal cual el Señor quiere que seamos. Me despido citando las palabras del Señor Jesús El que tenga oídos para oír, oiga n
- El Señor viene -
Preparado por Alejandro Correa
Evangelista en la iglesia de Cristo en Comodoro Rivadavia (Chubut - Argentina)
(Este sermón esta incluido en el libro Sermones listos para predicar - Tomo I)