DE QUE MANERA DEBEMOS SERVIR A DIOS
Cuando nos reunimos como iglesia hay muchas actividades que deben llevarse a cabo como por ejemplo, coordinar la reunión, leer las escrituras, coordinar los himnos, predicar, presidir y repartir la cena del Señor, presidir y recolectar la ofrenda y orar en forma pública. Todas estas actividades pueden ser realizadas por los varones de la congregación solamente. Entonces como varones de Dios debemos ser entendidos de qué forma y con qué actitud Dios pide que le sirvamos.
I. ¿QUIENES SOMOS?
Lo primero que tenemos que ver para poder servir es saber ¿quiénes somos? Teniendo en cuenta esto creo que la actitud de muchos cambiara.
El cristiano no es cualquier persona ya que cuando se bautizo, su relación con Dios cambio completamente. Pasamos de ser personas comunes a ser discípulos del Señor Jesús (Mateo 28:18). Pasamos a ser hijos de Dios (Gálatas 3:26-27). Y pasamos a ser sacerdotes santos para Dios el Padre, tal como lo afirma el apóstol Juan en Apocalipsis 1:6 “...y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre;...”
El apóstol Pedro también afirmo esto:
- 1 Pedro 2:5 “...vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales[1] aceptable a Dios por medio de Jesucristo.”
- 1 Pedro 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…”.
A través de estos versículos aprendemos que todo cristiano es constituido, a través de Cristo, un sacerdote santo para Dios. Y nuestra función como sacerdotes es ofrecer “sacrificios espirituales aceptable a Dios” (1 Pedro 2:5) Notemos aquí la palabra “aceptable”, esto claramente indica que Dios no se agrada de cualquier “sacrificio espiritual”, o sea, no podemos servir a Dios de cualquier forma. No debemos olvidarnos de esto.
II. ACTITUD CON LA CUAL DEBEMOS SERVIR A DIOS
En la Biblia encontramos muchas referencias que nos pueden ayudar en nuestro servicio a Dios. En ellas encontramos la forma que Dios quiere que lo hagamos, veamos algunas de ellas:
Con alegría: Salmo 100:2 “Servid a Dios con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” Observemos que el cristiano debe servir a Dios con alegría y presentarse ante El con la misma actitud, pero lamentablemente muchos no tienen en cuenta esto al momento del servicio, en vez de hacerlo como Dios demanda, lo hacen con una actitud contraria, tristes, desganados y aun enojados. Van al servicio como si fuera algo común. Debemos tener sumo cuidado con presentarnos de otra forma no ordenada por El cuándo le ministramos.
Debemos servirle con alegría por el privilegio único que tenemos de servir a Dios Todopoderoso. Es un privilegio inmenso si uno se pone a pensar poder hacer esto para Dios.
Agradándole: Hebreos 12:28 “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” Esto quiere decir que simplemente cualquier clase de servicio no lo hará. Es por esto que es importante que hagamos lo mejor de nosotros cuando sirvamos al Señor. Para el Señor debemos dar lo mejor de nosotros.
Voluntariamente: 1 Crónicas 28:9 “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Dios escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre”. En este pasaje observamos a David instruyendo a su hijo Salomón, le explicaba de qué manera debía servir a Dios.
Debemos servir a Dios “con ánimo voluntario”, esto quiere decir que si una persona tiene que ser obligada para que sirva, éste no será un servicio aceptable. Muchos prestan algún servicio el domingo solo para que los hermanos no digan nada, pero no lo hacen por propia voluntad. Ese servicio no es acepto por Dios.
Salomón decía que Dios escudriña el corazón de todos y lo mismo dijo el apóstol Pablo en Romanos 8:27 “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,…” Dios conoce los corazones de cada uno de nosotros y es por eso que debemos tener cuidado en cuanto a cómo servimos al Señor. Dios no puede ser burlado (Gálatas 6:7), Él sabe cómo nos presentamos a servirle.
Diligentes y fervientes: Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” Aquí se resaltan dos características que debemos tener en el momento de servir a Dios, “diligencia” (rapidez, prontitud) y ser “fervientes” (ardientes, apasionados) El Servir a Dios es algo que debe apasionarnos. En las cosas del mundo muchos ponen toda su energía y ganas por algo que le apasiona, cuanto más deberíamos hacerlo para el Señor.
Cada vez que la iglesia se reúna y tengamos que servir a Dios debemos ser “fervientes en espíritu”, porque es para Dios hermanos que lo hacemos.
El Señor Jesús está presente en cada servicio, no físicamente pero si espiritualmente y Él ve con qué actitud lo hacemos. En Marcos 12:41-44 se relata la historia de la viuda que hecho dos monedas al arca de la ofrenda en el templo. Ese relato comienza diciendo que el Señor Jesús miraba a la gente que echaba dinero en el arca de la ofrenda. Y dijo que todos echaban de lo que les sobra, pero alabo a la viuda que a pesar de su pobreza dio todo lo que tenia, hecho todo su sustento. La viuda sabia que se lo daba a Dios. ¿Qué ve o que dirá el Señor en cuanto a nuestro servicio? Dios escudriña los corazones y los pensamientos, no nos olvidemos de eso.
El cristiano como sacerdote esta puesto para ministrar a Dios y debemos hacerlo con ánimo pronto y pasión Aquel varón que se niega a prestar algún servicio, ya sea por flojera, desinterés o desgano cuando la iglesia se reúne está haciendo lo opuesto a lo que leemos en este versículo y eso es reprobable.
III. CONCLUSIÓN
Si pensamos seriamente lo que somos, nada más y nada menos que sacerdotes para Dios, en verdad es algo muy serio. La responsabilidad es grande pero a la vez es un honor inmenso e inigualable pensar que Dios nos halla separado del mundo para que le sirvamos a Él.
Hermanos antes de aceptar una tarea en el servicio al Señor, lo primero que tenemos que hacer es darle una buena mirada a nuestra actitud. No podemos ser negligentes en nuestro servicio a Dios. Debemos darle a Dios lo mejor de nosotros.
Dios nos dio la bendición de que podamos servirle voluntariamente, no desaprovechemos la oportunidad que él nos da. ¡Preparémonos para el servicio¡
Hasta aquí llego yo con este tema. Me despido citando las palabras del Señor Jesús El que tenga oídos para oír, oiga n
- El Señor viene -
[1] Para ver qué tipos de “sacrificios espirituales” Dios pide, véase Romanos 12:1; Filipenses 4:15-18; Hebreos 13:15
Preparado por Alejandro Correa
Evangelista en la iglesia de Cristo en Comodoro Rivadavia (Chubut - Argentina)
(Este sermón esta incluido en el libro Sermones listos para predicar - Tomo I)
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