Cuentan que en tiempos antiguos había un duende que se enamoraba de las chicas que tenían el cabello cuentan que en tiempos antiguos había un duende que se enamoraba de las chicas que tenían el cabello largo y ojos grandes. Era un personaje de estatura baja, peludo y con un sombrero enorme. Se presumía que usaba zapatos de suela con taco y le encantaba tenerlos siempre limpio sargo y ojos grandes. Era un personaje de estatura baja, peludo y con un sombrero enorme. Se presumía que usaba zapatos de suela con taco y le encantaba tenerlos siempre limpios.En los años cuarenta, el agua no llegaba hasta los hogares de Malchinguí, sino que bajaba por un solo canal que empezaba en el cerro del pueblo y llegaba a un pequeño recinto llamado San Juan. La familia Flores madrugaba a coger agua porque, más tarde, la gente que vivía en la parte alta del cerro se levantaba hacer sus necesidades en el canal, y a partir de entonces el agua bajaba sucia. Una mañana, Marco Flores envió a su única hija, llamada Marisol, a que trajera agua. Marisol era muy hermosa, tenía el cabello largo hasta la cintura y ojos preciosos, y empezó a ir sola todas las mañanas. Una madrugada salió como siempre, pero sentía que la miraban. Apresuró el paso hasta llegar al canal e hizo lo mismo de regreso a casa.
Marisol le contó a su padre lo sucedido, y él tomóla decisión de enviarla en la noche.
A partir de entonces no solo la miraban, sino que también le halaban el cabello.
Una noche llegó con temor hasta el canal, empezó a coger agua y observó que en el recipiente caían pajas y otras basuras. Ella lo tomó como un chiste, tiró el agua y procedió a coger más; así lo hizo tres veces. Marisol no sabía de dónde provenían esas impurezas, así que elevó la mirada y observó un pequeño bulto. No pudo distinguir bien lo que divisaba, así que se acercó: era nada más y nada menos que el duende, sentado y cruzado de piernas, mostrando una sonrisa parecida a la de un cerdo. Llevaba un sombrero de paja y era horrible. La chica salió corriendo y tiró el agua, pero sentía que el duende la seguía y le halaba el cabello, aunque esta vez más fuerte. Pensó que le sería imposible regresar con los suyos. Por suerte, apareció un hombre, pegó un grito y el duende salió corriendo; tras convertirse en un feo animal, desapareció.