¿Os imagináis que el día de mañana tenéis que mudaros a otra ciudad y empezar de nuevo en un cole, y que nadie os quiera allí por que os consideran diferentes?Pues por desgracia esa es la realidad de muchos niños y niñas hoy en día. Por eso os vamos a enseñar como darnos cuenta de cuando alguien se siente solo y como hacer para integrarlo y que se sienta querido.
Muy bien, llegados aquí vamos a proponer una actividad para que todos los compañeros de la clase podáis acercaros unos a otros y estrechar vuestros lazos, fortaleciendo el clima de la clase.
Para hacer más divertido este juego, utilizaremos unas gafas electrónicas con luces de neón (podemos conseguirlas en cualquier tienda de ultramarinos) que nos tapen la visión. El juego consistirá en que un niño o una niña se ponga las gafas de modo que no pueda ver. Posteriormente, pediremos a otra niña o niño que se acerquen a su compañero/a. El juego consiste en que tengáis que adivinar de qué compañero se trata únicamente por el olor, el tacto de su cara y su pelo, su estatura aproximada...
De este modo, pretendemos que os sintáis en la piel de un compañero ciego a la par que os divertís.
Formaremos grupos de 5 alumnos o alumnas. A cada grupo se le repartirán 4 pares de auriculares conectados a 4 reproductores de música a todo volumen, de modo que no escuchen lo que se les dice. El 5º o la 5ª compañera serán el/la mensajero/a, y se encargará de transmitir al primero de ellos un mensaje, este al siguiente y así sucesivamente hasta que llegue al último o la última de la fila. Veréis cómo varían los mensajes y entenderéis lo difícil que puede resultar la vida para alguien que no escucha!
Para este juego se necesitan dos sillas de ruedas y un cronómetro. El juego es simple: en grupos de 4 realizaremos carreras por relevos en silla de ruedas, interponiendo ciertos obstáculos entre los compañeros. De este modo, entenderéis lo difícil que resulta la vida para una persona discapacitada.
Camilo es un niño ciego muy alegra, cariñoso y curioso con una historia muy divertida que contarnos.
Aquí aprenderemos como se lleva a cabo la educación inclusiva para niños sordos en otros países de Sudamérica.
Ian es un niño en silla de ruedas que en este cortometraje va a darnos una lección que no debemos olvidar.
La manera de evaluaros será fijándose en vuestro nivel de participación en las actividades y en vuestro interés por relacionaros con los compañeros.
Que el día de mañana si llega algún compañero nuevo o con algún problema seáis capaces de ayudarlo para que se integre de la manera más rápida posible.
Si habéis llegado hasta aquí es por que sois todos unos expertos y expertas en educación inclusiva, y no me cabe ninguna duda de que el día de mañana no tendréis ningún problema a la hora de integrar a un nuevo compañero en vuestra clase!!
Esta actividad va dirigida a niños de entre 6 y 11 años, y a través de ella lo que se pretende es que los niños sean capaces de entender el concepto de educación inclusiva y de cómo llevarlo a cabo, para que el día de mañana no surja ningún problema de integración en el aula y puedan gozar de un clima de clase armonioso.