En el corazón de la Amazonía ecuatoriana, donde la naturaleza aún respira libre y el tiempo parece detenerse, nace una oportunidad única: Ecoruna está en un espacio de 10 hectáreas de terreno con cascadas, bosque, aves, flora y fauna, que no solo es territorio, sino experiencia, conexión y vida.
Ubicado en el cantón Archidona, provincia de Napo, dentro de la parroquia Cotundo, comunidad de Narupa se encuentra estratégicamente a tan solo 2 horas y 45 minutos de Quito, con acceso vehicular directo. Este lugar privilegiado se sitúa a 1.234 metros sobre el nivel del mar, en un clima templado que invita a visitarlo durante todo el año.
Pero Ecoruna no es solo un punto en el mapa… es un ecosistema vivo, un refugio natural donde convergen agua, bosque, biodiversidad y sabiduría ancestral.
Los conocimientos y prácticas tradicionales y ancestrales, transmitidas de generación en generación, generalmente por comunidades indígenas y étnicas, se van desapareciendo. Estos saberes son fundamentales para la relación hombre-naturaleza, abarca desde la relación de lo más pequeño hasta la totalidad del universo, la energía, la luz, el agua, los elementos principales, la medicina y la agricultura hasta la artesanía. Son un legado cultural que ha resistido el paso del tiempo y puede ser relevante para enfrentar desafíos actuales.
La contaminación ambiental tiene origen en alguna actividad humana con la presencia de componentes nocivos, bien sean de naturaleza biológica, química o de otra clase, que generan un perjuicio para los seres vivos que habitan un determinado espacio.
En relación con los seres humanos, cotidianamente están sufriendo de tres síntomas graves que dan inicio a la mayoría de las enfermedades: El estrés, la ansiedad y la depresión y otros factores que solo incrementan el malestar y no se dispone de alternativas de solución.
Con estos problemas tan cruciales, debemos generar mecanismos de solución, juntarnos, colaborar, y acordar acciones sostenibles de manera inmediata.
¿Por qué tenemos que hacer algo? La conservación de la biodiversidad y la toma de conciencia en las personas empezando desde los niños permitirán primero de manera inmediata desacelerar la problemática y generar alternativas de vida amigables con el ambiente.