La cirugía torácica se utiliza para tratar diversas enfermedades de la pleura, el tejido que recubre los pulmones y la cavidad torácica.
Algunas de las enfermedades de la pleura que pueden requerir cirugía torácica incluyen:
1. Derrame pleural: Un derrame pleural ocurre cuando se acumula líquido anormal en el espacio entre las capas de la pleura. Dependiendo del tipo y la causa del derrame pleural, puede ser necesario realizar una toracocentesis (extracción de líquido con una aguja), una pleurodesis (unión de las capas de la pleura para evitar la acumulación de líquido) o una decorticación pleural (eliminación quirúrgica de la capa externa de la pleura).
2. Neoplasias pleurales: Las neoplasias pleurales, como el mesotelioma pleural maligno, son tumores que se desarrollan en la pleura. En algunos casos, la cirugía torácica puede ser parte del tratamiento para extirpar el tumor o aliviar los síntomas, junto con otros tratamientos como la radioterapia o la quimioterapia.
3. Enfisema bulloso: El enfisema bulloso es una enfermedad pulmonar crónica en la que se forman grandes bolsas de aire en los pulmones, conocidas como bullas. Si las bullas son grandes y están causando problemas respiratorios significativos, puede ser necesaria una cirugía torácica, como una bullectomía, para extirpar las bullas y mejorar la función pulmonar.
4. Empiema pleural: El empiema pleural es una infección grave de la cavidad pleural, generalmente causada por una acumulación de pus. En algunos casos, la cirugía torácica puede ser necesaria para drenar el pus y limpiar la cavidad pleural, lo que se conoce como decorticación pleural o cirugía de ventana torácica.
Es importante destacar que el tratamiento de estas enfermedades de la pleura puede variar según la gravedad de la afección y las características individuales de cada paciente. La decisión de realizar cirugía torácica y el tipo específico de procedimiento dependerán de la evaluación médica y las recomendaciones del cirujano torácico.