Evidencian años de abandono
en las instalaciones del DIF
de Las Choapas
Autoridades actuales enfrentan retos para rescatar instalaciones deterioradas, necesarias para la atención a sectores vulnerables
Las Choapas, Ver. / Alfredo Santiago H. / Distrito Digital
Las instalaciones del DIF municipal en la colonia Anáhuac muestran señales claras de abandono prolongado, reflejo de años sin mantenimiento ni cuidado. Los edificios presentan humedad, filtraciones, pintura desgastada y daños estructurales evidentes que afectan seriamente la operatividad de los servicios que deberían brindar a la población.
Durante la administración de Mariela Hernández García, los espacios fueron dejados en total descuido. Según reportes internos, no contaban con equipamiento ni condiciones básicas para operar, dejando en desventaja a los sectores más vulnerables, como niños y mujeres, quienes dependían de estos servicios. La decadencia no es reciente, sino acumulativa, con huellas de desatención que datan de años.
REHABILITACIÓN URGENTE
María José Uribe Echeverría, presidenta del DIF de Las Choapas, reconoció la magnitud del desafío y trabaja en planes para rescatar los espacios. La rehabilitación incluye reparación de filtraciones, restauración de pintura, equipamiento y acondicionamiento de áreas esenciales para la atención de la ciudadanía.
La prioridad ahora es garantizar que los servicios lleguen efectivamente a quienes más los necesitan. Uribe Echeverría busca que los edificios dejen de ser un símbolo de abandono y recuperen su función social, asegurando que los niños y mujeres de la localidad tengan espacios dignos y operativos para su atención.
Los toboganes, el balneario
que refrescó y se mantiene
en la memoria colectiva
de Agua Dulce
Agua Dulce, Ver. / Alfredo Santiago H. / Distrito Digital
Uno de los espacios más emblemáticos de Agua Dulce fue, sin exagerar, el balneario conocido como Los Toboganes, ubicado en la colonia 1005. Durante años funcionó como refugio contra el calor, lugar de reunión y escenario de tardes alegres donde convivían jóvenes, familias completas y amigos. Con una cuota de acceso simbólica, el sitio ofrecía dos albercas grandes, dos chapoteaderos y un par de toboganes de gran tamaño, suficientes para convertir cualquier día ordinario en una experiencia memorable.
El balneario fue propiedad del señor Aurelio Briceño, hoy fallecido, y operó bajo una lógica sencilla, instalaciones abiertas, ambiente familiar y diversión sin pretensiones. En una ciudad donde las opciones recreativas siempre han sido limitadas, Los Toboganes se consolidaron como un referente, un punto al que se regresaba una y otra vez, casi como ritual, especialmente en temporada de calor.
RECUERDOS QUE DUELEN
El declive llegó hace poco más de 20 años, tras un hecho lamentable que marcó el destino del lugar. Un bañista, presuntamente bajo los efectos del alcohol, se lanzó desde uno de los tubos y se golpeó en la cabeza, perdiendo la vida por ahogamiento en una de las albercas. A partir de ese momento, la afluencia disminuyó de forma drástica. El sitio dejó de ser rentable y mantenerlo abierto se volvió insostenible, hasta que finalmente cerró sus puertas.
Años después, un nuevo golpe terminó por sepultar cualquier posibilidad de rescate. Un ducto de Pemex, supuestamente sellado, presentó una fuga que llenó de aceite las albercas. El hidrocarburo se filtró al sistema de drenaje, afectando amplias zonas de la colonia. Sin una respuesta clara de remediación, el proyecto apunta a tapar las albercas y destinar el predio a otros usos. Así, Los Toboganes desaparecen físicamente, pero permanecen intactos en la memoria de miles de aguadulceños que aún extrañan ese sitio único, porque desde entonces, no ha surgido nada parecido en el municipio.