Sueños de sabana

Te imagino arrodillada al borde del gran charco dejado por las lluvias de anoche sobre la sabana. Imagino tu rostro en el reflejo de tu rostro que se rompe cuando tus manos ingresan para tomar agua.

Imagino tus labios que forman como un beso para beber e imagino que me bebo a besos tus labios.

Lo que no me imagino es cómo surge el tigre de donde antes sólo se veían matorrales.

Imagino que grito tu nombre con un rugido que sobrepasa mi amor y volteas, y lo ves, y corres, y corre. Corro.

Uno de tus pies desnudos se clava una espina y sangra y deja un rastro que da color a la llanura. Una rama como dedos rasga un pedazo de tu vestido y es como si una nube fuese arrebatada y quedase prendida entre los matorrales.

Corres ágil bajo un sol que todo pinta de amarillo, tu sombra más rápida, detrás tu larguísimo cabello como velo que se enreda entre la maraña.

Atrapada, tu pecho agitado, sube y baja como el vaivén de unas olas ausentes en este paisaje, tu mirada ansiosa sobre la figura de un tigre sigiloso que se agazapa y salta y despierto y te como a besos.