El pasado 21 de febrero, tuve la oportunidad de visitar la Florería Astami, ubicada en la Avenida Chapultepec S/N, Colonia Jesús García, en Villahermosa, Tabasco. Desde hace tiempo había escuchado sobre este negocio, no solo por la calidad de sus arreglos florales, sino también por su compromiso con la inclusión y el trato especial que brindan a personas con discapacidad. Con esa idea en mente, decidí acercarme y conocer más sobre su historia y la labor diaria de quienes allí trabajan.
Al llegar, fui recibido por la señora Cecilia Herrera Zapata, quien me dio una cálida bienvenida y me invitó a recorrer el lugar. Desde el primer momento, el ambiente se sentía acogedor, con el suave aroma de las flores frescas impregnando el aire y el sonido de tijeras cortando tallos resonando en el espacio. La florería estaba llena de coloridas flores traídas de distintas regiones, principalmente de Chiapas. Entre las más solicitadas se encontraban rosas, girasoles, lilis, gladiolas y crisantemos, utilizadas en diversos tipos de decoraciones.
Me habían recomendado realizar mi trabajo en esta florería porque, además de ofrecer productos de excelente calidad, se enfocan en brindar un servicio accesible e incluyente. En el tiempo que estuve ahí, pude presenciar cómo atendían con paciencia y amabilidad a cada cliente, sin importar sus condiciones o necesidades particulares.
Como parte de mi experiencia, tuve la oportunidad de ayudar en la elaboración de un arreglo floral. Un trabajador de la florería me permitió participar en el proceso, aunque, por seguridad, no me dejaron manipular las herramientas de corte. En su lugar, observé y aprendí cómo colocar las flores y cómo se añadían las hojas en la parte posterior para darle mayor presencia al adorno. Mientras trabajábamos, el empleado me explicó que este tipo de decoraciones se utilizan principalmente para adornar tumbas de seres queridos y para los rezos en rosarios dedicados a santos o difuntos.
Al finalizar el arreglo, decidí entrevistar al trabajador para conocer más sobre su día a día. Me contó que su jornada inicia muy temprano, llegando a la florería a las 6 de la mañana para recibir las flores que llegan de Chiapas y empezar a preparar los pedidos del día. Los momentos de mayor demanda suelen ser el Día de Muertos y las fiestas patronales, cuando muchas personas buscan arreglos florales para honrar a sus familiares fallecidos o para decorar altares y templos durante celebraciones religiosas.
Durante la conversación, surgió mi curiosidad sobre el nombre de la florería. Le pregunté sobre su origen, pero no obtuve una respuesta clara en ese momento. Posteriormente, investigué y descubrí que "Astami" podría estar relacionado con antiguas denominaciones de localidades en España, aunque sería interesante conocer la historia real detrás del nombre directamente de sus fundadores.
Antes de despedirme, la señora Cecilia me proporcionó el número de contacto de la florería: 993 315 73, en caso de que quisiera realizar un pedido en el futuro o recomendar sus servicios. Agradecí la hospitalidad y el tiempo que me dedicaron, y me retiré con una sensación de gratitud y aprendizaje.
Mi visita a la Florería Astami fue más que una simple experiencia de observación; fue una oportunidad para entender el esfuerzo y la dedicación que implica este oficio. Aprendí sobre la importancia de cada detalle en la elaboración de un arreglo floral y sobre cómo este negocio no solo vende flores, sino que también representa un espacio de inclusión y calidez humana. Me fui con la esperanza de regresar en otra ocasión, ya sea para adquirir un bello ramo o simplemente para volver a conversar con las personas que hacen de este lugar algo especial.