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BITÁCORA DE CROMO
Ideales
Proporcionado por la autora
Hace dos años conocí a una persona a la que le arruiné la vida, o mínimo eso es lo que le hizo pensar a todos.
Lo conocí un día cualquiera en una situación común, yo no soy de querer cambiar cosas del pasado, pero si pudiese cambiar una, definitivamente sería haber estado en ese lugar justo ese día.
Desde el momento en el que decidió hablarme, sabía que sus intenciones tal vez no eran las mismas que las mías, y estaba en lo correcto. Lo que sucedió entre nosotros surgió exactamente de la manera en la que lo imaginé, caótico y con una clara carencia de sinceridad que con el tiempo tuvo un peso importante.
Antes de comenzar este vínculo confuso, yo no sabía absolutamente nada de él, y si me lo preguntan, apresurar la etapa de conocerse no es nada recomendable, porque yo no sabía quién era la persona con la que hablaba, yo no sabía quién era el chico que me llevaba flores todos los días, yo no sabía quién era el chico que actuaba como si yo fuera el centro del universo, yo no sabía quién era el chico que le le habló de mí a todos cuando ni siquiera nos conocíamos.
Tiempo después, comencé a sentirme extraña, porque me abrumaba el hecho de que me mostrara todo eso cuando aún ni siquiera sabíamos quién era el otro, yo no sabía que sentir, porque ni siquiera me había dado el tiempo de descubrirlo.
Así que cometí un error, me alejé, me alejé sin decirle absolutamente nada, y definitivamente sé que eso fue algo insensible, porque a pesar de que yo me sintiera confundida, las personas merecen explicaciones, no puedes irte de la vida de alguien y fingir que no existe como si no fuera nada.
A las dos semanas, después de huir de él con una dedicación inmensa, al fin me encontró, me hizo ver desde una perspectiva distinta el semejante error que yo había cometido, y al hablar conmigo me dijo que me podía tomar el tiempo que yo quisiera para aclarar mis sentimientos, así que en ese momento pensé que todo había terminado, pero me equivoqué.
Después de dos meses regresó a mi vida, y no les voy a mentir, a pesar de todo lo que había sucedido, una pequeña parte de mí extrañaba todo lo que pudo ser, porque el día que lo conocí pensé que seríamos grandes amigos, y sé que está mal, pero definitivamente me hubiera gustado saber que hubiese pasado si todo ese vínculo confuso jamás hubiera sido así.
Cuando él regresó, lo hizo exactamente con las mismas intenciones, pero me había mostrado tantas cosas buenas, que en ese momento decidí al fin darle una oportunidad y sobretodo darme una oportunidad a mí de conocerlo de una manera distinta.
Esto pasó de ser un vínculo confuso a una relación, y como en muchas relaciones, el principio fue hermoso, pero eso se convirtió en historia muy rápido. Poco tiempo después tuve un accidente que me desconectó por unos días, cuando yo volví pensé que él estaba preocupado, pero lo único que él pensó fue en lo egoísta que yo era, debido a los antecedentes me tachó de mentirosa y decidió alejarse.
Tres meses después recibí una carta, porque si pensaron que era al final, están muy equivocados, esto iba para largo. Una carta de seis cuartillas, confesándome todo lo que había sentido por mí y las razones por las que se alejó, resulta que era más complejo de lo que pensaba, él no solamente se alejó de mí porque pensaba que yo era una mentirosa, se alejó de mí porque todo el mundo le dijo que yo era terrible para él, y no podía culparlos, lo que le hice al principio haría pensar a cualquiera que soy una persona terrible, a pesar de lo conmovedora que fue esa acción, yo no podía olvidar todo lo que había sucedido, no había manera de que eso terminara bien, así que decidí no responderle.
Tres meses después de haber recibido esa carta, decidí disculparme con él, quería dejar todo eso en el pasado y no tener problemas con nadie o cosas sin resolver. Le escribí una carta de regreso en la que le hice saber que era consciente de cada error y que le deseaba lo mejor. Al día siguiente comencé mi día normal, teniendo muy claro que no había muchas posibilidades de vernos, porque ni siquiera teníamos un círculo en común ni frecuentábamos los mismos lugares, siete de la mañana y estaba enfrente de mí.
Lo quise volver a evitar, pero en esta ocasión no era tan fácil, porque ahora estábamos todos los días a unos cuantos metros de distancia y he de reconocer que él es una persona bastante perseverante. Aclaramos todo, nuevamente aceptamos los errores que tuvimos, me confesó muchas cosas que él hizo cuando estábamos juntos que definitivamente no eran de una víctima, le dije que lo mejor era dejar el pasado atrás y decidimos intentar ser amigos, fue un error bastante tonto, porque intentar ser amigos después de todo eso no era una buena idea.
Pasó el tiempo y nosotros seguimos conviviendo, y sinceramente lo que conocí de él en ese tiempo fue mi etapa favorita de todo esto. Me mostró a una persona amable, comprensible y divertida, una persona con la que me era fácil identificarme, sentía que de verdad nos estábamos conociendo y formando una gran amistad. Un día, una persona muy importante para mí me dijo que alguien la había contactado y que esa persona presuntamente era mi admirador secreto.
Ella siempre me contaba como él hablaba de mí con una admiración increíble y las ganas que él tenía de estar conmigo.
Resulta que era él, después de meses pensando que lo que nosotros estábamos formando era una amistad, me equivoqué. Y nuevamente llegó el momento de hablar las cosas, le volví a dejar en claro que yo no quería algo más allá de una amistad, y al principio lo tomó muy bien, pero después se alejó, se alejó sin decir absolutamente nada.
Si dijera que no me dolió les estaría mintiendo, porque, aunque suene ingenuo, yo de verdad pensé que teníamos una amistad.
Tiempo después pude ver la persona que era en verdad, alguien totalmente distinto al de los meses anteriores, fue triste saber que todo lo que habíamos vivido juntos era una mentira, hasta el día de hoy hay personas que me siguen hablando de como él cuenta esta historia y me decepciona saber que jamás me conoció a mí.
Todo lo que sucedió estuvo lleno de idealizaciones. Durante un largo tiempo él me idealizó, él se aferró a estar conmigo porque había idealizado cada parte de mí y gracias a eso jamás se dio la oportunidad de conocerme realmente.
Yo me encargué de idealizar el vínculo que estábamos formando, desde el momento en el que me imaginé lo increíble que hubiese sido darnos la oportunidad de ser amigos al principio, desde ese momento idealicé la amistad que podríamos tener y gracias a ello no pude ver más allá de eso para darme cuenta de que él no sentía lo mismo que yo.
Siempre he pensado que cada persona llega para enseñarte algo, él me enseñó que nosotros jamás podríamos coexistir, nosotros no éramos ideales.
Por Renata Cervantes
Publicado en Bitácora de cromo
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