BLOG
═══════════════════
BLOG
═══════════════════
RED
Eclipse
Siempre me han gustado las historias que intentan explicar aquello que no podemos entender. No porque crea que sean ciertas, sino porque, a veces, una leyenda consigue describir un sentimiento mucho mejor que cualquier explicación lógica.
Hay una en especial que nunca he podido sacar de mi cabeza: la leyenda del Sol y la Luna.
Dicen que, antes de que el mundo existiera, el Sol y la Luna se enamoraron perdidamente. Pero cuando llegó el momento de dar vida al universo, fueron separados para que uno gobernara el día y el otro la noche. Desde entonces pasan la mayor parte de su existencia buscándose desde la distancia, y solo de vez en cuando el destino les concede un eclipse: un instante breve en el que vuelven a encontrarse y le recuerdan al mundo que hay amores capaces de sobrevivir incluso a la distancia y al tiempo.
¿Ven por qué es mi versión favorita?
Hay algo en esa historia que siempre me devuelve la esperanza. Me gusta creer que existen amores así; amores que no dejan de existir solo porque el tiempo o la vida los obliguen a tomar caminos distintos. No importa cuánto tengan que esperar ni cuántas veces parezca imposible volver a coincidir: cuando finalmente lo hacen, convierten ese instante en algo irrepetible, como si todo el tiempo que pasaron separados hubiera valido la pena solo por volver a verse.
Y supongo que ahí nace mi esperanza.
Porque, siendo sincera, ¿alguna vez han conocido a alguien con quien todo parece encajar sin esfuerzo? ¿Alguien cuya presencia se siente tan natural que parece haber estado escrita mucho antes de que ustedes se encontraran? Si alguna vez les pasó, probablemente entenderán lo que sigue.
El Sol siempre me ha parecido imponente. Es imposible ignorarlo. Su luz lo llena todo, incluso llega a doler cuando es demasiado intensa. Está ahí, recordándole al mundo su existencia, aunque, curiosamente, nunca nos permite contemplarlo por completo; su propio brillo termina ocultándolo.
La Luna, en cambio, es distinta. No necesita imponerse para ser hermosa. Su luz es serena, silenciosa. Nos deja admirarla sin miedo, como si nunca intentara demostrar nada.
Y aunque su brillo no le pertenece del todo, basta una pequeña parte de la luz del Sol para regalarnos uno de los paisajes más hermosos que existen.
Pero la Luna también guarda un secreto.
Solo nos muestra una de sus caras. La otra permanece escondida, silenciosa, convertida en un misterio para todos; excepto para el Sol.
Porque, cuando llega el eclipse, él puede iluminar ese lado que nadie más ha visto. Y creo que por eso esta leyenda se parece tanto a nosotros.
No porque dependa de su luz para existir, sino porque, aunque he pasado más tiempo fuera de su vida que dentro de ella, él logró ver partes de mí que nadie más había visto. No sabría explicar exactamente cuáles. Solo sé que nunca me he sentido tan comprendida.
Quizá otras personas también me conocieron.
Tal vez incluso mejor. Pero hay una enorme diferencia entre que alguien te quiera cuando tú ya crees merecer ese cariño, y que alguien sea capaz de convencerte de que lo mereces incluso cuando tú eres incapaz de verlo.
Él nunca pareció asustarse de mis inseguridades. No importaba que, en lugar de hablar, terminara gritando. No importaba que empezara a bailar de la nada o hiciera el ridículo por cualquier tontería. Para él nunca fui "demasiado". Y si alguna vez fui una rarita, nunca hizo que eso se sintiera como un defecto.
Me quiso antes de que el tiempo hiciera lo suyo.
Antes de crecer. Antes de que fuera más fácil mirarme con otros ojos. Porque es sencillo querer a alguien cuando resulta agradable a la vista; lo difícil es hacerlo cuando todo lo que tienes para ofrecer es quién eres. Y, al final, creo que esa es la razón por la que sigo aferrándome a esta leyenda.
Porque los eclipses duran apenas unos minutos, pero el mundo entero los recuerda. No son importantes por cuánto tiempo permanecen, sino por lo extraordinario que es que sucedan.
Quizá algunas personas están destinadas a encontrarse así.
Después de años. Después de silencios. Después de vidas enteras.
Y aunque el encuentro sea breve, basta un instante para recordar que hay amores que nunca dejaron de existir; solo estaban esperando el momento exacto para volver a coincidir.
Amairany Rincón
━━━━━━━━━━━━━
Colaboradora desde el 4 de junio de 2026. Escribe en la edición mensual y publica su blog en el sitio web.
IG: @ananiss._22
PUBLICADO EN
RED
Blog de Amairany Rincón
━━━━━━━━━━━━━
OTROS TEXTOS DE LA AUTORA
━━━━━━━━━━━━━
Consulta la última edición de nuestra revista
< PREVIO
>> ENVÍA TU COMENTARIO
Habla sobre la sección, texto o blog sobre el que sea tu comentario