La estructura económica del Imperio Romano fue fundamentalmente agrícola, a pesar del carácter urbano de su organización sociocultural.
"La decisiva importancia de la agricultura se desprende, ante todo, del hecho de que la gran mayoría de la población estaba ocupada por el sector agrario...; casi una novena parte habitaba en el campo y vivía del mismo...Se comprende que no era tanto la artesanía, el comercio o el negocio bancario, sino la agricultura la fuente principal del producto social bruto y, en suma, de la riqueza".
(G.Alfödy, 1987)
La agricultura actuaba como motor de otras actividades económicas: la elaboración de tejidos (lino, cáñamo, lana); el comercio de productos transformados (vino, aceite); o la producción de las vasijas para almacenar y transportar líquidos.
En correspondencia con la función económica de la agricultura, el criterio decisivo de división social no fue tanto la posesión de dinero como la propiedad de la tierra. La clase dirigente de la sociedad romana se componía de terratenientes y de aquellos que, habiendo hecho su fortuna en otras actividades (comercio, producción, banca) invirtieron sus ganancias en bienes raíces.
Las clases más bajas fueron las dedicadas directamente a la producción agraria (Plebs rustica, individuos libres pero sin propiedades) y los esclavos. Existía además un grupo intermedio de campesinos libres con propiedades de tamaño medio, que fueron consecuencia del sistema de reparto de tierras aplicado en las provincias anexionadas y que pretendía evitar tanto la concentración de la propiedad como la desmembración de la misma en pequeñas parcelas poco rentables.
Este sistema de reparto es conocido con el nombre de centuriación, por denominarse centuria cada lote de yugadas o parcelas de tierra. La centuriación se realiza tomando como base los ejes máximos de la ciudad de la que dependía el territorio, el cardo (eje N-S) y el decumanus (eje E-O), prolongándolos y estableciendo un damero de parcelas rectangulares. Una vez delimitado el ager publicus de uso comunal, estas parcelas se entregaban a cada beneficiario. Lo frecuente fueron parcelas de 200 yugadas, equivalentes a 54,4 Hectáreas (1 yugada = 0.25 Hectáreas). Existieron excepciones como el caso de Emérita Augusta, cuyas centurias equivalían a 400 yugadas, el doble de la asignación normal.
A pesar de la racionalidad y equidad en el reparto de tierras, enseguida se dieron casos de concentración de la propiedad rural durante el Alto Imperio, especialmente en Italia y en las provincias Mediterráneas (Sur de Hispania y Norte de África). Comienzan a aparecer asentamientos o explotaciones agrícolas en forma de grandes fundi cuyas producciones estaban encaminadas a abastecer las ciudades y la creación de excedentes para su comercialización.
Los propietarios de fundi fueron en todo caso miembros de la clase dirigente. De hecho, sobre todo durante el Alto Imperio, s.I-III, gran parte de las explotaciones agrarias estaban en manos de un capataz (uilicus), que hacía las funciones de administrador, mientras el propietario vivía en la ciudad y sólo durante cortas temporadas utilizaba las estancias de la villa.
La mano de obra utilizada para las faenas agrícolas era generalmente esclava, porque con ella se rentabilizaba la producción. Sin embargo, a medida que disminuyen las campañas bélicas, el aporte de esclavos fue cada vez menor, hasta llegar a ser insuficiente para las grandes explotaciones. Su lugar fue ocupado de forma progresiva por mano de obra libre bajo el sistema de colonato: el colonus tomaba en arriendo una parcela de tierra a cambio de una renta que entregaba al señor.
A partir del s.III y, a raíz de los profundos cambios sufridos por la estructura social y política del Imperio (invasiones bárbaras, creciente importancia del ejército en el poder, regresión de la vida urbana, etc) aumentaron las grandes propiedades latifundistas, únicas que pudieron resistir la crisis económica, en detrimento de la pequeña y mediana propiedad.
En lo social el sistema del colonato se afianza y la explotación de los latifundios es llevada por una mano de obra libre con una creciente dependencia del señor. Hasta el punto de que a mediados del s.IV se considera al campesinado con adscrito a la tierra, sin derecho alguno a la propiedad y sometido a la potestad de su señor. Se forma así una población en torno a las grandes explotaciones dependiente de un dominus (señor), que administra justicia y en momentos de inseguridad llega a contar con un ejército propio. Estamos, pues muy cerca, de los señores feudales y de la relaciones sociales propias de la Edad Media.
Extremadura fue conquistada por los romanos en el 194 a.C. y romanizada más tarde hacia el año 25 A.C.. Por esto, y como recompensa a los soldados, fue entregada a las Legiones V, Alude y X Gemina una colonia y un inmenso territorio en el que quedaba incluido Montijo.
Se aprovechó el paso de la calzada que iba de Mérida a Lisboa para someter a las tierras de las Vegas Bajas a una metódica, racional e intensiva explotación agrícola, dedicándolas al pastoreo, siembra de cereales y explotación olivarera o vinícola. La buena fama de la aceituna de la zona provocó la construcción de numerosas villae, que han ido apareciendo con el paso del tiempo.
En las Vegas Bajas, la división del territorio se hizo atendiendo al sistema de yugadas. Cada yugada se entregaba a una familia para que fuera dividido proporcionalmente entre sus miembros. Sin embargo, en las márgenes del río, el sistema de reparto fue distinto: En un principio fueron considerados terrenos de utilidad pública (zona de bosques y pastos). Posteriormente se fueron repartiendo en pequeños lotes, inferiores a los de otras zonas.
En las Vegas Bajas, la división del territorio se hizo atendiendo al sistema de yugadas (1 yugada = 0,25 hectáreas). Cada yugada se entregaba a una familia para que fuera dividido proporcionalmente entre sus miembros. Sin embargo, en las márgenes del río, el sistema de reparto fue distinto: En un principio fueron considerados terrenos de utilidad pública (zona de bosques y pastos). Posteriormente se fueron repartiendo en pequeños lotes, inferiores a los de otras zonas.
Cuando la Península Ibérica entra a formar parte del Imperio Romano, se introducen una serie de cultivos más rentables con vistas al aumento de la producción y a la producción de excedentes. Se utiliza el regadío mediante la construcción de presas y acueductos destinados a embalsar y dirigir el agua. Se generalizan las herramientas de hierro perfeccionadas y adaptadas a unas funciones concretas (por ej. arado con reja), se introducen nuevos cultivos y se reestructura la distribución de la tierra. Se llaman Laudes Hispaniae a una serie de alabanzas sobre los productos extraídos de nuestra tierra, tanto agrícolas como ganaderos o industriales. Este término fue recogido por San Isidoro en sus Etimologías.
Los productos más valorados según las Laudes eran los siguientes:
Aceite.- Ya introducido por los griegos, fue en época romana nuestra principal fuente de riqueza. El mejor aceite era el de la Bética; también fueron alabadas las aceitunas de la Lusitania por su dulzura, y se sabe que hasta más al norte del Tajo había olivos.
Vino.- Con una producción muy considerable. Famoso el de la Bética, el del norte de la Tarraconense y el de la Lusitania del Sur. El puerto exportador más importante era el de Cádiz. La explotación era tan grande como la del aceite. También está comprobada la existencia de cerveza (caelia) entre lusitanos y celtíberos.
Trigo.- Su cultivo estaba extendido por toda la península, excepto en las regiones montañosas del norte. Su cultivo era tan intenso en la Bética que en esta zona costaba una cuarta parte de lo normal.
Plantas textiles.- Se daba el lino, el algodón y el esparto. Con este último se fabricaban maromas, calzados y otros elementos del vestido. También está atestiguado el cultivo de plantas colorantes.
Árboles frutales.- Son muy nombrados la higuera en la Lusitania y la Tarraconense, las peras de Numancia y las palmeras de dátiles.
Ganadería.- Ya en tiempos prerromanos existía una rica ganadería de bueyes y vacas, ovejas, caballos y cerdos. La lana de las ovejas españolas era universalmente famosa, como también lo eran los caballos españoles, alabados por su velocidad y alzado. Otros animales domésticos eran los mulos, gallinas, abejas, etc.
En su origen, las villae eran esencialmente casas de labor. A lo largo de la historia de romana fueron desarrollándose hasta convertirse en auténticas unidades de explotación agraria.
La villa comprende unas tierras (fundus) y unos edificios donde se organiza el trabajo y desde donde se distribuyen los productos (la villa propiamente dicha). Las hay de tamaño reducido, como pequeñas granjas; otras son extensas como pueblos, unas son esencialmente agrícolas y otras compiten con los edificios de la ciudad en monumentalidad y riqueza.
Las villae fueron la plasmación arquitectónica de un sistema económico concreto (grandes explotaciones agrícolas) y de las relaciones sociales (dominus/ colonus/ esclavo).
Columela distingue tres grandes partes en una villa, atendiendo a su utilidad:villa romana
Pars urbana, o área de vivienda del dueño.
Pars rustica, o área de vivienda de esclavos, cocina y establos.
Pars fructuaria, área dedicada al almacenamiento y transformación de productos (lagares, silos, bodegas, etc)
A ella deberíamos añadir hoy en día una parte de Integración ideológica y espiritual: La villa se convirtió en un centro de actividades espirituales y sociales de los miembros de la explotación. En esta parte se encuentran las iglesias y las ermitas rurales.
Cada una de estas partes tenía las dependencias necesarias para su desarrollo y un modelo muy característico de arquitectura. Generalmente se organizaban en torno a la vivienda del dueño, centrada a su vez en un plano porticado (perystilum) en torno al cual se organizaban todas las dependencias.
En general, los materiales utilizados en la construcción de las villae son los propios de su entorno, aunque fueran pobres y de mediocre calidad. Se primaba, sobre todo, la economía y la resistencia a las cualidades estéticas.
Los muros se realizaban:
en obras de mampostería en las zonas en que se disponía de piedra,
de adobe (ladrillos de barro sin cocer).
de tapial (encofrado de tierra con cal) sobre un pequeño zócalo de piedra en las restantes.
En todos los casos se enlucían, de estuco pintado (masa de yeso y mármol) en la zona residencial o de simple revoco (capa de cal y arena) en las restantes.
Se utilizaban ladrillos para construir los arcos de puertas y ventanas, y para levantar columnas.
Los tejados solían construirse con cerchas de madera recubiertas de tejas planas (tegula) unidas por tejas curvas (imbrex). Los suelos podían ser de tierra batida en las zonas de trabajo, de argamasa con mezcla de fragmentos cerámicos (opus testaceum) o de losas de mármol o mosaicos en las zonas más ricas).
Rara es la villa excavada en más de un 40 %, por lo que es difícil saber detalles sobre su planta, vida, etc. No obstante, por la cantidad de villas existentes en España, podemos afirmar que nuestro país tuvo una densa población rural en época romana sólo comparable a Italia. En ciertos aspectos nuestras villas tienen características propias.villa romana
Las villae fueron algo más que simples explotaciones agropecuarias. Los romanos sintieron especial atracción por la vida en el campo. Al tiempo que consideraban su aspecto económico, se sentían fascinados por la Naturaleza y el contacto con ella.
Por otra parte, las villae tuvieron un doble carácter: El de producción agraria y el de retiro y descanso de los propietarios. Este componente de disfrute de las delicias del campo variaba según las épocas y momentos económicos por los que atravesó el Imperio Romano.
La villa debía de atender tanto a las necesidades de la explotación como a fines más suntuarios relacionados con la comodidad y el bienestar de los propietarios. Para ello era fundamental:
Elegir cuidadosamente el emplazamiento. Para ello se barajaban factores determinantes como la salubridad del clima, la fertilidad de las tierras, la proximidad a fuentes de agua y las buenas comunicaciones.
Antes de construir la villa se estudiaba la dirección y cambios del viento, las variaciones climáticas y metereológicas y todos los factores que incidieran en la salubridad del lugar. (Columela I,4,4).
Se aconsejaba construirla sobre un pequeño promontorio, o en lugares de horizonte natural abierto, aunque protegido para evitar las heladas del invierno y los calores estivales.
Se desaconsejaban los lugares muy altos para evitar la violencia del viento y de la lluvia, o demasiado bajos, para evitar las inundaciones del río. Asimismo, evitaban los lugares pantanosos.
2, Se aconsejaba asesorarse de antemano sobre la calidad de las tierras y los distintos cultivos a que podía dedicarse, sobre las formas específicas de cultivar la zona y muy especialmente buscar la proximidad de un río, para atender a las necesidades de la hacienda.
3. Se miraba también que estuviera bien comunicada. Lo ideal es que hubiese una vía romana próxima, para facilitar el transporte y la distribución de los productos que en la villa se producían. Al mismo tiempo, debían estar lo suficientemente alejada de la vía para evitar la atención de los transeúntes, especialmente de las tropas del ejército. También se miraba que hubiera un paraje hermoso, con setos, árboles, etc.
Los romanos consideraban sus villae como lugares de esparcimiento y de recreo, al margen de la rentabilidad económica que les supusiera su aprovechamiento agropecuario. El propietario acudía a la villa para retirarse y descansar del ajetreo de la ciudad, entregarse a la caza y a la pesca, dedicarse a la lectura o a otras actividades artísticas. Ello exigía unas instalaciones diferentes a las requeridas para la agricultura. Por ello se distinguía la villa rustica de la villa urbana.
Catón aconseja (IV,I) que las habitaciones dedicadas al propietario tengan un buen emplazamiento y que éste disponga de buenas edificaciones para que el propietario vaya a la villa con gusto. Ello da a entender que el propietario fue por lo general una persona que se ausentaba durante largo tiempo de la villa, a la que acudía para lo imprescindible: revisar cuentas, dar órdenes a los vilicus (capataces) y regresar cuanto antes a la ciudad.
Sin embargo, durante los siglos III y IV las villae tienen un auge insólito, consecuencia directa de la decadencia de las ciudades por la anarquía y las invasiones. Las clases pudientes se trasladaron al campo y compraron ricas residencias campestres en las que se dedicaban a la supervisión de la producción agropecuaria y a formas exquisitas de ocio. Así construyeron termas, piscinas, gimnasios, edificios ordenados con peristilos (patios con columnas), grandes salones de recepción, etc. Ello nos lleva a decir, de modo matizado, lo que se ha llamado urbs in rure .
El auge de las villae se produce en el Bajo Imperio (s.III y IV D.C), con su momento cenital en el último cuarto del s.IV. Después sucede un colapso brusco a fines de siglo, constatado por la destrucción de numerosas villae en este período. Ello es debido en parte a las invasiones bárbaras producidas en el 409, y a la cristianización, como veremos más adelante, Por último, o bien se abandonan las villas tras este colapso, o bien se siguen con las labores agropecuarias, documentándose la cristianización del sitio y de sus habitantes
En el s. IV es cuando los propietarios ricos se dedican a remodelar sus villae principalmente. Las artes decorativas son las más relanzadas, en especial las aplicadas a la construcción: Estucado, carpintería, pintura de paredes, mosaicos, y también mobiliario, estatuas, forja, etc. De todos ellos los más importantes son los mosaicos, que se ponían en los suelos, paredes , techo. Su tema es fundamentalmente mitológico y cinegético (de caza).
Los temas mitológicos más tratados son los dionisíacos, así como los de Orfeo rodeado de animales (que se da en la cercana villa de El Pesquero, en Pueblonuevo de la Calzada). Otros temas son los dedicados a la diosa Mitra, a escenas de la Ilíada, etc.
Los pintores, estucadores también debieron de trabajar in situ, pero de ellos se nos conserva muy poco debido al paso del tiempo. Algo más hay sobre pequeñas piezas de fundición y complementos de mobiliario como pequeñas estatuillas de bronce, braseros, etc.
Una villa típica constaría de los elementos siguientes:
Pars urbana, o área de vivienda del dueño, desde donde se dirigía la villa y se organizaban todos los aspectos de la explotación. La conformaba:
Las dependencias del dueño.
Un gran patio central, alrededor del cual se levantaba la construcción. A este patio se le llama peristilo si está columnado.
Las dependencias del encargado de la villa (uilicus).
Termas, en villae especialmente ricas.
2. Pars rustica, o área de vivienda de esclavos, cocina y establos. Compuesta de:
Alcobas de los esclavos (cellae familiares). Si los esclavos estaban enfermos se alojaban en el valetudinarium; para los esclavos castigados se disponía del ergastulum.
Una espaciosa cocina (culina), que servía de lugar de reunión y de trabajo. En otras ocasiones podemos reconocer un oecus o gran salón de recepción y un triclinio o comedor.
Los establos de bueyes (bubilia) y de caballos (equilia), a veces un gallinero (gallinarium).
3. -Pars fructuaria, área dedicada al almacenamiento y transformación, con:
La bodega (cella vinaria)
Los graneros (horrea granaria)
Alejados un poco de la construcción estaban los graneros más expuestos al fuego (villa fructuaria) y los pajares.
Junto a la villa estaba la era (area) y los cobertizos para los carros (plaustrum) o para proteger las mieses de una tormenta imprevista (nubilarium).
El molino (pistrinum).
4. Integración ideológica y espiritual, con
el baptisterium
el mysterium.
Es curioso que muchas de las villae se desarrollan en torno a lugares de culto. Muchas de ellas son templos. Esto se entiende si nos fijamos en los cultos de origen oriental, muy vivos en los s.II al IV D.C. Estas religiones requerían unos espacios litúrgicos diferentes de los templos clásicos, que bien pudieran ser las villas. Los cultos de Isis y Osiris, de Magna Mater y Attis, Mitra, Dioniso, Siria y muchos otros se añadieron a los dioses romanos y a los locales, en una fuerza sincrética. Así, en varias villae lusitanas aparecen una habitación cuadrada rematada con una exedra (construcción descubierta a modo de vestíbulo, de planta semicircular, con asientos fijos en la parte interior de la curva), que es una forma típica de Ninfeos o templos de Ninfas. También se puede ver por los mosaicos.
En torno a las calzadas se van a situar un gran número de villas, en donde habitaban pequeños grupos familiares, aunque algunos podían llegar a las 700-800 personas. Las Vegas Bajas estaban llenas de ellas y en la actualidad se conservan muy pocas en comparación con el número tan extenso que debía haber en el pasado.
El Anas (Guadiana), de cauce irregular durante largos períodos de tiempo ha sufrido distintas variaciones, sobre todo en las estaciones de las lluvias. El terreno, por su parte, es del tipo aluvión, fácil de marcar en cualquier crecida un nuevo cauce. Gracias a estos continuos devaneos del río, las tierras a su paso son muy fértiles.
Las primeras noticias de los cambios de márgenes se remontan a la época visigoda, donde se recoge que algunas villas fueron arrasadas por el río Anas. Pero ¿Por dónde pasaba en aquel tiempo el río?
Los romanos, grandes ingenieros y arquitectos, construyeron una extensa red de calzadas para poder comunicarse con cualquier punto del Imperio. De este modo de Emérita partían dos calzadas con dirección a Lisboa, puerto natural de los productos emeritenses. Dichas calzadas seguían el cauce del río, a ambos lados del mismo. La primera, saliendo por el puente de Albarregas, pasaba por la actual calzada romana a su paso por Puebla de la Calzada. La segunda partía del puente sobre el Guadiana y seguía la actual Nacional V- Parte de esta calzada, sobre todo en el tramo de Lobón, descansa bajo el lecho del río.
Por tanto, entre los s.I y III D.C. el Guadiana tenía su cauce cercano a Puebla de la Calzada. Posteriormente, en época visigoda, se fue alejando con dirección a la Nacional V. En dicha época marcará su nuevo cauce por la llamada Cañada de la Virgen. Años más tarde, en un momento difícil de precisar, dio un nuevo giro por el llamado Charco de las Casitas, suponemos que alrededor del s. XII o XIV, por el abandono de Torreáguila. Por último, con el paso de tiempo se van acercando a los cerros de Lobón, que va cercenando. Los frecuentes cambios del cauce del Guadiana han ocasionado que muchas de ellas hayan desaparecido.
Se encuentra dentro del término municipal de Barbaño, alcaldía menor de Montijo. Se halla situada a 189 mts sobre el nivel del mar y a unos 300 mts del río Guadiana. El acceso a la villa puede realizarse a través de la carretera local Montijo-Barbaño. Dicha carretera divide el yacimiento en dos partes.
El descubrimiento de la villa tuvo lugar en marzo de 1984, al realizarse labores de explanación con fines agrícolas. Se trata de una gran villa rural de amplia pervivencia histórica, en la que los inicios hay que situarlos en la primera mitad del siglo I d.C. y el ocaso en el s.VII, aunque algunos edificios se siguieron utilizando con posterioridad.
Probablemente la villa perteneciera a un soldado veterano retirado del ejército y que vivía en Mérida. Por el número de esqueletos encontrados hasta este momento en Torreáguila, se puede calcular una población de entre 500-700 personas, sin que ello quiera decir que no hubiera más. Las gentes de las villa se distribuiría teniendo presente las necesidades de la casa, en torno a aquellas actividades encaminadas al autoabastecimiento: talleres de cerámica, vidrio, encargados de la granja, de supervisar el abatecimiento, la bodega, etc.
Moreno de Vargas, alcalde de Montijo alrededor de 1600-1616, nos comenta que en el "Lugar denominado los Paredones apareció la Virgen de Barbaño".
Navarro del Castillo se refiere también a las ruinas de Torreáguila como una construcción visigoda, y en los archivos de Lobón dicen que estos parajes estaban bajo la jurisdicción de la orden de Santiago.
En realidad podemos hablar de tres villas diferentes, superpuestas estratigráficamente. La mayor parte de los restos conservados pertenecen a la segunda y tercera etapa de la casa.
La primera se levantaría alrededor del s.I. De ella conservamos muros imprecisos y una bodega (nº 9). No debió de ser muy grande, ya que en el último tercio de este mismo siglo se reajusta y se levanta un nuevo complejo.
La segunda villa se levantará durante los siglos II -III d.C. En esta época la villa se dedicó, en buena parte, a la producción de aceite. En relación con este trabajo se conserva una almazara (nº 39). La villa de esta época se articula en torno a dos patios:
Un patio porticado (peristilo)(nº 13), del cual se abrían las habitaciones más importantes de la casa: triclinio, oecus y una habitación subterránea para el verano (nº 12).
Para el invierno algunas estancias fueron dotadas de un sistema de calefacción basado en los modelos utilizados para las termas. Entre estas está el oecus de invierno (nº29) , situado alrededor de un segundo patio porticado (nº29a), más pequeño que el anterior y que servía para dar luz a algunas habitaciones.
Arruinada la villa anterior, a lo largo del s. IV se levantará la tercera villa en el mismo lugar. Esta nueva vivienda cambió su orientación económica hacia la explotación del vino, como se puede apreciar en el lagar (nº33). En ella, las habitaciones se van a distribuir alrededor de un patio (peristilo (nº23). De esta época es la exedra (nº27), el aula octogonal (nº20), las termas (nº 2) y los lagares (nº33). Desde el s. IV al VII la casa fue habitada, y sufre grandes transformaciones que alteran su antigua fisonomía.
A lo largo del s.VI se levantó un edificio con función religiosa (nº14-15), en torno al cual se erigió una extensa necrópolis (nº 16-18). A partir de estos momentos la villa entra en un largo declive. Sin embargo, tenemos constancia de que sus edificios fueron aprovechados en época árabe e, incluso es muy probable que se utilizase como ermita durante la Edad Media algunas de las estancias que seguían en pie, si nos atenemos a que allí se sitúa, a lo largo del s.XII, el hallazgo de la Virgen de Barbaño.
Como hemos visto, la villa de Torreáguila es la superposición de tres villas diferentes en el tiempo e, incluso, en el espacio. De la primera apenas quedan unos muros visibles. Los restos principales corresponden a la segunda etapa (s.II y III) y de la tercera etapa (s.IV al VI). Vamos a dividir ahora los restos que se conservan, atendiendo a su funcionalidad.
1.-Pars urbana, o área de vivienda del dueño, desde donde se dirigía la villa y se organizaban todos los aspectos de la explotación. La conformaba:
Zona residencial.- Era la destinada al dueño de la casa y su familia. Constaba con todas las comodidades: fuentes, termas, habitaciones con calefacción y pavimentación de mosaico. En ella se concentraban todos los elementos de lujo y de ostentación. La zona residencial está organizada alrededor de los peristilos, que son patios porticados a los que se accede a través de un portón flanqueado por columnas.
En Torreáguila tenemos tres peristilos. Los dos primeros son los designados con el número 13 y 29a ; el primero tiene su jardín (nº 17) y una fuente (nº 19) . Ambos corresponden al s.II d.C. El tercero ocupa el número 22 , y tiene también jardín, designado con el número 23. Es del siglo IV.
Al peristilo se abren las habitaciones particulares. Deben destacarse las siguientes:
Del primer peristilo (nº 13):
-Habitación para el verano, bajo tierra, para evitar el calor....nº12.
Del segundo peristilo (nº 29a):
-Hipocausto (habitación con calefacción por aire)...nº 29. Esto la señala como la habitación del dueño
Del tercer peristilo (nº 22):
-Entrada de acceso a la zona señorial de la casa ...nº 26.
-Habitación con mosaico....nº 21.
-Habitaciones con la cabecera en forma absidada (semicircular)...nº 25.
-Salón octogonal...nº 20
-Termas.-Era una parte esencial de toda villa, y reproducía a menor escala los grandes baños públicos de las ciudades. Una terma constaba de :terma
Apodyterium, o sala de desvestirse y masaje.
Frigidarium, sala de baño frío.
Tepidarium, sala de baño templado
Caldarium, o sala de baños calientes. Esta zona estaba caldeada por una red subterránea de conductos de aire calentado en un horno (sala de hipocausto)
Elementos necesarios para el funcionamiento de los anteriores: hornos, depósitos de leña y acueductos para el suministro de agua.
En algunas termas existían también saunas (laconicum).
En Torreáguila se han encontrado restos de dos complejos termales, correspondientes a las dos últimas etapas. Del primero nos ha quedado muy poco, debido a las obras de allanamientos que allí se hicieron; se conserva al otro lado de la carretera el hipocausto ( nº 41) y el laconicum (nº 42).
Del siglo IV, en cambio, conservamos casi toda la estructura del complejo termal. Así, tenemos:
Apodyterium...(nº 6): Una habitación trapezoidal perfectamente pavimentada.
Frigidarium... (nº 4): Un baño de agua fría de forma cuadrada y con tres peldaños.
Tepidarium...(nº 7): Una sala absidada con seis hornacinas (pequeña cavidad horadada en la pared)
Caldarium, ...probablemente situado al lado del hipocausto.
Elementos necesarios para el funcionamiento de los anteriores:
-hornos, sala de hipocausto, pozo, acueducto para el suministro de agua : Todo está realizado en mampostería, con alternancia de ladrillo y piedra.
-Salón de las termas...: La entrada a este gran salón estaba presidida por dos hornacinas en la parte interna y de cuatro en lo que podríamos llamar vestíbulo, que tiene forma absidada.
2.-Pars rustica, o área de vivienda de esclavos, cocina y establos. Compuesta de:
-Habitaciones de los esclavos.-Van a dar a los peristilos y de ahí se van alejando del núcleo principal. Son las llamadas cubicula. Las encontramos con el nº 10 para los peristilos del s.II y con el nº 24 para el peristilo del siglo IVpars fructuaria torreaguila
- Puede reconocerse un oecus triclinar (salón comedor) en el nº 29. Esta habitación, que dispone de hipocausto, está decorada con pinturas. Destacan tres partes; Las laterales, una con dibujos geométricos y flores en rojo, y la otra con flores y figuras geométricas en amarillo. En el centro los colores adquieren mayor viveza y los dibujos presentan tres cuadros: Estas pinturas están enmarcadas por dibujos florales, esquemáticos o imitando guirnaldas.
-Pars fructuaria, área dedicada al almacenamiento y transformación. Está situada al lado de la zona residencial , y separada de aquélla por un grueso muro de un metro de espesor. En esta zona se encuentran :
Todo el conjunto está relacionado con las labores del vino y del aceite.
nº 31...aljibe, nº 34...zona para pisar la uva, nº 35...prensa de vino, nº 36...depósito para la fermentación del vino, nº 37...bodega, nº 32...Depósito de zona industrial, nº 33...Lagar, nº 38...prensa de aceite, nº 39...aljibes de decantación de aceite, nº 39a...zona de la almazara, nº 40...depósito para recoger el aceite.
Dos habitaciones, una rectangular terminada en ábside y otra cuadrangular. Presentan algunos restos de pavimento testáceo (conchas). Bajo este pavimento existen algunos fragmentos de paredes finas, de lucernas (lámparas) y un gran número de cerámica común. La construcción está hecha a base de piedras de la zona con argamasa muy fina, formando un verdadero bloque de hormigón. La fortaleza de los muros indica que el edificio debería ser bastante grande.
Escombreras: Se hallan aquí una gran cantidad de huesos de ganado vacuno, de cerdo, de jabalíes, de ciervos y de fragmentos de platos.
4.-Integración ideológica y espiritual
-El Baptisterium.- (nº 14): Situado sobre parte de un peristilo de la villa. Es un edificio de forma octogonal con cuatro hornacinas semicirculares y cuatro rectangulares.baptisterio y martyrium En las hornacinas semicirculares aparecen unos bloques de granito, rectangulares que pudieron servir de pedestales. Todas las paredes estaban cubiertas con placas de mármol blanco veteado en azul, del que se conservan algunos fragmentos. En el centro del Baptisterio hay una columna de granito colocada con posterioridad y cuya misión debió de ser la de sostener la techumbre. El Baptisterio es del s.VI; esto explica que no se respetara el peristilo.
- El Martyrium .-(nº 28) Un martyrium es un lugar donde se veneraban los restos de un cristiano que dio testimonio de su fe. Consta de tres ábsides y un pasillo de tres metros. El tipo de construcción es igual que el de las termas; un muro de 60 cms de ancho, en piedra con argamasa y alternancia con una fila de ladrillos.
Entre fragmentos de cerámica, objetos de bronce, agujas, herramientas, etc, se superan las 2500 piezas. Podemos distinguir:
Cerámicas: Las cerámicas comunes son las más abundantes , existiendo gran cantidad de platos y las llamadas paredes finas.
Agujas: Han aparecido cerca de sesenta. De tocado hay 15 y de costura 17. De esta últimas existen varios tipos; con un ojal, con dos e incluso con tres. aguja
Herramientas: No demasiadas, aunque si hay algunos elementos: un bocado de caballo, en hierro; algunas herraduras, una gama de cencerros de diversos tamaños, y algunos fragmentos de hoces y cuchillos, todos en hierro. Son elementos de uso cotidiano en la villa. herramientas
Vidrios: Aparte de los fragmentos de vidrio de gran calidad que han aparecido (ungüentarios, platos, cuencos, copas, etc), hay que mencionar la abundancia de escorias de vidrio. Esto nos ha llevado a plantear la hipótesis de que en la villa se fabricasen estos objetos. vasijas de vidrio
Incluso, gracias a las escombreras, podemos conocer cuáles eran sus aficiones gastronómicas. Dado el gran número de huesos sabemos que su alimentación era esencialmente carnívora y que las carnes de los animales sacrificados eran de cerdo y vacuno, sin olvidar las de cacería (jabalí, ciervo, conejo, etc). También fueron degustadores de marisco y pescados, preferentemente de almejas y peces de río, aunque también han aparecido almejas de mar. También comían almendras, nueces y aceitunas secas, tan dulces como las pasas.
LA ESTRUCTURA AGRARIA DEL IMPERIO
1.-Explica de una forma sencilla la distribución social que existía en el Imperio.
2.- Aquí tienes una ciudad romana. Señala cómo se repartiría el campo que la circunda.
LAS LAUDES HISPANIAE
1.-Anota los productos que eran famosos en Hispania.
2.-Siguiendo las indicaciones de los "Laudes Hispaniae" y utilizando la leyenda del mapa A completa el B.
3.-Compara ahora con la actualidad. ¿Se dan los mismos productos ahora en Extremadura que en la época romana?
4.-¿Qué tipo de ganadería se daba en nuestra tierra? ¿Se da ahora la misma?
5.-Completa el cuadro de actividades agrícolas. Infórmate preguntando a los agricultores y ganaderos de tu zona.
Otoño
Invierno
Primavera
Verano
LAS VILLAE HISPANORROMANAS
1.- ¿En la época romana, a qué se llamaba villa ?
2.-Una villa se compone de...
3.-Si fueras un dominus romano, ¿Tendrías una villa? Explica para qué la querrías.
4.-Sobre el dibujo, explica las partes de una villa.
LA VILLA IDEAL
1.-Explica, según tu parecer, el porqué de estos factores a la hora de escoger
el lugar para instalar la villa :
Se aconsejaba construirla en un lugar abierto, pero protegido.
Se desaconsejaba construirla en lo alto de una montaña.
Se aconsejaba construirla cerca de una vía romana, pero no mucho.
Se desaconsejaban los lugares pantanosos.
Se aconsejaba informarse sobre los cultivos autóctonos.
LAS VILLAE EN LAS VEGAS BAJAS
1.-¿Qué población podía llegar a vivir en una villa ?
2.-Sobre el mapa, indica cómo cambió el cauce del Guadiana.
3.-¿Qué calzadas romanas pasan por nuestro término y hacia adónde? Señálalas en el mapa.
4.-Cita, al menos, cinco villas excavadas.
LA VILLA DE TOREÁGUILA
1.-Un plano es la representación esquematizada de un edificio. Analizándolo se puede llegar a conocer sus características principales y funcionales. Haz un plano de tu casa, diferenciando las distintas partes según su uso. Di qué cambiarías de ellas para mejorarla.
2.-Sobre el plano de la villa de Torreáguila, colorea las diferentes partes de que constaba una villa normal, en función de su uso.
3.-Localiza en el mapa los peristilos y las habitaciones del dominus.
4.-Busca otras edificaciones que también se organicen en torno a un patio central. Explica su uso (residencial, oficinas, etc), sus semejanzas y diferencias.
5.-Sobre el dibujo, explica las diversas partes de una terma. Di cuáles se conservan en Torreáguila.
6.-¿Qué resaltarías del Baptisterio?
7.-¿Qué es un martyrium?
8.-¿Qué relación tiene la Virgen de Barbaño con Torreáguila?
9.-¿Cuál es el patrón o patrona de tu localidad? Investiga su historia, y las formas de culto (fiestas, ofrendas, etc)
10.-¿Qué material de mobiliario se ha encontrado?
11.-Cuéntanos cuál podía ser la comida de un día cualquiera de un habitante romano de Torreáguila.
12.-Inventa una historia que suceda dentro de Torreáguila.