Imagen: Soir Bleu de Hopper
He estado durante varios minutos buscando la canción adecuada para escuchar mientras escribo esta entrada. Opté por Glow Worms de la cantante inglesa Vashti Bunyan y quizá le sigan otros pequeños éxitos del folk acústico, como Here Before y Train Song. Me he dado con la sorpresa de que son las ocho y media de la noche, que ha comenzado a hacer frío por las tardes y que el año ha transcurrido particularmente rápido, lo cual, si me lo preguntan, es un alivio y, a la vez, aterrador. Desde mitades del 2025 he ido perdiendo gradualmente muchas cosas y tengo el convencimiento de que la racha no ha terminado, pero como dicen por ahí, enfrentaré el final cuando el final llegue.
Tengo mucho que decir y al mismo tiempo nada. No escribo una entrada de blog desde que tengo dieciocho. Normalmente me contento con publicar pequeños resúmenes de mis ideas en otras redes sociales. No estoy segura de si deseo que este espacio sea una suerte de diario, pero espero ser lo más breve posible. La capacidad de mantenernos atentos a los textos ha bajado considerablemente desde que inició la tendencia del doomscrolling y no quisiera empeorar la crisis enterrando a mis visitantes en enormes paredes de texto.
¿Qué significa quod nocet, saepe docet? Me pareció un título adecuado y un buen resumen de cómo nos ha ido a muchos en lo que va del año.
Lo que duele, a menudo enseña.