En términos técnicos, la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios, utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo.
Sin embargo, desde una perspectiva humana y cultural la música es un vehículo emocional, ya que Tiene la capacidad instantánea de evocar recuerdos, cambiar el estado de ánimo y expresar de manera profunda lo que las palabras no pueden.
También es un conector social porque Crea identidad, une a comunidades enteras (desde himnos nacionales hasta subculturas urbanas) y preserva la historia de los pueblos.
El caso más evidente de la música como motor creativo y económico en los últimos años ha sido la explosión del género urbano en Chile (artistas como Cris MJ, Pablo Chill-E, Polimá Westcoast o FloyyMenor). Quienes Lograron algo inédito para la música local: Posicionar a Chile de manera constante en los rankings globales de Spotify y Billboard (con hitos como llegar al número 1 mundial en plataformas de streaming).
Por otra parte se encuentra el rol creativo que demuestra cómo la música autogestionada puede levantar toda una microeconomía paralela, generando empleo para productores de videoclips, diseñadores de moda locales, realizadores audiovisuales y expertos en marketing digital.