Tres mitos sobre las demencias
Dra. Bárbara González Hilario
Ph.D. | Psicología Social-Comunitaria
Máster en Neuropsicología y Demencias
Fundadora de C en Mente
Noviembre, 2025
Sobre las demencias y la salud mental en general existen muchos mitos. Estos pueden generar miedo, estigma y desinformación. Muchas personas creen que la demencia es una consecuencia inevitable del envejecimiento, que es hereditaria, que afecta solo la memoria o que no se puede hacer nada para prevenirla o retrasar su avance, entre otras creencias. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que estos mitos no solo son inexactos, sino que también pueden dificultar el acceso a un diagnóstico temprano y a estrategias de intervención efectivas. En este espacio, exploraremos tres mitos que subyacen del cuento Mi abuela Noelia yo: Aunque la memoria de pierda, el amor permanece.
Mito 1: Tiene olvidos y se comporta de esta manera debido a la vejez.
—Ahora entiendo porque se está comportando tan raro. ¿Eso es porque esta viejita?
Muchas personas asumen que los problemas de memoria o los cambios en el comportamiento son una parte inevitable del envejecimiento, lo cual lleva a que signos tempranos de enfermedades como el Alzheimer pasen desapercibidos. Esto es un estigma, usar un atributo, rasgo o comportamiento para devaluar o excluir a una persona (Mascayano, Tapia, Gajardo, 2015). Sin embargo, el envejecimiento normal no implica una pérdida significativa de habilidades cognitivas, y cuando estas se deterioran, suele ser un síntoma de una condición subyacente.
Es importante diferenciar entre el envejecimiento normal y el deterioro cognitivo que puede deberse a afecciones como la demencia o el Alzheimer.
Memoria:
Envejecimiento normal: Olvidos ocasionales (ej. olvidar nombres momentáneamente).
Deterioro cognitivo: Olvidos frecuentes y significativos (ej. olvidar eventos recientes o nombres cercanos).
Lenguaje:
Envejecimiento normal: Dificultad leve para encontrar palabras ocasionalmente.
Deterioro cognitivo: Inventar palabras, olvidar vocabulario básico, dificultad para formar frases coherentes.
Habilidades cotidianas:
Envejecimiento normal: Capacidad intacta para realizar tareas diarias y llevar una vida funcional.
Deterioro cognitivo: Dificultad para realizar tareas cotidianas, como manejar finanzas o seguir recetas.
Cálculos y operaciones:
Envejecimiento normal: Lentitud ocasional para realizar cálculos o manejar números.
Deterioro cognitivo: Incapacidad para realizar cálculos simples como sumar o restar (acalculia).
Orientación:
Envejecimiento normal: Puede olvidar momentáneamente fechas o detalles, pero los recuerda con tiempo.
Deterioro cognitivo: Desorientación frecuente en tiempo y espacio (no recordar el día, perderse en lugares familiares).
Juicio y toma de decisiones:
Envejecimiento normal: Juicio y razonamiento normalmente intactos.
Deterioro cognitivo: Pérdida del juicio, toma de decisiones incorrectas o riesgosas.
Habilidades sociales:
Envejecimiento normal: Interacción social mantenida, aunque con más reservas por fatiga o desinterés.
Deterioro cognitivo: Dificultad para mantener una conversación, pérdida de habilidades sociales.
Concentración y atención:
Envejecimiento normal: Puede distraerse más fácilmente, pero recupera la atención sin problemas.
Deterioro cognitivo: Dificultades notables para concentrarse en tareas o seguir conversaciones.
Confusión:
Envejecimiento normal: Ocasionalmente puede olvidar detalles, pero no se siente confundido por largo tiempo.
Deterioro cognitivo: Frecuente confusión sobre hechos, lugares o personas, incluso en situaciones familiares.
Impacto en la vida diaria:
Envejecimiento normal: Afectación mínima en la vida cotidiana.
Deterioro cognitivo: Afectación significativa que puede requerir asistencia para actividades diarias.
Mito 2: Es una enfermedad que se pega
—¿Y eso se pega?
La demencia, y su tipo más frecuente el Alzheimer, no es contagiosa. Al menos hasta el momento no hay investigaciones concluyentes al respecto. Sus principales causas son procesos degenerativos en el cerebro que no se transmiten entre personas. Más bien resultan de problemas internos en el cuerpo, como acumulación de proteínas anormales, daños en los vasos sanguíneos o accidentes cerebrovasculares. No son causadas por virus, bacterias u otros agentes infecciosos, por lo que no pueden transmitirse de una persona a otra.
Mito 3: Es hereditaria / genética (debido a antecedentes familiares)
—¿Me dará a mí también cuando sea viejita?
—Mi amor, no necesariamente, pero tenemos que cuidarnos más. Aunque influyen los factores genéticos, también hay que tomar en cuenta los factores ambientales. Por eso es importante que mantengamos un cerebro en buen estado teniendo un estilo de vida saludable.
Tener familiares con demencia aumenta el riesgo, pero no significa que inevitablemente se vaya a padecer (Méndez y Surace, 2023). Existen otros factores de riesgo como la hipertensión, diabetes, obesidad, etc. Además, hay casos de demencia sin antecedentes familiares. Algunas recomendaciones de prevención son mantener un estilo de vida saludable: mantenerse intelectualmente activos, hacer actividad física, interactuar socialmente, gestionar favorablemente las emociones, dormir bien y controlar los factores de riesgo cardiovasculares (hipertensión, diabetes, colesterol elevado, obesidad, pérdida auditiva, entre otros).
—¿Qué es un estilo de vida saludable?
—Significa hacer cosas que nos hacen sentir bien y fuertes. Como comer frutas y verduras que nos ayudan a mantenernos con energía. Dormir bien, descansar, estudiar, conversar más en vez de estar mirando cosas en el teléfono celular, jugar o estar con quienes nos hacen sentir felices. Como tú, que me haces sentir tan feliz.
Llevar este estilo de vida saludable a lo largo de la vida es una de las mejores formas de prevenir o retrasar la aparición de la demencia, ya que permite abordar factores de riesgo modificables. Los estilos de vida saludable deben comenzarse desde la niñez temprana y aún desde la gestación. Al nacer ya tenemos una base neuronal casi completa que se va desarrollando a través de la experiencia. Un embarazo donde se experimenta estrés, mala nutrición y exposición a alcohol y drogas puede afectar el cerebro del bebé. Por ello es muy importante que la madre cuide su salud emocional, su alimentación, haga actividad física y estimule adecuadamente a su bebé no nacido.