EL ARTE QUE DEVORÓ LA CULTURA:
descifrando el Pop Art con Flavia Frigeri.
descifrando el Pop Art con Flavia Frigeri.
El libro Pop Art (2018) de Flavia Frigeri funciona como una exhaustiva revisión a uno de los movimientos artísticos más influyentes y democratizadores del siglo XX, el Pop Art. Mediante una estructura fundamentalmente temática, Frigeri comenta que el arte pop fue una respuesta dialéctica e inevitable a la saturación mediática de la posguerra. No sólo elevó el lenguaje de la publicidad o el cómic al estatus de arte, sino que forzó una reevaluación de lo que constituía el gran arte en un mundo dominado por la producción en masa y consumo.
Frigeri sitúa el Pop Art como una tendencia renovadora que propuso socavar el Expresionismo Abstracto, corriente que había dominado el mundo del arte durante la década de 1950. Donde Pollock y Rothko buscaban lo sublime y lo interno, los artistas Pop miraron hacia lo mundano y lo externo: la calle, la tienda y la celebridad. Este cambio de enfoque, Frigeri lo denominará como “estética de lo accesible”.
Una sección fundamental de la obra se dedica a diferenciar las raíces del Pop Art. La artista subraya que el Pop británico, ejemplificado por el Independent Group (destacando las figuras de Richard Hamilton y Eduardo Paolozzi) fue más conceptual y sociológico. Nacido de la escasez de posguerra y la fascinación distante por la cultura de consumo estadounidense, el Pop británico era irónico, analítico y casi académico en su estudio de la iconografía masiva. La obra de Hamilton, Just what is it that makes today's homes so different, so appealing? (1956) es presentada como el manifiesto fundacional del movimiento.
En contraste, el Pop estadounidense, que despegó con figuras como Andy Warhol, Roy Lichtenstein o Robert Indiana a principios de la década de 1960, es descrito por Frigeri como más sorprendente, agresivo y esencialmente, inmerso en el capitalismo estadounidense. No era una simple reflexión sobre el consumo, sino un producto del mismo, reflejando el poder capitalista y la exuberancia visual del sueño americano o American way of life. A partir de este punto, el Pop Art comenzó a convertirse en un fenómeno global, destacando desde el colectivo español Equipo Crónica, hasta el artista sueco Öyvind Fahlström.
Frigeri bucea en los aspectos paradigmáticos que han conseguido que el arte pop sea uno de los movimientos artísticos más relevantes del siglo XX, destacando la cuestión del estrellato o la fama, representada por la arquetípica figura de Andy Warhol. Cuestión también plasmada en su obra mediante las figuras de Marilyn Monroe, el cantante Elvis Presley o la viuda Jackie Kennedy, entre otros.
También será relevante el papel que tomará el Pop en la política, subrayando al artista brasileño Claudio Tozzi, con su obra Guevara, vivo ou mourto (1967), debatiendo sobre las causas de la muerte del héroe y el nacimiento del mito del Che. En esta misma línea, resaltan las obras de artistas como Rosequint o Lombardo, protagonizadas por la esperanzadora figura del presidente JF Kennedy. Años más tarde, en 1964, Gerard Laing en Lincoln Convertible, muestra la escena del asesinato del presidente. Dentro del ámbito político, la carrera espacial también tendrá su lugar en el Pop, debido a las tensiones de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Dentro de esta temática, resaltan obras como la de Martial Rayse, Espacio Cero (1963) o Evelyne Axell, Valentina (1966), referenciando a Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio. La obra se materializa mediante una sinuosa silueta femenina como símbolo de la mujer sexualmente liberada, formando parte de la lucha de emancipación de la mujer.
Continuando en esta línea temática, el Pop también dará lugar a la lucha feminista o los derechos civiles, destacando obras como la de Marisol, La fiesta (1965-1966) o Larry Rivers, I like Olympia in Black Face (1970).
El Pop, asimismo, plasmará de forma crítica las guerras del momento, destacando la Guerra de Vietnam. La obra Saigon de Peter Saul, a pesar de sus brillantes tonalidades, aborda las tremendas brutalidades perpetradas por los estadounidenses en Vietnam. Del mismo modo se presentará la obra de Martha Rosler Globos, de la serie House Beautiful: La guerra en casa (1967-1972), en la que se muestra la violenta escena de una madre con su hijo moribundo en brazos. En esta obra también se abordará la cuestión de los hogares, que gracias a la frecuente intrusión Pop, se hicieron públicos.
Frigeri concluye destacando el impacto duradero del Pop Art, demostrando que la aparente sencillez del Pop es, de hecho, una sofisticada crítica a la sociedad de consumo que perdura en nuestros tiempos. El libro de Frigeri es, en esencia, una guía indispensable que ilumina la alegría superficial y la profunda seriedad que subyacen en el arte pop.