El árbol genealógico del arte pop no presenta una línea directa y clara sobre la que todos los estudiosos estén de acuerdo. Las ramas del pasado de este arte son tan enrevesadas como el esquema que planteó Alfred H. Barr para la exposición Cubism and Abstract Art, el cual finaliza con dos opciones: arte abstracto no geométrico o arte abstracto geométrico. Siendo este el panorama dibujado en 1936, habría que preguntarse sobre las otras vías que pudieron desembocar en el arte pop o si, por el contrario, este movimiento debería aparecer en el esquema de Barr como un cuerpo aislado, señalado por interrogantes en vez de flechas. En dicho esquema, el cubismo se presenta como el gran padre de las vanguardias posteriores y coetáneas, lo que lleva a preguntarse: ¿puede el Pop Art ser heredero de la tradición cubista?
Robert Rosenblum opina que sí, y así lo expuso en su conferencia “Cubism as Pop Art” en el Museo Guggenheim. La aparición de un nuevo tipo de arte suele desencadenar una revisión académica de los estilos anteriores en busca de conexiones plausibles. Gracias a este viaje al pasado, Rosenblum sostiene que lo que estaba pasando en Norteamérica en los años sesenta nació en París antes de la Primera Guerra Mundial. Esta conexión transatlántica se explica mediante los artistas norteamericanos que viajaron a París, así como los que percibieron estas influencias directamente en Manhattan, a través de las reproducciones de obras cubistas. El cubismo comenzaba, así, a responder a otras necesidades y preocupaciones: las americanas.
La herencia cubista no es necesariamente estética ni se limita a la construcción arquitectónica de la imagen; también se vincula con los temas, las motivaciones y otros aspectos conceptuales. En Pop Art, Jamie James define el arte pop en términos generales como “pintura y escultura que toma prestadas sus imágenes de la cultura de masas: el arte elevado imita al arte popular. Así, los productos comerciales, los anuncios, los recortes de periódico, incluso los cómics y la pornografía, son material válido para el artista pop, que eleva estos materiales vulgares al estatus de cultura «culta»” (Traducción de: James, 1996, p.5). La mayoría de estos elementos ya los mencionó Apollinaire en 1913 en su poema “Zone”, himno a la sociedad moderna, y podían encontrarse en las pinturas de Picasso y Juan Gris. Los cubistas mostraban la vida moderna urbana mediante la inclusión de marcas, letras, tipografías, signos, periódicos, posters, anuncios y etiquetas, entre otros.
Sin embargo, estas conexiones visuales y temáticas entre el cubismo y el arte pop no han sido del todo aceptadas. El crítico Gene Swenson rechazó esta vinculación y situó el foco no en lo visual, sino en lo conceptual, proponiendo el dadaísmo y el surrealismo como los antecesores del pop. Siguiendo esta línea, hay autores que, para completar la casilla del progenitor ausente del pop, han señalado un único nombre: Marcel Duchamp. Nan Rosenthal, en su entrada sobre Duchamp para el Metropolitan Museum de Nueva York, lo vincula con el cubismo, dadaísmo y surrealismo, y señala que sentó las bases para estilos posteriores como el pop, el minimalismo y el arte conceptual. En sintonía con la posición de Swenson, el propio Duchamp afirmó en una entrevista que lo importante de sus ready-mades no es su aspecto visual —lo “retiniano”— sino el hecho de que existen: el concepto.
Aunque Thomas Girst señala un aparente desinterés de Duchamp hacia los movimientos que se desarrollaban a su alrededor, sí manifestó afinidad por determinadas prácticas que le resultaban sugerentes. Un ejemplo de esto —que además conecta con sus ideas anteriores— es el comentario que hizo sobre la obra de Warhol: alabó el interés por el concepto de la repetición en sus obras. Duchamp vio en el arte pop una vuelta al arte conceptual. Sin embargo, el interés operaba en ambas direcciones: numerosos artistas de los sesenta expresaron su admiración por Duchamp, algunos llegando incluso a instituirlo como “padre del dadá”. Esta recepción duchampiana por parte de la nueva generación de artistas creció vertiginosamente, viéndose intensificada por las conferencias que John Cage dedicó al artista francés.
Una vez más, la aparición de un nuevo lenguaje artístico supone su revisión y su escrutinio con el fin de delimitar sus orígenes, aportaciones y consecuencias. Así lo demostró Alfred H. Barr al presentar su esquema de ismos como un entramado de relaciones directas que, sin embargo, no contempla las retroalimentaciones ni zonas grises. La introducción de movimientos o artistas que figuran como inicio pero no como consecuencia hace que nos preguntemos si se ha omitido el escrutinio y estudio de sus límites. Intentar plasmar todas las conexiones entre expresiones artísticas en un único esquema supone una tarea imposible; y sin embargo, es el ejercicio que se pretende realizar continuamente. En el ámbito artístico, no es tan fácil como realizar un test de ADN a un cuadro de Warhol y determinar si un 70% es cubista y un 29% duchampiano, porque jamás podríamos asegurar que ese 1% restante pertenezca del todo a uno de los dos.
Como propone Rosenblum, si uno decide entrar en este tema encontrará todo tipo de resonancias entre estas formas artísticas. La cuestión, sin embargo, es si resulta necesario hacerlo: si las creaciones artísticas realizadas a partir de cierto momento histórico han sido privadas de autonomía, o si es posible concebir un arte sin raíces. Quizás esta obsesión por rastrear genealogías demuestra más sobre el pensamiento académico que sobre el arte. El énfasis en lo visual para establecer vínculos entre movimientos puede hacer que nos saltemos aquello que a Duchamp le pareció más importante del Pop: el concepto.
Girst, Thomas. “(Ab)Using Marcel Duchamp: The Concept of the Readymade in Post-War and Contemporary American Art.” Tout-Fait: The Marcel Duchamp Studies Online Journal, 1 de abril de 2003. Consultado el 23 de noviembre de 2025. https://www.toutfait.com/abusing-marcel-duchamp-the-concept-of-the-readymade-in-post-war-and-contemporary-american-art/#_edn34.
James, Jamie. Pop Art. Singapur: Borders Press, 1996.
Rosenblum, Robert. “Cubism as Pop Art.” Conferencia pronunciada en el Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 4 de mayo de 1976. Transcripción en Guggenheim Museum Archives, Reel-to-Reel Collection. Consultado el 23 de noviembre de 2025. https://www.guggenheim.org/wp-content/uploads/2018/08/615212T32_01_Cubism-as-Pop-Art.pdf.
Rosenthal, Nan. “Marcel Duchamp (1887–1968).” Heilbrunn Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000. Consultado el 23 de noviembre de 2025. https://www.metmuseum.org/toah/hd/duch/hd_duch.htm.