Desde el inicio de la cuarentena armamos un espacio para compartir las miradas, las escuchas, los pensamientos, las fantasías y las preguntas. Entrecruzados relatos personales que construyen una experiencia colectiva. De esa manera se cuentan algunas de las historias invisibles de las mujeres y disidencias de los barrios y villas de la ciudad.

Para mantenernos en movimiento hacemos ejercicios semanales que agitan el pensamiento, le dan vuelo y arman un relato colectivo que salta las paredes de las casas, de los barrios, de las villas y que se deja ver a pesar del silencio"