by Creadora Hub
¿Y si te dijera que tu profesión todavía no tiene nombre?
No porque no exista, sino porque la estás creando vos.
Hoy ser profesional no se trata (solo) de haber pasado por una institución.
Se trata de tener una práctica con impacto, una mirada que aporta, y una ética que sostiene lo que hacés.
Y eso también puede construirse al margen de las etiquetas formales.
¿Estamos diciendo que los títulos no sirven?
No. Para nada.
La educación formal aporta mucho: estructura, método, fundamentos. Pero no es la única forma válida de aprender, ni la única vía para construir autoridad.
Y no quiere decir que ya no cuentes con un título en tu haber, pero los cambios profesionales y las re invenciones sí existen, las vivimos día a día en algunas profesiones más que otras que se ven impactadas por los avances de las nuevas tecnologías y medios.Estos cambios son reales, son pieles que nos ponemos día a día en el ejercicio profesional.
Lo que decimos es:
El mundo cambió, las formas de aprender y trabajar también.
Y limitar el profesionalismo a un título es quedarse con una parte muy chiquita de la historia.
El rol que creás para vos no es una fantasía: es estrategia
Tu recorrido, con sus vueltas, sus “no sé” y sus reinvenciones, te llevó a construir una forma única de ver las cosas.
Y eso tiene un valor real, aunque no exista como título en una universidad.
Nombrarte, incluso si el nombre es nuevo o inventado, es una forma de decirle al mundo lo que hacés y por qué eso importa.
Es tomar las riendas de tu identidad profesional.
Lo nuevo es el nombre, y es necesario para que puedas comunicar con claridad lo que hacés.
Yo sé que mi esencia es de diseñadora, ahí está enraizado mi camino profesional pero hoy más de 25 años después no me representa en su totalidad. Tomé una parte de mi carrera y diseñé otro recorrido. Hoy tomo la parte que me enseñó la comunicación a través de un lenguaje visual que no es sólo convertirme en diseñadora gráfica, es conectar a un nivel humano que luego pidió que me lo tome en serio y me entrene en escucha de manera profesional. Ves que decir que soy diseñadora ya no concuerda con lo que hago? aunque sí me define a nivel identidad en mi manera creativa.
A la vez mi estudio, mi sweet spot es de Identidad y Expresión estratégica (lo habías escuchado alguna vez?), trabajo con marcas y profesionales para comunicar con coherencia, conectar con su audiencia y potenciar su presencia. Y ahora finalmente entiendo algo que tuve que elaborar y es que trabajo en la intersección entre branding, storytelling y estrategia para que cada identidad tenga no solo una imagen, sino una dirección clara. Y ese fue el desafío de encontrar el lugar para mí.
Pero claro… eso incomoda. Me dió incertidumbre, crisis existenciales de todos los colores hasta entender que mi enfoque de la vida es de diseño y que también puedo crear espacios sin necesariamente tener este rol, como por ejemplo este espacio donde traigo mi formación en diseño pero me enfoco en la redacción y me encuentro con las palabras.
Lo entiendo pero …¿Y si parezco un fraude?
Esa es la voz de la duda que muchas veces se mete cuando decidís salir del molde.
Cuando te autodefinís, parece que estás jugando a ser algo que no sos.
Y aparecen frases como:
“Eso no es una carrera real.”
“¿Dónde estudiaste para eso?”
“¿Quién te validó ese título?”
Te lo digo con claridad:
No sos un fraude por crear una categoría propia.
Fraude sería no asumir todo lo que sabés hacer solo porque no hay una etiqueta aprobada para eso. Además creo que esa voz tiene su costado realista que te mantiene en el camino del respeto y el compromiso. Decirte esto a vos misma hace que vayas por una mayor profesionalización porque vas a querer validarlo primero para vos.
Si esta conversación interna no aparece, nada te separa de las personas que creen que una profesión se crea de la noche a la mañana y se venden como tal creando experiencias desastrosas y por consecuencia una fama transitiva a la profesión que manifiestan.
Y mientras tanto vos, que vas de la mano de la responsabilidad profesional, te haces estos cuestionamientos muy válidos pero que detienen tu potencial.
Distintas miradas sobre un mismo tema (porque vale abrir el juego y mirarlo desde varios ángulos)
Sí, puede haber humo.
Gente que se pone títulos pomposos sin sustento.
Por eso es importante que tu nombre profesional esté respaldado por lo que hacés, no por lo que suena lindo.
También hay prejuicios.
Hay quienes le dan valor solo a lo académico. Y está bien que lo elijan así.
Pero eso no invalida otras trayectorias igual de serias, profundas y comprometidas.
Y sí, hay miedo.
Porque nombrarte a vos misma es exponerte. Es asumir quién sos.
Y eso puede dar vértigo. Pero también es una jugada audaz, y muy necesaria.
El mejor título es el que te permite ser completa
Tu profesión ideal es esa donde no tenés que dejar partes tuyas afuera.
Donde se mezclan tus saberes formales, tu experiencia de vida, tus pasiones, tus pruebas y errores. Donde podés integrar todo lo que sos.
No hay que encajar, hay que crear lugar.
Preguntas para llevarte
¿Qué te impide nombrarte como querés?
¿A quién le estás pidiendo permiso para existir profesionalmente?
¿Qué parte tuya estás dejando afuera para encajar en un título ajeno?
Estamos en una era en la que diseñar tu rol es posible.
No se trata de inventar por inventar, sino de reconocer el valor de lo que ya hacés, aunque no tenga aún categoría en el sistema.
Eso no solo es válido,es profundamente profesional.