La confesión admirable
La frase griega que utiliza el apóstol Pablo es τὴν καλὴν ὁμολογίαν que literalmente dice: a la excelente declaración pública. Aparece dos veces seguidas en la primer carta al joven Timoteo. Tras una serie de exhortaciones Pablo le dice:
"Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue tras la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado, y delante de muchos testigos declaraste la buena confesión. Te ordeno delante de Dios, quien da vida a todas las cosas, y de Jesús el Mesías, quien dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha, irreprensible, hasta la manifestación de Jesús el Mesías, nuestro Señor," (1 Timoteo 6:12-13)*
La palabra καλὴν (kalēn) traducida normalmente como buena, no trata de bondad moral o ética sino buena en el sentido de algo digno de honor y admiración, de excelencia, de gran utilidad como la tierra buena. La buena confesión de la que habla Pablo es aquella admirada por los hombres y aprobada por Dios.