Segunda Seccion reencuentro 2003 Bodas de Plata
Desfile de promociones
SEMBLANZA DE LA XXXIII PROMOCION: LOS HALCONES
Era el mes de marzo de 1976, después de casi cinco meses de rigurosos exámenes de conocimiento, de esfuerzo físico, psicológicos y de presencia personal, un contingente de jóvenes peruanos y un destacado grupo de panameños cuyas edades fluctuaban entre los 13 y 14 años se preparaban para realizar un cambio fundamental en sus vidas, era una emoción muy difícil de describir, se acercaba el día del internamiento y tenían que dejar sus casas por varios meses, tenían que dejar de ver a sus seres queridos, habían decidido cambiar su forma de vida, habían ingresado al glorioso Colegio Militar Leoncio Prado.
El distrito de la Perla en el Callao, fue mudo testigo de cómo en el trascurso de la mañana del 30 de marzo de 1976 fueron ingresando al recinto del Colegio Militar, en fila de a uno, y conforme iban llegando, los 524 alumnos seleccionados en ese proceso de admisión, despidiéndose de sus familiares a la carrera, con una mirada cruzada, un apretón de manos, un breve abrazo ahogando un sentimiento en el pecho y con la firmeza de la decisión tomada para así transponer el vetusto portón de madera marrón flanqueado por policías militares que a gritos exigían que se apurara el paso.
Los familiares presentes secaban lágrimas, los nuevos cadetes apretaban el paso y sin dar una mirada hacia atrás trasponían el cerco que separaba la vida civil de la militar; todo había cambiado para nosotros y también para nuestras familias, hacía su ingreso al Colegio Militar la “Trigésima Tercera Promoción Los Halcones“, conformada por jóvenes de orígenes diferentes, provincias lejanas y costumbres distintas que durante el transcurso de tres años unirían sus corazones y espíritus forjando una hermandad imperecedera, que solo pueden comprender los que también vivieron esa experiencia.
Nos llevaron por grupos al estadio, estábamos todos ahí, ensayando una formación y escuchando las sonoras voces de nuestros monitores que con indudable vos de mando nos iban dando órdenes y distribuyéndonos en secciones; fueron 11 las secciones en total. En un bolsa de yute íbamos guardando nuestro equipamiento, todo era nuevo, todo se tenía que marcar, aprendimos que todo cabía en un plomo ropero metálico que tenía que estar perfectamente ordenado, que nuestro dormitorio era una cuadra que compartíamos con poco más de veinte hermanos, que formábamos parte de una sección y que todos éramos y seremos para siempre la XXXIII Promoción.
Los tres años en el Colegio Militar -viéndolos en retrospectiva- pasaron rápido, fuimos alumnos, aspirantes y técnicos, fuimos subordinados y tuvimos el mando, vivimos bajo un régimen militar el cual asumimos como parte de nuestras vidas, lucimos orgullosos durante nuestras salidas el inconfundible uniforme azul, al cual se incorporaban de una en una las brillantes estrellas que nos distinguían del resto del batallón de cadetes. No hay palabras que describan todas las emociones vividas en esa etapa de nuestra juventud, éramos y nos sentíamos diferentes con un poco humilde sentimiento de superioridad respecto a nuestros contemporáneos, éramos Caballeros Cadetes del Colegio Militar.
Egresamos 325 cadetes en el año 1978, incluyendo 29 hermanos que llegaron por traslado de otros colegios militares, con la formación recibida y la seguridad de nuestras capacidades nos fuimos integrando a la sociedad civil, otro buen grupo siguieron orgullosos la vida militar que desarrollaron de forma destacada. Hicimos familias, nos distribuimos por varios países y crecimos en cada una de las actividades que nos tocó desempeñar y siempre sin importarnos dónde nos encontrábamos nos mantuvimos siempre comunicados.
Han trascurrido 42 años desde la fecha de ingreso, del colegio que conocimos solo queda el Pabellón Central y el remozado comedor de cadetes, sin embargo, al recorrerlo hoy en nuestros corazones y mentes aún perduran esos enormes muros del Pabellón Duilio Poggi, el perfil inconfundible del auditorio y la gris mole de la Siberia.
Durante todos estos años, la XXXIII promoción se ha caracterizado por participar siempre en las actividades organizadas por el colegio y dimos ejemplo al resto de promociones al organizarnos en el año 1994 como Asociación XXXIII Promoción Colegio Militar Leoncio Prado, modelo que hemos compartido para el fortalecimiento de las promociones que han venido egresando.
Nuestra promoción, fiel a los principios recibidos, se integra todos los años en diferentes actividades que reafirman los lazos de hermandad que nos unen, este año nuestro Colegio celebra sus 75 años, Bodas de Brillante y los miembros de la XXXIII Promoción celebran sus 40 años de egresados y lo celebraremos como somos, una familia, ya en nuestras filas tenemos hijos y nietos que visten el uniforme del Colegio Militar, los años pasan y varios hermanos ya no están con nosotros, físicamente no están con nosotros, porque en el corazón de todos los miembros de la XXXIII Promoción hoy y siempre estaremos juntos.
Publicado en la Gaceta LeoncioPradina
Autor Desconocido