La obesidad es una enfermedad crónica, definida por la Organización Mundial de la Salud como una de las más importantes epidemias del mundo moderno. La causa de la obesidad es multifactorial y probablemente surja de la interacción entre factores ambientales, genéticos y hormonales.
La manera más utilizada para clasificar a los individuos con sobrepeso y obesidad es el Indice de Masa Corporal (IMC)
IMC = Peso / (Talla)2 o IMC = Peso / Talla / Talla
Ej: IMC = 100 / (1,62)2 o IMC = 100 / 1,62 / 1,62
IMC 25 a 30: Sobrepeso
IMC 30 a 35: Obesidad leve
IMC 35 a 40: Obesidad moderada
IMC >40: Obesidad severa u obesidad mórbida
El cuadro clínico se halla íntimamente relacionado con el grado de obesidad y con la manifestación de enfermedades asociadas, conocidas como comorbilidades:
Hipertensión arterial
Diabetes tipo 2
Dislipemia (alteración del colesterol o triglicéridos)
Problemas cardiovasculares
Osteoartrosis
Apnea del sueño
Para el diagnóstico se utiliza el IMC, y para la detección de enfermedades asociadas se utilizan diversos estudios complementarios como: análisis de sangre, ecografía abdominal, endoscopía digestiva alta, estudios cardiovasculares y respiratorios, entre otros.
El tratamiento debe realizarse en forma multidisciplinaria, por lo que los equipos de trabajo se componen de las siguientes especialidades: cirugía, endocrinología, nutrición, psicología, cardiología, neumonología, entre otros.
La Cirugía Bariátrica ha demostrado que mejora las alteraciones metabólicas, reduce entre el 30% y el 40% la mortalidad de causas cardiovasculares, y mejora la calidad de vida en el 95% de los pacientes.