La hernia inguinal se produce cuando un tejido, generalmente intestino delgado, sobresale a través de un orificio o defecto de la pared abdominal a nivel de la región inguinal. La hernia no es peligrosa en sí misma, pero puede provocar complicaciones potencialmente graves.
Los factores que pueden provocar la aparición de una hernia son:
Debilidad preexistente de la pared abdominal
Tos o estornudos crónicos
Esfuerzos físicos repetidos
Esfuerzo crónico al defecar u orinar
Embarazo
Las hernias pueden ser asintomáticas o presentarse con:
Un bulto en la región inguinal que se hace más evidente con los esfuerzos
Dolor o ardor en la región inguinal luego de algún esfuerzo
La mayoría de las veces el diagnóstico de una hernia solo requiere un buen examen físico, pero a veces puede ser necesario algún método de imagen como una ecografía de la pared abdominal
El tratamiento de elección de la hernia inguinal es la reparación del defecto mediante cirugía, ya sea convencional o videolaparoscópica. Generalmente se utilizan mallas protésicas para reforzar la pared abdominal y evitar las recidivas.