The Devil's Bath (2024), dirigida por Severin Fiala y Veronika Franz, es una película de horror y drama que nos transporta a la Austria del siglo XIX. Esta inquietante obra explora la degradación mental y emocional de una mujer recién casada en un entorno opresivo y aterrador. La película combina elementos de la religión católica con rituales grotescos, creando una atmósfera cargada de tensión y desesperación.
La narrativa de The Devil's Bath es lineal y se desarrolla en un entorno rural y oscuro de Austria en los años 1800. La película comienza con una escena impactante donde una mujer arroja a un bebé por un acantilado y luego se confiesa, siendo brutalmente desmembrada por un sacerdote. Esta escena gráfica establece el tono perturbador del film.
La historia principal sigue a Agnes, una joven que celebra su boda y se enfrenta a un matrimonio que pronto se convierte en una pesadilla. Agnes sufre abusos de su suegra, indiferencia de su esposo, y una profunda soledad debido a su posición como mujer en una sociedad patriarcal. La protagonista cree que tener un hijo resolverá sus problemas, pero su esposo se niega a tener relaciones sexuales con ella, lo que agrava su depresión.
La "terapia" que su esposo propone, llamada el baño del diablo, implica cortar su piel y pasar hilos de cabello por las incisiones para contrarrestar el dolor mental con el físico. Este método falla, y Agnes se deteriora aún más, robando una estatua de Jesús infante en un estado psicótico, creyendo que es su bebé.
Desesperada, Agnes intenta refugiarse con su familia, pero es llevada de vuelta a su hogar por su esposo y su hermano. Su condición empeora hasta que es finalmente devuelta a la casa de su madre, donde muestra una aparente recuperación. Sin embargo, en un giro trágico, Agnes asesina a un niño, lo que la lleva a confesar sus pecados. Es públicamente humillada y asesinada de manera gráfica, con su sangre bañando a los habitantes del pueblo en un ritual grotesco. El film concluye explicando que en esa época y lugar, muchas mujeres asesinaban a bebés y niños buscando la muerte como escape de su realidad, evitando el suicidio que no tiene perdón de Dios.
Las actuaciones en The Devil's Bath son sobresalientes, especialmente la de la actriz principal, quien transmite con maestría la degradación emocional de Agnes. La escena en la que la protagonista ruega por el perdón de Dios es particularmente impactante. La producción contrató alrededor de 400 actores para las escenas finales, creando una atmósfera auténtica y perturbadora.
La película emplea una paleta de colores fríos, intensificándose en las escenas donde Agnes está más deprimida. Los planos generales contextualizan al espectador en el lúgubre bosque austriaco. La iluminación, mayoritariamente amarilla para simular velas y fogatas, y la luz natural durante el día, contribuyen a la sensación de autenticidad y opresión.
The Devil's Bath es una película de horror que, aunque en ocasiones cede al morbo, logra impactar profundamente al espectador. No se apoya en sustos fáciles, sino que se centra en lo espiritual y lo grotesco como recursos narrativos. Con actuaciones destacadas y una narrativa atrapante, esta película concluye de manera inesperada pero satisfactoria, dejando una impresión duradera en quienes la ven.
Camila Holguín