La Suprema (2024), dirigida por Felipe Holguín, nos transporta a un rincón olvidado de Colombia, donde la electricidad y los servicios básicos son un lujo inalcanzable. En medio de esta realidad, surge una historia de lucha y esperanza protagonizada por Laureana, una joven con el sueño de convertirse en boxeadora. La película explora temas profundos como la solidaridad comunitaria y el deseo de superación frente a la adversidad, todo ello enmarcado en un ambiente rural que realza la autenticidad de la narrativa.
La narrativa de «La Suprema» es lineal y se desarrolla en un pueblo aislado de Colombia. Laureana, la protagonista, sueña con ser boxeadora y es introducida junto con otros personajes clave de la comunidad, incluyendo su tío, un boxeador que se prepara para una pelea importante. El evento desencadenante es cuando Laureana se entera de que su tío peleará por un título mundial, motivando a ella y a la comunidad a conseguir un televisor y electricidad para ver la pelea en vivo.
La película se destaca por sus numerosos giros argumentales que mantienen al espectador atento. Inicialmente, la comunidad parece resignada a su aislamiento, pero el anuncio de la pelea provoca un cambio de actitud. Los habitantes se unen para conseguir un televisor y la electricidad necesaria, mostrando solidaridad y lucha conjunta. A medida que avanzan en su misión, enfrentan diversos problemas, desde la falta de recursos hasta conflictos internos y externos. Cada obstáculo, como la dificultad de conseguir un generador o la oposición de ciertos miembros de la comunidad, añade tensión y complejidad a la trama. El clímax llega cuando finalmente se conectan para ver la pelea, aunque la verdadera tensión no radica solo en el resultado del combate, sino en si lograrán mantener la conexión y ver el evento, simbolizando la lucha por superar la adversidad más allá del ring.
«La Suprema» emplea una mezcla de actores no profesionales y profesionales. Elizabeth Martínez, quien interpreta a Laureana, aporta una autenticidad particular a su interpretación al no ser actriz profesional. Por otro lado, la película cuenta con la participación de actores profesionales como Antonio Jiménez, quien interpreta al entrenador Efraín. Además, la reconocida cantante de bullerengue, Pabla Flórez, crea una conexión genuina con la cultura del Caribe colombiano. Los habitantes de La Suprema, en su mayoría actores no profesionales, son parte de la comunidad de la vereda de Matuya en el municipio de María La Baja y de la ciudad de Cartagena, donde se filmó la película.
Felipe Holguín, en su primera película, aborda temas complejos como la lucha por la dignidad en comunidades marginadas con una sensibilidad y realismo destacables. La elección de actores no profesionales para representar a los habitantes de La Suprema le da un enfoque auténtico al conflicto, aunque dirigirlos presenta un desafío adicional en comparación con actores profesionales.
La película utiliza una variedad de planos, como planos abiertos que muestran el entorno y primeros planos que capturan los sentimientos y detalles de los personajes. En la paleta de colores predominan los tonos cálidos y terrosos, aportando una ambientación rural del pueblo y la costa. Esta elección cromática no solo realza la belleza del entorno, sino que también refuerza la sensación de calidez y esperanza de la comunidad, a pesar de las dificultades.
El esquema de iluminación es principalmente natural para mantener una sensación de realismo. En las escenas exteriores, se aprovecha al máximo la luz del sol para crear sombras y resaltar la textura del paisaje. En las escenas interiores, la iluminación es suave y generalmente proviene de fuentes prácticas dentro de la escena, como lámparas y velas. La cámara sigue a los personajes con movimientos suaves y naturales, creando una sensación de intimidad y conexión emocional, permitiendo a los espectadores sentirse inmersos en el mundo de La Suprema y la vida de sus habitantes.
El uso de planos muy abiertos podría simbolizar la inmensidad del paisaje frente a la pequeñez de los personajes y su lucha contra un poder mayor. La búsqueda de la televisión y la electricidad simboliza más que el simple deseo de ver un combate de boxeo; refleja el deseo de la comunidad de comunicarse con el mundo exterior, la modernidad y la inclusión. La falta de electricidad y luz simboliza el olvido y la marginación, mientras que la luz representa el progreso y la esperanza, y la oscuridad el estancamiento y la ignorancia.
«La Suprema» es una obra que destaca por su capacidad de retratar la vida en una comunidad marginada con realismo y sensibilidad. Felipe Holguín, en su debut como director, nos ofrece una película que no solo narra una historia de superación personal, sino también un canto a la solidaridad y la lucha colectiva. Las actuaciones, tanto de actores profesionales como no profesionales, añaden una autenticidad conmovedora que resuena con el espectador. La cinematografía y la elección de una paleta de colores cálidos complementan la narrativa, haciendo de la pelicula una experiencia visualmente y emocionalmente enriquecedora.
Laura Chavez